3 de octubre de 2010

Una gran comediante, una bella actriz y una malograda vida.








La fatídica tarde del 16 de enero de 1942, cuarenta días después de que los EEUU entraran en la Segunda Guerra Mundial, la entonces afamada actriz norteamericana Carole Lombard (1908-1942) fallecería en un accidente de avión de regreso a Los Ángeles (California). Había ido a su estado natal, Indiana, para participar en un espectáculo que recaudase fondos para la causa bélica.

Desde muy niña había intentado ser una actriz de Hollywood, y con sólo diecisiete años pudo trabajar pronto bajo contrato con la productora Fox. Pero en el año 1926 tuvo un terrible accidente de automóvil que le desfiguraría, fatalmente, la mejilla izquierda. La joven actriz se llevaría casi dos años para recuperarse, teniendo que padecer varias operaciones de cirugía plástica, hasta que su cicatriz apenas se percibiera, aunque, gracias sobre todo al eficaz maquillaje, pudo también disimularlo ante las cámaras de cine. Luego, la productora cancelaría su contrato irremediablemente.

Entonces tuvo que dedicarse a fondo en la interpretación y, gracias a su capacidad, personalidad, belleza, versatilidad y encanto, pudo conseguir que otras productoras confiaran en ella. Para la comedia fue capaz de compaginar su belleza con su chispa arrebatadora. Y así consiguió ser la pareja perfecta de otros actores que se especializaron en ese género cinematográfico. En el año 1939 pudo convencer al galán Clark Gable para que se casara con ella, obligando así a que él se divorciara de su mujer. Consiguió participar como protagonista en la gran comedia del director Ernst Lubitsch (1892-1947), Ser o no ser, una excelente actuación de Carole Lombard en ese cruel año de 1942. Y todo marcharía así, maravillosamente en su vida, hasta que llegó aquella fatídica tarde de 1942.

Porque entonces una gran mujer y artista, multifacética, inquieta y capaz hasta de ser muy femenina a la vez que hablar como un camionero, no pudo alcanzar ya la cúspide de su vida y de su carrera. Todo se malograría... Se quedó a pocos metros de la cima, pero, a cambio, pasaría a la historia del cine como una de las mejores actrices cómicas de los años treinta, una de las que cruzara por entonces el firmamento de los sueños.

(Imagen fotográfica de Carole Lombard, 1926; Imagen del rostro de Lombard, donde se aprecia ya la cicatriz de su accidente de automóvil, 1927; Imágenes de Carole Lombard; Fotografía del rodaje de la película Matrimonio Original, de 1941, con el actor Robert Montgomery; Fotografía de la revista Life, donde se ve un gesto humorístico de Carole Lombard; Fotografía de la pareja Lombard-Gable, 1940; Fotografía de la fiesta promocional de los bonos de guerra en Indiana, Lombard saludando al gobernador del estado, 1942, días antes de su fallecimiento, con 33 años; Fotografías de Carole Lombard, con gafas y apoyada en un avión; Fotografía curiosa de 1934 donde Carole Lombard entrega los premios de un campeonato particular de Polo tanto al actor cómico Will Rogers (1879-1935) como al gran Leslie Howard (1893-1943), curiosamente, los tres fallecerían en accidentes de aviación; Fotografía de estudio de Carole Lombard, 1928.)

Vídeo homenaje a Carole Lombard:

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