3 de septiembre de 2013

El Surrealismo como una forma más de comprendernos a nosotros y al mundo.




A principios de los años veinte del siglo pasado unos creadores comienzan a idear ya una expresión distorsionada (no irreal) de las cosas. Y este matiz es  muy importante, porque lo que empezaron a desarrollar con sus creaciones no eran manifestaciones de irrealidad sino de una proyección ahora alterada del mundo, del hombre y de sus invenciones. Por eso el término surrealista (sub-realismo), debajo de, en otro nivel del mismo centro, se ajustó más a lo que ellos preconizaban con su Arte.

Cuando queremos exponer manifiestamente la sensación de una experiencia diferente, no asimilada a lo que frecuentan nuestros ojos y nuestro consciente, lo llamaremos convencidos surrealista. ¡Qué cosa más surrealista! ¡Esto es surrealista! Y cuando lo decimos estamos haciendo dos cosas básicamente: comunicar lo incomprensible pero vivido o existente, sin embargo, de algo; y por otro lado alcanzar a tranquilizar nuestra conciencia, a calmarla ahora con la expresión casi catártica que supone el pronunciarlo.

¿Cuántas cosas son realmente surrealistas? Hasta tal punto llegaron los creadores a comprender que todo el mundo era un universo surrealista, que compusieron tantas obras alteradas que reflejaron con ellas todas las cosas que, se suponen, son realistas... Cuando René Magritte, el gran surrealista belga, compuso su obra Recuerdo de viaje en el año 1955 nos ofreció un paisaje aséptico, limpio, existente en el mundo -la costa sugestiva de una playa y su cielo-, y con unas piedras desperdigadas además que mimetizaran ahora con su substancia aquí una vela y su soporte. ¡Qué tremendo choque de cosas!

Pero, sin embargo, así representará el pintor lo que es el mundo que vivimos; no el mundo en sí, no, sino el que vivimos ahora nosotros. Y esto es lo que el surrealismo conseguirá: desanudar la vida y el mundo que nos acoge en sus límites de la visión interior que nosotros mismos tendremos de ella. Por eso el psicoanálisis, propulsor cronológico de esta tendencia, fue la textura sólida que utilizaron los surrealistas para sostener o justificar teoricamente -aunque ellos poco lo necesitaban- frente a los demás sus manifestaciones artísticas.

¿Cómo podremos sobrellevar la vida tan alienante que hemos llegado a construir los seres humanos? Por eso el surrealismo es una forma de exaltación de lo incomprensible; como lo es el humor, por ejemplo, como lo es la capacidad para relativizar y sosegar las emociones. Queremos entender las cosas -el mundo científico- que nos rodean, y lo estamos consiguiendo cada vez más. Pero, sin embargo, ¿podremos avanzar ahora en comprendernos más a nosotros mismos? Por eso el mejor modo de encontrar una forma de soslayar lo incomprensible fue el surrealismo. Algo que, a veces -las más de las veces-, nos dejará abatidos e insatisfechos... Y esto es así porque no podemos alcanzar a ubicarlo. Lo incomprensible, lo distorsionado, lo que no es de ningún modo, también lo fracasado, sí, lo fracasado -lo que no alcanzó a ser real o posible-, no podremos ni tampoco querremos entenderlo... Cuando es, sin embargo, el hecho de aceptar lo que nos pueda suceder -queramos o no- en nuestra vida contingente, fútil y caprichosa, lo que nos conseguirá reconciliarnos, finalmente, con ese mundo y con nosotros.

(Obra de Paul Delvaux, El diálogo, 1974, Bélgica; Óleo El escritorio antropomórfico, 1936, Dalí; Cuadro La tentativa de lo imposible, 1928, René Magritte; Lienzo La vestimenta de la novia, 1939, Max Ernst; Cuadro Armonía, 1956, Remedios Varo; Obra de René Magritte, Recuerdo de viaje, 1955.)

2 comentarios:

lur jo dijo...

El surrealismo es un arte que siempre he comparado con los sueños ya que aunque muchas obras me han gustado, casi nunca he conseguido entender su significado.
Ahora que veo la obra de Dalí, recuerdo cuando estuve en junio en el Reina Sofía viendo su exposición, supongo que para las personas entendidas de arte será una maravilla, mi humilde impresión sin embargo, fue de desconcierto ante mi falta de entendimiento.

Un abrazo.


































































































Arteparnasomanía dijo...

Por eso el Surrealismo es una artística forma de comprendernos. Es una sublime ironía, porque no hay manera de entender claramente nada, como nuestra vida, como nosotros.

Un abrazo,

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