5 de noviembre de 2013

¡Qué maravilla, cuántas criaturas bellas aquí!; oh, mundo feliz, en el que vive gente así.



En el discurso que Miranda, un personaje shakespeariano del relato dramático La Tempestad, hace en el acto V de la obra de teatro inglesa, dirá muy convencida: ¡Oh, qué maravilla! ¡Cuántas criaturas bellas aquí! ¡Cuán bella es la humanidad! Oh, mundo feliz, en el que vive gente así... El relato, escrito por el gran bardo británico universal, a pesar de ser tan dramático, acabará muy bien, curiosamente. El gran autor inglés lo quiso así y por ello hasta los románticos decimonónicos aplaudieron esta curiosa obra dramática de Shakespeare. Trata la narración sobre la negación del amor y sobre la venganza..., pero, finalmente, el poderoso personaje más desalmado de la obra -Próspero- terminará por perdonar y salvar a todos los otros. Cuando el pintor estadounidense John Singer Sargent (1856-1925) decidiera retratar a las hijas de su amigo Edward Boit, recordaría inspirado el maravilloso lienzo de Velázquez que viese en el Museo del Prado en uno de sus viajes a España durante el año 1880. La obra Las Meninas, del gran creador español del Barroco, le fascinaría tanto como para inspirarse en ella dos años después, cuando en París, donde vivía el pintor americano, compusiera su magistral obra de Arte Las hijas de Edward Darley Boit. La escena enmarcaría el apartamento que su amigo Boit tenía en París a finales del siglo XIX, un espacio pictórico ahora donde, junto a unos enormes jarrones japoneses, aparecerán retratadas las cuatro pequeñas hijas de su amigo.

¡Qué genialidad la de esa magnífica creación artística!, qué ubicuidad de perfección, qué naturalidad de personajes, de situación o de profundidad, de luminosidad o de tenebrismo. Las niñas eran nietas de John Perkins, un aguerrido y despiadado comerciante norteamericano, famoso por sus oscuros negocios orientales de contrabando de opio, aunque también lo fuera por su filantropía al final de su vida (construiría uno de los mejores conservatorios de música de Nueva Inglaterra). Su hija Marie Louise acabaría casándose con Edward Boit y tendrían ambos cuatro hijas: Florence, Jane, Marie Louise y la pequeña Julia. En la obra modernista, el pintor Singer Sargent las sitúa a las cuatro niñas en una disposición muy original, aunque fuesen inspiradas del gran clásico cuadro barroco. La más pequeña de las niñas la presenta en un primer plano, uno muy cercano al espectador -como su inspirada menina barroca-, y, más atrás, a la izquierda del lienzo, aparecerá la figura solitaria de Marie Louise... como su inspirado personaje Velázquez autorretratado. Por último, en un fondo intermedio, situará juntas a las otras hermanas, una sesgada y la otra de frente, pero, también, como los personajes infantiles retratados en Las Meninas del gran pintor español Velázquez.

Todo creado en su obra modernista con la sutileza de mantener además un orden cronológico con ellas mismas: desde la más pequeña a la mayor, desde la más cercana a la más lejana... Este será el único orden, sin embargo, que mantendrá la obra de Sargent. Porque una blanca luz iluminará a las retratadas desde uno de los lados anteriores de la estancia, por lo que, ahora, al fondo la oscuridad más cegadora denotará, en contraste muy marcado, un cierto rudimento artístico de misterio indescifrable. De la inocencia infantil al despertar más adolescente, pero también de la luz de un presente de promesas... a las sombras más susceptibles -que el pintor ignoraba entonces- de un inevitable y terrible porvenir de sus retratadas... Cuando viese la pintura de Sargent el escritor victoriano Henry James, la describiría como la escenificación ideal de un mundo feliz, el de unos niños encantadores que, seguros y satisfechos, se dejarían retratar así, muy dichosamente. Sin embargo, no es para nada esa la verdadera sensación que trasciende en el lienzo de Singer. La dimensión semioculta de unos rasgos latentes en la obra, induce ahora a presentir la profunda inquietud que encierra la sagaz puesta en escena que compuso el creador. Lo que sólo los grandes genios -los únicos capaces de hacerlo- pueden preconcebir, es decir, entender antes de llevarlo a cabo en su obra. Durante el final de sus vidas, las dos hijas mayores -Florence y Jane- sufrirían graves y desgarradoras enfermedades mentales. Además, ninguna de las cuatro hermanas abandonaría la soltería, a pesar de haber recibido todas ellas una de las mayores herencias patrimoniales de la época. Finalmente, acabarían donando las cuatro malogradas hermanas, además de los jarrones japoneses, esta extraordinaria e inspirada obra pictórica modernista -toda una metáfora de la misteriosa contradicción de la vida, de sus apariencias o de sus promesas- al norteamericano museo de Bellas Artes de Boston.

(Óleo Las hijas de Edward Darley Boit, 1882, de John Singer Sargent, Museo de Boston, EEUU; Fotografía de una modelo en la semana de la moda de Toronto, 2009; Imagen de un grabado del pintor expresionista alemán Otto Dix, 1891-1969, retratando la crudeza de los años de entreguerras; Lienzo del pintor del primer barroco italiano Bartolomeo Schedoni, La Caridad, 1611, Museo de Capodimonte, Nápoles; Óleo de Velázquez, Las Meninas, 1656, Museo del Prado, Madrid; Fotografía de la exposición del cuadro de Singer Sanger en el Museo de Boston, donde se aprecian los Jarrones japoneses, los mismos que aparecen en el cuadro, donados también por las hermanas Boit.)

2 comentarios:

lur jo dijo...

No conocía ni al pintor ni la obra que expones de Singer Sargent; gracias a tu relato y con la ayuda del maravilloso mundo de la tecnología, he averiguado un poco más del susodicho autor.

Todo ello me lleva a una reflexión: ciertos creadores consiguen que una obra mediante la composición logre, la vez que exhibir su esplendor, comunicar e incluso presagiar ciertas emociones.

Observo que esta semana ha sido fructífera en tu blog, mañana continuaré disfrutando con tus reseñas.


Un abrazo.

Arteparnasomanía dijo...

Hay tantos creadores desconocidos, que muchas vidas que pudieran escribir reseñas no bastarían para encontrarlos. Como sus sutiles presagios.

Un abrazo y gracias como siempre.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...