27 de septiembre de 2010

La creación del Arte sólo debe ser transferible, nunca destruible: los expolios arquitectónicos.



El Arte ha sido expoliado de todas las formas posibles e imaginables, también incluso legítimas. Ni siquiera el valor artístico de la obra ha sido en sí la causa, ni ha podido desalentar a los especuladores a veces. Pero esto sucede sólo con las artes que ocuparán un volumen o un espacio, cuanto más grande peor. Es en la Arquitectura donde sucede más claramente, y en los expolios cometidos en la historia se observa ya por qué ha sido así: el valor del suelo, del terreno donde está situado lo artístico ha sido superior a lo que en ello se haya construido, por muy hermoso y único que sea. Por suerte, la sensibilidad al Arte ha cambiado mucho y las leyes han reflejado ya ese sentimiento.

A principios del siglo XX -en el año 1905- un rico terrateniente, heredero y filántropo sevillano, Miguel Sánchez-Dalp y Calonge (1871-1961), mandaría construir una Casa-Palacio en la céntrica plaza sevillana del Duque de la Victoria. Para ello no escatimaría en recursos ni en estilos, realizando bellos artesonados, magníficos arcos mudéjares, zócalos y frisos artísticos y hasta columnas romanas, probablemente a su vez expoliadas, pero al menos aquí armoniosamente utilizadas. Todos elementos de un extraordinario estilo regionalista andaluz, con una gran dosis de Arte y Arquitectura suntuarias. Contribuyó el filántropo con otras obras y otros proyectos (edificios benéficos, obras públicas y urbanismo) para la ciudad en los años anteriores a la República española (1931). Sin embargo, después de esos años no concilió su carácter ni con las autoridades republicanas ni, a pesar de lo que se pueda pensar, con las franquistas, lo que demostró su independencia y seguramente su buen criterio.

Pero, a veces, algunas obras no superarán la vida de sus próceres. Bastó que don Miguel falleciera -sin descendientes- en 1961 para que su Casa-Palacio fuese objeto de una feroz especulación inmobiliaria y comercial. Junto a dos edificios adyacentes, un colegio y un antiguo Palacete -reconvertido en Almacenes comerciales-, fue derruida y expoliada aquella maravillosa Casa-Palacio para albergar ahora un gran Centro Comercial que, por entonces (1967), comenzaba su expansión por toda España. Es monstruoso sólo pensar que manos humanas, las mismas que crean y diseñan obras de Arte, sean capaces de destruir esas mismas obras de Arte. Pero así fue. Hoy sólo queda el recuerdo y el testimonio gráfico de una demolición y de un desastre artístico. La plaza fue testigo de ello, y con ella la estatua del gran pintor Velázquez, una curiosa paradoja de lo que, una efigie tan eminente en el Arte, pudiera sentir al presenciarlo.

(Imágenes de la Casa-Palacio de Sánchez-Dalp, Plaza del Duque, Sevilla (España) -fotos 1, 2 y 3-; Fotografía del antiguo Palacio de Medina Sidonia, en la misma plaza, adyacente a la casa-palacio Sánchez-Dalp, también destruido entonces; Fotografías del Palacio Sánchez-Dalp, años cincuenta; Fotografía de Miguel Sánchez-Dalp -señalado con una X- en los años veinte, San Sebastián (España); Fotografía de un Salón de la Casa-Palacio; Fotografía de la Plaza del Duque (Sevilla); Estatua del gran pintor Velázquez en el centro de la plaza; Fotografía panorámica de la Plaza del Duque de la Victoria, Sevilla; Fuente fotográfica del Palacio Sánchez-Dalp: Universidad de Sevilla.)

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...