27 de noviembre de 2009

El beso: la escena más romántica en el Arte.





En toda la historia del Arte el beso no fue representado en todo su simbolismo erótico sino hasta la llegada del Romanticismo. Uno de los primeros creadores que lo hiciera lo fue Francesco Hayez (1791-1882), un pintor italiano que consiguió en sus creaciones una escenificación muy apropiada para las grandes gestas históricas y dramáticas. De hecho el cine tuvo en él un ejemplo para los grandiosos montajes cinematográficos que después hicieron alarde en el público.

Hasta mediados del siglo XIX, pero sobre todo a finales de ese siglo, no se atrevieron los pintores a plasmar en un cuadro el gesto tan antiguo, y al mismo tiempo tan íntimo, como es el del contacto labial de los amantes. Otros pintores anteriores plasmaron en sus obras otros besos, ahora más castos y puros, besos en la mejilla, en las manos o en la frente; besos inocentes aunque, a veces, también cargados de deseo. Pero la expresión más realista del beso enamorado no fue llevada al Arte sino hasta que lo plasmaran los pintores románticos y postimpresionistas. Después, la ópera, el teatro o el cine hirían avanzando en la más auténtica representación del único gesto humano que no confunde mientras se lleva a cabo, como otros...

(Imagen del cuadro de Francesco Hayez, El beso, en la Pinacoteca de Brera, Milán, Italia; Cuadro El Beso, de Theodore Gericault (1791-1824), Museo Thyssen-Bornemisza; Obra de Théophile Alexandre Steinlen (1859-1923), El Beso; Cuadro de Gustav Klimt (1862-1918), El Beso; Imagen del cuadro de Franz Von Stuck, El beso de la Esfinge; Fotograma de la película Lo que el viento se llevó, 1939.)

1 comentario:

carmensabes dijo...

Ni favorita: Théophile Alexandre Steinlen, por supuesto.

Un beso enorme.

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