29 de septiembre de 2009

Un mismo tema y su variación en el tiempo: Arte y Leyenda.



Salomé se cita en el Nuevo Testamento como la hijastra de Herodes Antipas (20 a.C.-39 d.C.), tetrarca -gobernante- de Galilea en tiempos de Jesucristo. Fue famosa porque su belleza y su danza azoraban a Herodes, y éste no pudo resistirse a nada que ella le pidiese, ¡hasta la cabeza de Juan el Bautista!, profeta judío y posterior santo encarcelado por denunciar a Herodes de su concubinato con Herodías, madre de Salomé.

El tema se ha representado a lo largo de la Historia del Arte. En esta muestra quiero visualizar cómo los autores se dirigen por su tendencia y estilo muy parejados con su época y sus propias convicciones. La expresión es diversa, la idea la misma, ¿o no?
 
De arriba a abajo, de izquierda a derecha: La danza de Salomé, de Benozzo Gozzoli (1421-1497); Salomé con cabeza del Bautista, de Lucas Cranach el Viejo (1472-1553); Salomé de Tiziano (1477-1576); Salomé de Gustave Moreau (1826-1898); Danza de Salomé, de Franz von Stuck (1863-1928); Salomé, de Julio Romero de Torres (1874-1930); Salomé, de Lovis Corinth (1858-1925); Salomé, de Wilhelm Trübner (1851-1917); Salomé, de Julius Klinger (1876-1942); Salomé, dibujo de Picasso (1881-1973); Queen Salomé, de Dalí (1904-1989); Salomé, de Francis Picabia (1879-1953); Salomé, del pintor barcelonés Iago Pericot, nacido en 1929.)

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