15 de abril de 2012

Los significados imprevistos de una perspectiva diferente: el escorzo como salvación y el Arte.



Cuando el mítico personaje efebo Ganímedes es raptado por un águila -el mismo dios Zeus disfrazado-, éste lo agarra entonces fuertemente para que aquél no caiga ahora desde tan alto. Y en el maravilloso cuadro del pintor renacentista Correggio sólo un perro mira a Ganímedes, dirigido, inclinado y sorprendido el animal de verlo elevarse... Sin embargo, el tan deseado efebo y joven príncipe Ganímedes no está mirando ahora aquí al perro, nos está mirando a nosotros, a los que desde afuera del cuadro le vemos a él. Y en esta precisa mirada compungida el creador consigue ahora expresar genialmente la resignada sensación de lo inevitable, de lo imposible ya de remediar... De este modo Ganímedes nos dirige aquí sus ojos afligidos, transmitiéndonos así que nada puede ya él hacer ahora: ni soltarse, ni zafarse tampoco de las afiladas garras decididas de su raptor. Porque, si así lo hiciera -al caer ahora él desde tan alto-, terminaría aún Ganímedes más malogrado, vencido por completo o acabado para siempre.

El filósofo actual español José Antonio Marina nos dice convencido ahora cuál es una de las formas de poder salvarnos del caos contemporáneo que nos acucia: Nuestra inteligencia creadora es nuestra gran arma contra la pesadumbre de las cosas. Inteligencia resuelta que significa inventar soluciones y marchar con decisión. La inteligencia humana es una mezcla de conocimientos y de valentía. El ingenio viene a decirnos que en la aparente monotonía pueden encontrase nuevas relaciones, significados imprevistos, escorzos divertidos o parecidos sugerentes.

El escorzo en el Arte es la representación de una figura o de un objeto que se encuentra ahora situado de un modo extraño al propio plano de la imagen: o perpendicular u oblicua a éste. Es como cuando la mirada se posiciona con respecto a un objeto en un lugar ahora desde donde no se le puede ver completamente, desde donde no se ve natural el objeto, es decir, como éste ha de verse para relacionarlo con lo que él es, con lo que siempre ha parecido que es. Al principio de la historia del Arte -en el medievo final del siglo XV- fue cuando los artistas comenzaron ya a utilizar ese procedimiento perspectivo -el escorzo- para asombrar, para llegar mejor al espectador dejándolo incluso aún más tiempo sorprendido. Para que éste admirase así lo que de otro modo menos artificioso sólo se reconocería al pronto, sin forzar el intelecto al ser visto ahora por los ojos.

Es una técnica difícil que requiere habilidades y un gran conocimiento de la perspectiva, de los matices de los ángulos y de las posiciones relativas de la geometría. Fue en el Arte donde se realizaron grandes obras en escorzo, desde las del pintor Mantegna hasta la de los creadores más modernos. Pero, en la Filosofía también se ha tratado de relacionar y de utilizar ese término escorzo, haciendo ahora referencia con él a la perspectiva con la que podamos analizar algo, algún concepto o algún hecho determinado. Porque para que aprehendamos bien una cosa, para que conozcamos mejor algo concreto de ella..., verdaderamente necesitaremos verla, pero, y ahora, ¿desde dónde la veremos mejor? Y, sobre todo, verla ahora completa, en toda su naturalidad, ¿nos permitirá captar así su esencia realmente, o necesitaremos, sin embargo, ver otras cosas diferentes de ella, otras partes ahora inopinadas de la misma?

(Óleo del pintor Rosso Fiorentino, Moisés defendiendo a las hijas de Jetró, 1523, Galería de los Uffizi, Florencia; Cuadro del pintor actual mexicano Alberto Castro Leñero, Figura en escorzo, 2005, México; Detalle del gran cuadro de El rapto de Ganímedes, de Correggio; Óleo El Rapto de Ganímedes, 1531, Correggio, Museo de Viena; Óleo de Andrea Mantegna, Cristo muerto, 1480-90, Pinacoteca de Brera, Milán, Italia; Lienzo del pintor español del modernismo Ramón Casas, Desnudo, 1903, particular.)

4 comentarios:

lur dijo...

Los pintores y sus diferentes maneras de conseguir la comunicación por medio de su obra.
Sigo tras la estela que tienes a bien compartir con todos nosotros.
Un saludo.

Arteparnasomanía dijo...

Y es un prodigio extraordinario saber que se ve, que luce como una supernova distante, un poco estremecedora, casi fugaz y algo compartida... Gracias por observarla a veces. Saludos a ti.

sacd@ dijo...

Hola, te he leido como siempre hago pero no siempre te pongo un comentario. Estaba escuchando las sinfonías del blog. Una de ellas la película Cinema Paradiso. No he visto la película, ahora he mirado con una mirada de escorzo de que va el trama. Parece ser que se trata de un niño que se aferra fuertemente al cine. Donde las películas son esos vuelos de vidas sugerentes en los cuales nos vemos reflejados algunas veces y deseosos en otras . De ellas, ponemos una disculpa de nuestra resignación ante nuestra vida. Un beso inolvidable para sentirnos vivos , agarrandonos e intentando que ese beso sea eterno.
Saludo. Continuaria escribiendo, pero serian más palabras sin sentido.

Arteparnasomanía dijo...

Es más difícil escribir que leer, así que no te preocupes, lo entiendo. Nunca las palabras son sin sentido; si hay algo que tenga sentido, éste son el de las palabras, en ellas está todo el sentido. Saludos.

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