14 de octubre de 2013

La vida humana es una invención recreada, el Arte lo sabe y acabará decorándola con belleza.



La teoría de que la vida humana puede ser -como en el Derecho- o natural o positiva... es tan antigua como la Filosofía. Es decir, que la vida puede ser causa de lo que nos viene dado... o de lo que crearemos con método y sentido. Porque nada existirá si no se piensa, si no se idea, o si no se ha creado antes en una mente poderosa... El filósofo Descartes lo enunciaría ya con su famosa sentencia de: pienso, luego existo. Pero Pitágoras -filósofo griego de la antigüedad- comprendería también el extraordinario sentido de la creación como un fin en sí mismo. En la creación, por ejemplo, siempre hay dos sujetos que la provocan: el que lo hace y el que lo demanda. Ambos individuos son necesarios para la vida y sus creaciones, porque ambos necesitarán ese fluir que justificará todo lo existente y toda la propia existencia misma recreada. El psicólogo Mihály Csíkszentmihályi estableció una vez su propia idea del concepto fluir en la vida, también entendido como la psicología del descubrimiento y la invención. Para este profesor norteamericano la emoción creativa de, por ejemplo, los pintores o los científicos se acercará a la satisfacción ideal que todos necesitaremos y que, raramente, experimentaremos en nuestra vida.

Y a eso le llamará  fluir, un estado mental con el cual el ser está inmerso en su actividad creadora enfocando así un sentimiento de energía y dedicación absolutas. Ese fluir es una experiencia cargada de objetivo -de sentido- como de concentración y equilibrio, pero, además, de una cierta distorsión de la realidad y, por lo tanto, de una pérdida del sentido de autoconocimiento ya que ahora éste -el autoconocimiento, el conocerse a sí mismo-, no será ni tan acuciante ni tan ansiosamente requerido ya por el sujeto, y no lo es porque ese mismo fluir ajeno lo sustituirá claramente, dejando ahora inerme al sujeto en su propio delirio placentero. Pero, del mismo modo, aquel sujeto receptor será también un factor imprescindible en todo este universo creativo y virtual de la vida humana.

El filósofo griego Pitágoras ya lo decía, además: la vida se parece a los que acuden a un circo de juegos, unos irán para competir y otros irán para comerciar; pero los mejores irán para observar, éstos son los espectadores que ahora visualizan, que tocan, que escuchan, deducen o piensan... Transformar el entorno para transformarse -esto hace el sujeto creador-, y percibir el entorno transformado para saber que uno existe -esto hace el sujeto receptor-. Este extraordinario sentido dual tiene el Arte y sus creaciones. Toda vida humana es una forma de invención, de recreación, porque todo es una forma de recreación, al fin y al cabo. Pero, para que sea efectivo, necesitaremos además que ese fluir tenga un especial efecto en nuestro interior, que se mantenga en el tiempo y que nos haga sentir o ser mejores personas de lo que somos... Por todo esto mismo el Arte es el único, de todos los posibles artificios creativos, que conseguirá llevar ese necesitado fluir hacia unos niveles excelsos de verdadero paroxismo emotivo y crítico. 

(Fresco Expulsión de Heliodoro, 1512, Rafael Sanzio, donde participó también su discípulo Giulio Romano, Estancias Vaticanas, Roma; Detalle del fresco Expulsión de Heliodoro, Estancia de Heliodoro, Salas de Rafael, Vaticano, Roma; Vista general de la Estancia decorada, Vaticano, Roma; ; Óleo de Giulio Romano, Mujer ante el espejo, 1524, Museo Pushkin, Moscú; Autorretrato de Rafael con Giulio Romano -éste a la derecha, el más joven-, 1518, Museo del Louvre, París; Fresco decorado de Giulio Romano, Sala de los Gigantes, 1528, estancia interior del edificio renacentista, diseñado por él mismo, Palacio de Te, Mantua, Italia.)

2 comentarios:

lur jo dijo...

Admirable entrada, el arte utilizado tanto por el autor como por el receptor como instrumento que consigue aflorar emociones, consiguiendo con ello, recrear y apoyar nuestra propia supervivencia.

Abrazos.

Arteparnasomanía dijo...

Aquí sigo insistiendo en que la recepción del Arte es más auténtica que su creación. Los creadores son seres extraordinarios, y por esto fuera de juicio, fuera de equilibrio, fuera de todo. Los demás, o amamos la belleza valorando cada cosa que nos pueda ofrecer, o somos incapaces de verla donde está. Gracias a ti.

Un abrazo.

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