16 de junio de 2010

La Batalla que no verán más los siglos, un marqués invicto y unos fanales vencidos.



La más grande y alta ocasión que vieron los pasados siglos y no esperan ver los venideros..., escribiría el español Miguel de Cervantes de la grandiosa Batalla de Lepanto, una gesta heroica en la que él mismo participara. En Grecia, entre el golfo de Patrás y el de Corinto, se encuentra la ciudad de Naupacto, una ciudad griega que, italianizado por entonces su nombre, se transformaría luego en la historia con el sugestivo nombre de Lepanto. El 7 de octubre del año 1571 se llevó a cabo el encuentro marítimo más feroz conocido hasta entonces en toda la historia: el enfrentamiento entre la muy poderosa flota turca y la más grande escuadra de la alianza que organizaron España, Venecia y el Papado, también conocida como Liga santa.

El gran estratega español Don Juan de Austria (1545-1578) dirigió todas las operaciones de la Alianza occidental, pero, sin embargo, hubo un almirante español que participaría muy destacadamente en la escuadra de reserva, Don Alvaro de Bazán y Guzmán (1526-1588), también conocido como marqués de Santa Cruz. Procedía el marqués de una familia de marinos y grandes hombres al servicio de la corona española. Fue uno de los que aconsejó entonces, durante el conflicto en Lepanto, permanecer en el golfo de Corinto cuando otros capitanes españoles decidieron abandonar por desavenencias con los venecianos. Al final se consiguió la victoria, después de muchos y muy fuertes combates. Cuando el marqués de Santa Cruz regresó a España de Lepanto consiguió recuperar y llevarse a Madrid dos fanales (grandes faroles) de uno de los grandiosos galeones turcos hundidos en Corinto.

Once años después de aquel conflicto en Grecia, en 1582, dirigió el marqués una gran operación anfibia para entonces: la toma de la isla Terceira en las Azores. Allí demostraría el marqués sus cualidades de gran estratega ahora en desembarcos, algo muy complejo de realizar en aquellos años. Con sus decisiones acertadas consiguió vencer a corsarios franceses y a los mercenarios que apoyaban a los rebeldes portugueses de don Antonio, el Prior de Crato. Este personaje luso, heredero bastardo de la antigua corona portuguesa, reclamaba así su derecho al trono portugués, una corona real ahora sin embargo en poder del rey Felipe II de España desde el año 1580. El marqués de Santa Cruz fue un caballero renacentista muy cultivado, alguien que demostraría además su pericia militar en todos y en cada uno de los actos bélicos en los que participase.

Cuenta la historia que cuando el rey español Felipe II se decidiera a crear la gran Armada Invencible para conquistar Inglaterra en el año 1588, ordenaría entonces que fuese el marqués de Santa Cruz el almirante que dirigiese toda esa gran flota marítima. Pero justo antes de que la Gran Armada española desplegase sus velas hacia el canal de la Mancha, el marqués de Santa Cruz fallecería fatídicamente... Con el mando de la Armada Invencible ahora en un nuevo e inexperto marino y estratega, el sustituto entonces del marqués, el duque de Medina-Sidonia, casi toda la extraordinaria Armada acabaría vencida, desaparecida, maltrecha, o hundida para siempre.

Oda que el gran poeta Lope de Vega dedicase al gran marqués de Santa Cruz:

El fiero turco en Lepanto, 
y en la Tercera el francés,
y en todo el mar el inglés,
tuvieron de verme espanto.
Rey servido y patria honrada
dirán mejor quién he sido
por la cruz de mi apellido
y con la cruz de mi espada.

(Imagen del cuadro del pintor italiano Giorgio Vasari (1511-1574), Batalla Naval de Lepanto, Sala Regia, El Vaticano; Retrato del Marqués de Santa Cruz, 1584, del pintor español Felipe de Liaño (1558 ?-1625), Museo Naval de Madrid; Palacio del Marqués de Santa Cruz en la localidad del Viso del Marqués, Ciudad Real; Grabado de la Nave Capitana Galeón San Martín, navío al frente de la flota que tomó las Azores; Ilustración de un Galeón Turco, donde se aprecian sus fanales; Escalinata en el Palacio del Marqués de Santa Cruz, Madrid, donde se encuentran aquellos fanales (faroles) que el marqués recuperase del hundimiento de un galeón enemigo en Lepanto; Imagen fotográfica actual del Golfo de Corinto, donde se celebró la famosa Batalla de Lepanto, Grecia.)

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