18 de septiembre de 2009

Una poesía, una bella ciudad americana, y dos caballeros.





Cuando Sevilla fuera el puerto europeo de América daría muchos hombres que allí marcharon a descubrir, a amar y a morir... Uno de ellos fue el famoso poeta español Gutierre de Cetina, nacido en Sevilla en el año 1520 y muerto en Puebla (Méjico) en 1557. Con dieciocho años partió antes a Italia, donde a las órdenes del virrey de Sicilia Fernando Gonzaga participa en la batalla de Argel junto al afamado entonces don Hernan Cortés, recién homenajeado con el marquesado del Valle de Oaxaca.

Viajaría luego a Méjico en el año 1547 con un tío suyo, Procurador General de Nueva España, y se enamoró de ese maravilloso país para siempre. Regresaría el poeta a España en 1554, para volver definitivamente a Méjico en 1556. Aquí encontraría la muerte un año después apuñalado por un rival celoso, debajo justo de una de las ventanas de su amada de entonces, doña Leonor de Osma.

Es muy conocida sin embargo una poesía suya, su famoso madrigal, que no lo compuso para Leonor sino para la joven condesa Laura Gonzaga. A esta condesa la conocería el poeta en España en 1545, y ella, desdeñosa, algo más tarde lo acabaría abandonando por otro caballero.

Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué, si me miráis, miráis airados?
Si cuanto más piadosos,
más bellos parecéis a aquel que os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.
¡Ay tormentos rabiosos!
Ojos claros, serenos,
ya que así miráis, miradme al menos.

(Madrigal del poeta español del siglo de oro Gutierre de Cetina)

(Imagen de Gutierre de Cetina, poeta sevillano; Fotografía de la ciudad de Puebla de los Ángeles, en México; Fotografía del monumento erigido en honor a Hernán Cortés en su ciudad natal, Medellín Badajoz, España; Fotografía de la torre giralda sevillana, Sevilla, España, patria chica del poeta.)

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