19 de junio de 2010

Una pintora extravagante, un poeta decadentista y una época creativa única.



El escritor, político y aventurero italiano Gabriele D'Annunzio (1863-1938) fue un excéntrico y original intelectual de principios del siglo XX. Según una historia oral, que se contaba en los círculos de la pintora Tamara de Lempicka (1898-1980) en el año 1926, el poeta italiano invitaría a su mansión del lago Garda, el mayor lago italiano al pie de los Alpes, a la extravagante, prolífica y vital pintora para que le hiciese un retrato. El bardo italiano, que ya se había separado de su esposa en el año 1891, y de su amante en 1910, tenía una fama de aventurero incorregible. Pero Tamara tampoco se quedaba corta con su apasionada y apasionante vida promiscua, bisexual y aventurera. Según esa leyenda, D'Annunzio tendría intenciones no confesables con la joven pintora cuando la invitó a su mansión. Sin embargo, ella contaría años después, convencida: Nunca tuve relaciones íntimas con él, mi estancia en la suntuosa mansión del Lago Garda fue muy corta. Le dije que no quería coger una sífilis o gonorrea, pues él era muy promiscuo. Puse la condición de que me enviase un certificado médico para acceder a su invitación. En el camino a Italia me hospedé en una pequeña población antes de llegar al lago. Cuando pedí el desayuno a la mañana siguiente me lo trajo un camarero de unos veinte años, guapo como sólo pueden serlo los italianos, y, con ese joven, ¡claro que hubo algo!, pero con Gabriele nada en absoluto.

Gabriele D'Annunzio había participado en la Primera Guerra Mundial como un gran héroe italiano. Sus ideas políticas, sin embargo, estaban llenas de un patriotismo exacerbado y de una visión profética o providencial de la sociedad. Estas ideas se basaban en los principios corporativos, teorías que posteriormente se hicieron realidad en el fascismo italiano. Consiguió Gabriele D'Annunzio incluso llegar a conquistar una ciudad en la Croacia de finales de la guerra europea, donde ahora trataría de plasmar sus idílicas ideas sociales y políticas en ella. Frustrado el proyecto innovador, se refugiaría en la Literatura, donde conseguiría algunos éxitos en el estilo decadentista propio de principios del siglo XX. Al final de su vida, el extravagante escritor italiano acabaría sus días en su tranquila mansión transalpina del lago.

Tamara de Lempicka, promotora del estilo Art Decó en la pintura del siglo XX, continuaría su vida en México, en donde crearía y viviría en la paradisíaca e idílica ciudad de Cuernavaca. Hasta el final de su vida mantuvo siempre su especial extravagancia en todas sus maneras de vivir y crear...  Por ejemplo, dejaría en su testamento escrito que deseaba que sus cenizas fuesen llevadas en un helicóptero y luego aventadas en lo alto de uno de los cráteres más grandiosos de México... ¡Pero entonces hacerlo justo en el centro del enorme y activo volcán mexicano Popocatépetl!


Versos (fragmentos) del poeta italiano Gabriele D'Annunzio:

Han existido mujeres tan leves
que una sola palabra, una sola,
las convirtió en esclavas. Y existieron otras
de manos rojizas, que al tocar una frente
suavemente disiparon ideas terribles.

Mujeres pálidas, marchitas, desvastadas,
ardidas en el fuego amoroso,
hasta en lo más profundo de sí mismas
consumido el rostro ardiente,
con la nariz agitada en el impulso
de inquietas aletas, con los labios abiertos
como yendo hacia las palabras pronunciadas;

con los párpados lívidos
como las corolas de las violetas.
Y todavía han existido otras,
y, maravillosamente, yo las he conocido.


(Imágenes de algunos cuadros de la pintora Tamara de Lempicka, Art Decó, siglo XX; Fotografía de Tamara de Lempicka; Fotografía de Gabriele D'Annunzio.)

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