14 de diciembre de 2012

Pero aquellas que el vuelo refrenaban, aquellas que aprendieron nuestros nombres, ésas no volverán.



El Arte tiene la virtualidad de recordar nuestros rostros, de mantener el pasado fijado ahora en los ojos del porvenir... ¿Qué si no fue el impulso obsesivo de plasmar en lo que fuese imágenes de nuestros antepasados? Así comenzaría el Arte, siendo un auxiliar de la memoria, un vínculo entre los muertos y los vivos, entre los recuerdos y la desmemoria. Navegamos con la proa de nuestras vidas sosteniendo la mirada sólo en el reflejo pictográfico de lo exquisito, de lo bello, de lo más armonioso o de lo más magistralmente creativo. Por eso sólo recordaremos mejor lo maravilloso, lo que más nos impresionará gratamente. Y así los creadores consiguieron satisfacer además su vanidad, su propio recuerdo, solazando eterna ahora la belleza de lo vivido, de lo existido, en los ojos admirados y sorprendidos de sus efímeros espectadores.

El artista norteamericano Ray Donley (Austin, Texas, EEUU, 1950) evocará en sus obras el pasado y el presente... Genuino creador actual, consigue inspirar las inquietudes contemporáneas de lo humano con el genio inmortal de sus clásicos maestros (Rembrandt, Caravaggio, Ribera, etc...). Para él lo humano primará siempre sobre cualquier otra representación que merezca llamarse así. Son ahora los rostros -a veces ocultos-, las obsesiones, las emociones, las frustraciones, las cualidades aparentes, la fugacidad de lo vivo o la fragilidad del momento lo que, armoniosamente, compone en sus obras de Arte actual. ¿Hay otra forma mejor de crear ahora, después de haber alcanzado el Arte a reinventarse y prosperar en el vacío, que aquella que combine ahora magisterio y audacia?

Cuando el gran poeta romántico español Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870) se encontrase ante la encrucijada de enfrentar un Romanticismo empalagoso y decadente con el deseo irrefrenable de expresar lo que solo podía ser expresado de esa forma que él lo haría, alcanzaría la gloria sin saberlo. En sus palabras conocidas y en sus verbos desgastados supo inspirar genialmente el sentido universal, permanente y emotivo de lo humano. A veces, clasicismo y modernidad se han abandonado a sí mismas enfrentadas por un inculto proceder manipulado. Son tan compatibles ambas como los contrarios necesarios, como el renacer y la destrucción o como la existencia y el recuerdo. 

Bécquer supo combinar todos los elementos más eternos de una creación literaria, como lo hicieran ya también aquellos maestros del Barroco en sus lienzos inmortales. Así, el poeta español compuso versos que no sólo sonarían bien sino que encerrarían lo más auténtico, profundo, intemporal y desgarrado que el ser humano haya sentido, sienta o sentirá jamás. En su Rima LXI, pocos años antes de desaparecer, dejaría el romántico poeta español escrito esto para siempre:

¿Quién, en fin, al otro día,
cuando el sol vuelva a brillar,
de que pasé por el mundo,
quién se acordará?

(Óleos del pintor norteamericano Ray Donley: Tristán, 2011; Isolda, 2011; Figura con capa amarilla, 2009; La crisis, 2010; Figura en rojo, 2011; El sueño, 2012; Figura con máscara blanca -Amelia-, 2010; Figura con Dupatta -larga bufanda asiática-, 2012; Tres máscaras blancas, 2012; La Perdida, 2010; La máscara de la cordura, 2011; El origen de la conciencia en el discurso de la mente bicameral, 2010.)

7 comentarios:

lur jo dijo...

Que un autor consiga trasladar diversas expresiones de la condición humana, es una de las principales razones por la cual me fascina el arte. Ese mérito no está al alcance de cualquiera.
El pintor que hoy nos muestras, sin duda posee dicha virtud.
Y que decir del gran poeta...

...; desengáñate,
¡así ... nadie compondrá!

Un fuerte abrazo.

Arteparnasomanía dijo...

Y debe ser así, exclusivo, misterioso, inaccesible, especial... El Arte, como los artistas, debe brillar entre tanta mediocridad y lastres. Es la única forma para que llegue su mensaje. Gracias por tus apuntes tan certeros.

Un abrazo.

sacd@ dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
sacd@ dijo...

Fuera de lugar. El artista en su interior le gustaría formar parte de este sinsentido. Luchando contra no se sabe el qué y el por qué. Se sufre mucho sin saber el motivo del sufrimiento. Al artista le tiene sin cuidado su obra sólo desearía la cotidianidad.
Muchas veces me pregunto de tantas cosas que no encuentro la respuesta.
Saludos un placer leerte.

elpresley dijo...

Magnífica la página que hoy nos traes - para no faltar a la costumbre - mostrándonos en esos rostros realizados por Ran Donley, los instantes por los que atravesamos los seres humanos y desmontando esos amargos versos de Bécquer.

Mientras existan los seres capaces de guardar para el futuro nuestras imágenes alguien recordará algún día nuestro paso por el mundo.

Un saludo.

Arteparnasomanía dijo...

Muchas gracias sacd@ por seguir estas tan sólo inspiradas entradas. Saludos a ti.

Arteparnasomanía dijo...

Por esto el Arte, elpresley, es una garantía para los creadores fundamentalmente. Los demás, al menos, tan sólo podremos ser retratados, si acaso. Gracias por tus amables comentarios.

Un saludo.

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