15 de mayo de 2012

Las obras de Arte inacabadas..., el final real de las cosas o su auténtico sentido.



¿Por qué el pintor Manet dejaría sin terminar el retrato de la joven actriz francesa Ellen Andrée? Esta hermosa mujer sería además retratada, antes y después, por otros famosos pintores impresionistas como Degas o Renoir. Pero fue Manet quien no llegaría a finalizar su retrato... Tanto Degas antes, como Renoir después, la pintarían dentro de un contexto distinto al retrato individual. En su extraordinario cuadro El almuerzo de los remeros, el pintor francés Renoir pinta a un grupo de amigos entre los que se encuentra ahora su colega Gustave Caillebotte -sentado en el ángulo inferior derecho-. Justo mirándolo enfrente está la joven Ellen Andrée. Degas también la utilizará como modelo diferente para su enérgica, dura y desoladora imagen Absenta, donde dibuja a una pareja sentada en un bar parisino tomando la, por entonces, alucinógena bebida bohemia e inspiradora.

Pero, sin embargo, ambos cuadros no pudieron, o no quisieron sus autores, reflejar entonces la grandiosa belleza de Ellen Andrée. ¿O sí...? El gran creador del movimiento Impresionista -su más importante precursor aunque no miembro reconocido-, Edouard Manet, quiso retratarla una vez sólo a ella en su espléndida belleza parisina. Entonces pinta a una mujer rubia con enormes ojos azules y una moldeada y perfecta tez. Pero no la terminó, dejaría inacabada la obra para siempre. Esta pasaría a ser luego un bosquejo en pastel, algo impropio del gran creador francés. Y así lo dejaría. Así quedaría para la historia.

Cuando el pintor aficionado -y actor de teatro austríaco- Joseph Lange (1751-1831) se decidiera a pintar un cuadro de su admirado cuñado Mozart (la esposa de Mozart y la de Lange eran hermanas), llegaría a componer un fiel y excelente retrato del gran músico clásico. Pero este pintor tampoco terminaría su obra, la dejaría también sin finalizar, no acabaría el lienzo de Mozart en aquel año de 1783. Y aún le quedarían a ambos, al pintor y su modelo, muchos años de vida. Sin embargo o no quiso o no pudo, o lo olvidó, o lo dejó así, quizá pensando ahora que nada podría, verdaderamente, plasmar la grandiosidad del retratado, su verdadero perfil más allá de lo humano que ese genio inmortal pudiera reflejar.

El extraordinario pintor Velázquez, el magnífico creador español del Barroco, compone entre 1643 y 1649 una obra a la que tituló La Costurera. Posteriormente se identificaría la mujer retratada con la esposa o la hija del gran pintor. Este no falleció hasta 1660, así que, ¿por qué no finalizó Velázquez esa excelente obra? O es que pudo dejarla así queriendo. No se sabe. La realidad es que, para ser una obra del pleno momento Barroco, era inconcebible por entonces dejar un cuadro así, sin terminar. Pero él, todo un renombrado artista, pintaría al parecer esa obra para sí mismo. ¿La acabó, entonces? ¿Qué es acabar una obra de Arte?

Porque no se puede definir, sin embargo, el fin de algo tan absolutamente azaroso, indefinible y creativo como es el Arte. Hoy no tiene ningún sentido esa definición de terminar un cuadro... Pero entonces sí lo tenía. ¿Demostró así el insigne pintor español que las creaciones no pueden medirse en la completa terminación de éstas? Porque las creaciones de Arte deambulan por el misterio de lo indefinible y de lo que, únicamente, puede entenderse desde lo más emocional o desde lo más abstracto, y ésto no admite fórmulas matemáticas de principio o fin. Pero es que las cosas, de por sí mismas, son ya inacabadas porque, casi siempre, se podrán añadir a ellas algo más, alguna que otra cosa que continúe, por pequeña que sea, perfilando ahora la belleza del conjunto. ¿Cómo sabremos entonces si las cosas, en una única y sola existencia, pueden vivirse -o crearse- de una forma completamente terminada?, ¿o no? ¿O sí...?

(Obra del pintor español actual Cristóbal Toral, La Gran Avenida, obra inacabada, 1994; Retrato de Mozart, obra inacabada, 1783, de Joseph Lange, Museo de Salzburgo; Óleo La Costurera, 1649, de Velázquez, National Gallery de Art, EEUU; Bosquejo al pastel titulado Mujer rubia con ojos azules, 1878, del pintor Edouard Manet, Museo del Louvre; Óleo de Degas, La Absenta, 1876, Museo de Orsay, París; Detalle del cuadro El almuerzo de los remeros, 1881, del pintor Renoir, EEUU.)

4 comentarios:

Joaquinitopez dijo...

Podría añadirse un nutrido grupo de obras más, unas cuantas de Miguel Angel, por ejemplo.
Cuando miro esas obras que has puesto aquí y las que se me vienen a la cabeza y me pregunto por que no se acabaron sólo me viene a la cabeza una respuesta: ¿era necesario?
Creo que con lo que hicieron ya estaba dicho todo, o como dijo no recuerdo quien "no la toques ya más que así es la rosa".

Arteparnasomanía dijo...

Sí, hay muchas obras de muchos otros autores sin acabar. Debía ahora elegir cuáles mostrar; es casi lo mismo que acabar, ¿no te parece? No hay razón alguna, ni para acabar..., ni para elegir... ¿O, si? Un saludo.

sacd@ dijo...

Toda la ilusión era trabajar entre candilejas.
Un saludo.

Arteparnasomanía dijo...

Seguro, Sacd@, es lo mejor... Saludos.

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