21 de octubre de 2009

Un pintor historicista, un sistema térmico y un baño romano.



El hipocausto fue un invento romano que permitía mantener una temperatura elevada en una habitación concreta. Desde un horno situado en el exterior se hacía circular aire caliente en el subsuelo de la estancia. En los baños romanos, tanto públicos como privados, se distribuían normalmente tres habitaciones o zonas diferentes a distinta temperatura. El usuario entraba en el frigidarium, o zona fría, compuesta por una piscina con agua fría que no se usaba hasta el final; pasaba a continuación a la habitación templada, o tepidarium, donde se adaptaba el cuerpo al calor que, en la siguiente habitación, el caldarium, iba a soportar con un agua muy caliente.

En el tepidarium se uncía al cuerpo con aceites perfumados, antes de pasar a la piscina caliente del caldarium. Luego se regresaba al tepidarium, donde se volvía a untar al cuerpo con aceite, para pasar definitivamente al frigidarium que permitía cerrar todos los poros y, a la vez, se obtenía así la reacción física tan beneficiosa y buscada por los romanos.

El pintor Lawrence Alma-Tadema (1836-1912), aunque nacido holandés, vivió en casi toda Europa residiendo luego gran parte de su vida en Inglaterra, donde recibió incluso un título nobiliario. Su fascinación por la antigüedad de Grecia y Roma fue una característica de toda su obra pictórica, en la cual aparecen escenas de costumbres cortesanas, históricas o legendarias. Sin embargo, su composición nunca decepcionará; del mismo modo impactará siempre su color, su textura y sus personajes, éstos ahora de una mirada un tanto huidiza o indolente.

(Imagen del cuadro En el Tepidarium de Alma-Tadema, Galería de Arte de Lady Lever, Inglaterra; Fotografía de un hipocausto en una ruina romana de Normandía, Francia; Cuadro Plegaria, de Alma-Tadema, Galería de Arte Guildhall, Inglaterra.)

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