17 de septiembre de 2009

Un andaluz virreinal, un castillo oportuno y un templo mexicano.







En la capital de México se encuentra un edificio del siglo XVIII llamado Castillo de Chapultepec, situado en una de las maravillosas colinas de la ciudad. De gran historia para el país -protegería a soldados mexicanos frente a gringos durante el conflicto norteamericano-, fue construido por el que fuera virrey de la entonces Nueva España durante los años 1784 y 1786, Don Bernardo de Gálvez y Madrid (1746-1786). Este gran militar y administrador español nació en la población malagueña de Macharaviaya y perteneció a una familia importante e ilustre en la Historia de España. Contribuyó además a la gobernación del territorio de La Luisiana, entonces -1763- cedido a España por Francia; también a la inestimable ayuda a los rebeldes norteamericanos frente a la enemiga Inglaterra, y, por último, a la administración del más grande virreinato que jamás haya tenido país alguno.

Durante su período como Gobernador de Luisiana en 1781 se decidió a reconquistar La Florida (perdida años antes frente a Inglaterra). Esta arriesgada gesta la llevaría a cabo tan sólo con un barco, consiguiendo que esa importante península norteamericana retornase al imperio español. Cuando murió en el año 1786 en la Ciudad de Méjico fue enterrado en el templo de San Fernando, construido por los monjes franciscanos años antes. Esta iglesia sería llamada así en honor a un rey conquistador Castellano-Leonés, el rey Fernando III, que en el año 1248 lograra izar por fin el pendón real en lo alto de la torre Giralda sevillana.

(Pintura caligrafiada de Bernardo de Gálvez a caballo, Museo del Castillo de Chapultepec, Ciudad de México, México; Fotografías del Castillo de Chapultepec, Ciudad de México; Fotografías de la iglesia de San Fernando en México; Estatua erigida en homenaje al rey Fernando III en Sevilla, España.)

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