9 de enero de 2012

La conciencia de la Belleza salvará al mundo.



Cuando el 12 de abril del año 1961 el cosmonauta ruso Yuri Gagarin se encontraba regresando a la Tierra, luego de ser el primer hombre que pilotaba una nave estratosférica alrededor del planeta, escribiría él en su diario de a bordo: Al entrar de nuevo a la atmósfera me encontré en una bola de fuego. Luego, los rayos del sol atravesaban la capa terrestre y el horizonte se volvió color naranja intenso, que se iba cambiando paulatinamente a todos los colores del arco iris: al azul celeste, al azul oscuro, violeta, negro. ¡Una gama de colores indescriptible! Era como en los lienzos del pintor Nikolái Roerich... Este pintor ruso, Nikolái Roerich, habría sentido en su vida una inmensa inquietud por la historia y la cultura universal. Esta ávida curiosidad le había llevado a sentir un inapelable interés por casi todo, desde la arqueología hasta la búsqueda de la espiritualidad... más allá de los montes Urales... Luego de graduarse en la Escuela de Bellas Artes de San Petersburgo llevaría a cabo una de sus primeras creaciones pictóricas, El Mensajero, una pintura que le permitió darse a conocer en los ámbitos intelectuales y críticos de Rusia.

Le recomendaron a Nikolái Roerich en el año 1898 que fuese a ver al gran escritor ruso Tolstoi. Después de conocer y ver el gran escritor su obra pictórica, le llegaría a decir algo a Roerich que le marcaría para el resto de su vida: ¿Ha podido alguna vez cruzar en barca un veloz y caudaloso río? Es menester guiar la embarcación a un lugar más alto que la meta, o el río se la llevará. Lo mismo pasa en la esfera de las exigencias morales: hace falta guiar la barca hacia lo más alto posible ya que la vida se lo lleva todo. Si su mensajero maneja el timón muy alto, ¡entonces llegará! Viajaría a Norteamérica durante los años veinte. Pero luego es comisionado, en una expedición cultural, para viajar a Asia...  Es entonces cuando descubrirá el Himalaya y los diversos pueblos que circundan la inmensa cordillera. Para ese momento había el pintor comprendido que su Shambhala, es decir, su camino hacia la redención, pasaba inevitablemnete por el conocimiento de Oriente y, luego, su divulgación hacia el resto de la humanidad. Su popularidad en los EEUU le llevará a mantener contactos con importantes personajes políticos. En los años de la Depresión norteamericana fue enviado por este gobierno a China, para encontrar entonces plantas que ayudaran a fomentar la agricultura y pudiesen evitar así la destrucción de las frágiles capas poco fértiles de los suelos.

Roerich fue un filántropo universal, un ser que idearía un especial concepto ético cultural para todo el mundo. La Cultura se apoya en la Belleza y en el Conocimiento decía el artista, arqueólogo y filósofo ruso. De ese modo, rememoraba la frase que su compatriota Dostoievski escribiera ya en una de sus novelas apasionantes: La conciencia de la Belleza salvará al mundo. En el año 1930 crea Nikolái Roerich un proyecto universal, un manifiesto legal y cultural al que se denominaría Pacto Roerich, y con el que pretendía vincular a todos los países de la Tierra para preservar y salvaguardar las todas las instituciones y creaciones culturales del mundo. Que todas fuesen independientes y no dependieran de credos, ni de políticas, ni de intereses o manejos. Fue apoyada por el gobierno norteamericano del presidente Roosevelt, y, en el año 1935 finalmente, se llegaría a firmar el Pacto Roerich en la ciudad de Washington.

Cuando a finales de la Segunda Guerra Mundial Nikolái Roerich quisiera regresar a su Rusia natal desde la India -lugar donde acabaría teniendo su residencia-, solicitaría por entonces el visado de entrada a su país de origen, luego de haber estado muchos años fuera de él. Sin embargo, no pudo llevar a cabo su deseo: fallecería en la India en el año 1947, sin saber que la entrada a su propio país le había sido antes denegada...  Pero, ya daría igual. Ahora habría encontrado, por fin, su Shambhala... Eso que buscaría tanto y tanto en sus viajes y lienzos inspirados. Los mismos lienzos que le obligaron a inspirarse también ante la gran cordillera enigmática, ante los grandes ríos majestuosos, o ante las raíces culturales de la vida del ser humano. Y bajo ese gran techo del mundo, en el majestuoso valle de Kulu, se acabaría entonces erigiendo un túmulo sobre sus cenizas aventadas. Un túmulo funerario que, además de una inscripción con un nombre y una fecha grabados, terminarían así también unas letras inscritas diciendo: Que haya paz...

(Cuadro El camino a Shambhala, 1933, del pintor ruso Nikolái Roerich; Obra del pintor Nikolái Roerich, Brahmaputra, 1932, Museo en Riga; Óleo Huéspedes de ultramar, 1901, de Nikolái Roerich; Lienzo Mensajero, 1897, de Nikolái Roerich; Cuadro Zaratustra, 1933, de Nikolái Roerich; Obra de Nikolái Roerich, A la media noche, luz de Shambhala, 1940; Retrato de Nikolái Roerich, 1938, obra de su hijo Svetoslav Roerich; Fotografía Puesta de Sol desde la Estación Espacial internacional, 2010, de la web Abadiadigital.com.)

4 comentarios:

**kadannek** dijo...

Había leído y escuchado aquella frase de Tolstoi, pero desconocía el contexto, ahora me hace mucho más sentido, lo agradezco.
Son atractivas obras; Se nota por las aguas, la idea oculta de las emociones, incluso en las embarcaciones a penas alejadas de la costa los límites de la razón, la embarcación de la conciencia, la intensión de un camino nuevo en su interior. Aunque están sujetas a otras interpretaciones según el observador.

Es un blog muy interesante, no me sorprende que tenga tan pocos comentarios, porque de seguro se viene aquí más a contemplar o informarse que debatir.

Saludos.

Arteparnasomanía dijo...

En la contemplación está el Arte, que es lo más importante, quizás, para comprender al final casi todo. Me alegro de cumplir esa función que dices. Sí, es como un buen documental, ante él sólo la razón de verlo es lo único necesario. Muy amable, de veras. Saludos cordiales.

sacd@ dijo...

Ya no lo veo como un blog, lo contemplo como un vórtice. Supongo que habrá otros que estén a la misma altura, pero me da igual. Con el tuyo, tengo bastante. El buscar y buscar cuando ya tienes algo que te hace pensar lo suficiente; en ese puente, que la belleza crea entre la muerte y la vida. Una cosa frágil , perecedera pero a su vez imperecedera como es el amor. Un saludo. Esperando la próxima explicación de lo que está allí a lo lejos.

Arteparnasomanía dijo...

En cada visión está la búsqueda que ofrece el horizonte. Somos libres hasta para condicionarla. Muchas gracias por tus comentarios, posiblemente jamás un blog haya recibido tan inmerecido elogio. Saludos.

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