1 de octubre de 2012

La guía más misteriosa entre las oscuridades del abismo, la seducción más salvadora y entusiasta.



Las cárites fueron tres hijas míticas del dios griego Zeus. Representaban la Belleza, la Juventud y el Esplendor. También todo lo alegre o amable de la vida, además de la creatividad y la expresividad más convincente ante los dioses y los hombres. Su madre, Eurinome, era tan extraordinariamente bella que por eso ellas obtuvieron así sus gracias... Tenían las tres hermanas tan hermosas mejillas, resplandecían tanto sus ojos, que de sus párpados brotaría ese tipo de amor que aflojaría las piernas de todos aquellos cuantos las mirasen. Eran diosas benéficas, mediadoras ante los dioses, e inspiradoras así del ingenio para las Artes humanas. Se las relacionaba con Hermes, el dios de la oratoria poderosa. Por eso los griegos las representaban junto a ese dios, como si los discursos necesitaran de lo bello, de lo seductor o de lo ingenioso.

A la entrada a la antigua Acrópolis ateniense se situaba entonces un relieve que mostraba cinco figuras juntas y caminando. La primera de esas figuras era el dios Hermes, al que seguían luego las tres gracias o cárites. Pero, detrás de ellas -cogido de la mano de una gracia- iba un pequeño dios. Ese dios era Yaco, que en la procesión de los misterios de Eleusis se dirige hacia el abismo con una antorcha ahora entre sus manos. Aquí, simbólicamente, la antorcha serán las tres cárites. De ese modo, Yaco es la estrella que portará la luz de los misterios oscuros, siendo aquí representada ahora la luz por las tres gracias. Se ha querido identificar ese pequeño dios con Dionisos, el semidios alegre, misterioso y desenfadado. Cuando Dionisos era tomado por los sacerdotes de su santuario en Atenas para ser llevado hasta Eleusis -lugar mágico y místico-, debía pasar antes necesariamente la comitiva por el río Cefiso. Este río, cercano a Delfos, estaba consagrado a las tres Gracias, las cuales tendrían así su propia celebración o caricias -de cárites-, aunque, luego, acabaría siendo llamada esa celebración día de las Gracias (la conocida fiesta pagana que ha llegado hasta hoy cristianizada como día de Acción de Gracias).

Los misterios ocultos de Eleusis estaban basados en la leyenda de la diosa griega Deméter. Cuando la hija de esta diosa de la tierra, Perséfone, fuese raptada una vez por el dios del inframundo -Hades-, y llevada luego a los infiernos, el desequilibrio en la Tierra se dejaría sentir fuertemente. La diosa Deméter era la potestad fértil de la Naturaleza, de ella dependía el equilibrio natural de las cosas terrestres. Ante la búsqueda de su hija, abandonaría sus vitales y sagradas labores terrestres. Esta situación no podría durar mucho, ya que la vida en la tierra no soportaría tanto tiempo sin su divina intervención. Se helaría todo, nada renacería ante la ausencia de la cálida y vivificante Deméter. Al final, pudo reunirse con su hija Perséfone y convencer a Hades de regresarla a la Tierra. Pero, no podría estar ella fuera mucho tiempo, porque Perséfone habría tomado la semilla del fruto pérfido de la granada, un fruto que Hades le ofreciera intencionadamente... Aquel que lo comiera no podría regresar a la vida para siempre. Así que, entonces, se llegaría al acuerdo divino cada año de devolver a la vida a Perséfone tan solo una estación -la primavera- de las cuatro.

En la representación dramática de los misterios de Eleusis -que se celebraban en la antigua Grecia- había que acudir a un símbolo radiante, iluminador y creativo para dirigir el trayecto hacia el sentido más oculto de su misterio. Pero que, también, tuviese ese símbolo la virtud de la elocuencia, de una retórica hábil y convincente para poder seducir a los demás a marchar hacia el abismo... Estos eran unos logros que sólo las tres gracias podían realizar. Sólo ellas eran los únicos seres capacitados que los dioses benevolentes podrían enviar a los infiernos. Ya que ahora, gracias a su belleza, alegría, seducción y mirada fascinante, calmarían a la divinidad malvada, profunda e intransigente del Hades. El objetivo era convencer al dios de los infiernos con la dulce, seductora y bella inspiración de las tres Gracias, y poder auxiliar así a los demás enviados también hacia el abismo.

Años después, cuando Roma hubo absorbido la antigua mitología griega, se transformaría entonces el sentido de las graciosas diosas radicalmente. Ellos -los romanos- fueron quienes cambiaron cárites por gracias. Y ellos fueron además quienes dejaron de representarlas como un sólo concepto -renacimiento o esplendor armonioso e inspirador- vertido en tres igualitarias figuras -Juventud, Belleza y Esplendor-, para hacer de ellas tres conceptos femeninos distintos, más acorde entonces con una nueva moral social, más tradicional y definida dentro de un nuevo y más estricto orden social. Acabaron siendo denominadas las tres gracias por los romanos Castitas, Pulchritude y Voluptas, es decir, la Virgen, la Esposa y la Amante. Y así, de ese modo, fueron imaginadas por los artistas y pintores romanos y medievales. Y luego, mucho más tarde, también por los pintores del Renacimiento y el Barroco. Y comenzaron a ser representadas desnudas las tres, abrazadas o tomadas de la mano, unidas así bajo un halo de mutua protección. Dos miran ahora en una dirección, la tercera mira, sin embargo, en la contraria. De esta forma se acabaría simbolizando el desequilibrio más estable y esclarecedor para la moral familiar, ese artificio social -la esposa y la novia frente a la vil amante- que sirviese para asentar, definitivamente, las bases de una tradicional, eficiente, decisiva y bienpensante sociedad matrimonial.

(Óleo de Lucas Cranach el Viejo, Las tres Gracias, 1531, Museo del Louvre; Pintura Las tres gracias, 1794, del pintor francés neoclásico Jean-Baptiste Regnault, Museo del Louvre; Escultura clásica griega, Las tres Gracias, Museo del Louvre; Fresco romano, Las tres gracias, Pompeya, Italia; Relieve Hermes y las Cárites, siglo V a.C., Museo de la Acrópolis, Atenas.)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Como hoy 8 de noviembre es el aniversario de la apertura al público del Louvre (1793), he descargado un par de fotos de las 3 gracias para ponerlas como efemérides en el foro de www.Nucat.cat Naturistas de Catalunya.
Por si las imágenes tienen algún derecho para retirarlas.
Gracias en cualquier caso e invitados quedan a visitarnos

Arteparnasomanía dijo...

Son imágenes de acceso público. La belleza y el Arte son así, públicas. Gracias por recordarnos tal efemérides.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...