30 de abril de 2012

Y con Goya la humana inocencia vagará afligida entre las atroces garras de lo humano.




Goya cambiaría su estilo y las temáticas de sus creaciones a partir de un profundo sufrimiento físico, su grave enfermedad del año 1793. Esta dolorosa emoción le llevaría a descubrir, sin complejos, las oscuras y estremecedoras fuerzas que se ocultan tras la vida. Pero, sin embargo, casi todos sus dardos artísticos no fueron dirigidos por entonces hacia una Naturaleza incontrolable o hacia un Universo cruel, desalmado o inhospitalario. Para nada, fueron dirigidas sus creaciones críticas a resaltar, claramente y sin tapujos, los perfiles más escabrosos y primitivos de lo humano. Por aquellos años, finales del siglo XVIII, el racionalismo trataría de encontrar resortes morales para apaciguar y controlar los desmanes y las pasiones más despiadadas e incontroladas de los hombres. Se empezaría a escandalizar por entonces la sociedad europea frente a historias macabras de criminales asaltos o de inclinaciones inhumanas, cosas que algunos ilustrados habían empezado a denunciar en sus escritos de una forma que nunca se había hecho en la historia.

Pocos años antes de su cruel enfermedad Goya compuso su lienzo El sueño. Aquí muestra el pintor español a una bella joven durmiendo plácidamente. Ella aparece ahora confiada y segura, descansando muy tranquila y solitaria en el lecho que la acoge satisfecha. Transmite una sensualidad natural la obra, aunque con una cierta apariencia expectante  también, esa misma sensación que una amante tuviera a la espera, por ejemplo, de un encuentro erótico ahora retrasado. El autor español sólo dibuja aquí el perfil ladeado del rostro de la joven, como para no desvelar así el misterio de su identidad... Porque es así como debe ser ahora, y como el incógnito momento tratará de descubrir veladamente. Lo titula el autor, sin embargo, El sueño. Es decir, aquello que ahora nos alejará de la realidad y nos llevará así lejos de nuestro consciente. Aquí ahora deseo y lejanía serán los rasgos expresivos que más se vislumbrarán en esta imagen durmiente. En ambos conceptos -deseo y lejanía- se materializará la realidad complementaria de los mismos: deseamos lo que no tendremos aún, lo lejano que no podremos siquiera tomar ahora con nuestra voluntad limitada. Pero, por otro lado, nos entregaremos a la lejana huida del sueño para poder, así, alcanzar también nuestros deseos...

Pero, aún mucho más poderoso sueño artístico fue el que el gran pintor dejaría expresar en una inspiración posterior que él tuviera. Ahora, esta inspiración artística era mucho más macabra y menos soñolienta por lo espantosa e inhumana que ella suponía. ¿Inhumana..., de verdad? Es decir, ¿es algo que no es humano hacerlo cuando, sin embargo, los que lo hacen lo son también? Con su obra Caníbales preparando a sus víctimas, el gran genio que fue Goya nos sorprende y nos impresiona, nos aterra y nos paraliza, en esta brutal obra de Arte. Unos hombres devoran, desgarran, descarnan y desmiembran a otros hombres... En esta atrevida obra, basada en un caso real de atropello bestial a unos jesuitas en la América canadiense del siglo XVII, el gran creador español nos abrumará bellamente... El lienzo divide ahora aquí, sutilmente, en dos áreas estéticas el cuadro que vemos. Toda la escena del horror se hallará en un extremo de la obra; en el otro, o la nada o algunas de las inocentes vestiduras de las víctimas, ahora revueltas y sin orden por el suelo. La metáfora de la estructura de la obra es sutil: la vida, la dulce e inocente vida, encierra atroz el despiadado exceso de un extremo...

Y para destacar aún más lo contradictorio del género humano, Goya nos ofrece una creación diferente: El albañil herido, obra del año 1787. En esta temprana fecha se comenzarían a establecer por el reino español ciertos auxilios a algunos trabajos muy arriesgados en la sociedad. El propio rey Carlos III lo regularía antes de fallecer en el año 1788. Es la contradicción que subyace en el ser humano y que Goya comprendió, quizá, como ningún otro autor lo hiciera antes. Se anticipó también a los pensadores naturalistas de años después, a los pintores impresionistas o postimpresionistas de décadas después... Todo un genial personaje que, próximo a fallecer, pintaría el lienzo más enigmático del mundo: Perro semihundido. Una obra incomprensible, una imagen que de tan simple, sin embargo, no dejará de alentar conspiraciones... ¿Un escenario aquí vacío en gran parte? Tan sólo la pequeña cabeza de un perro asoma ahora hacia la nada, pero, ¿qué mira?, ¿qué habrá ahí...? Goya tan solo debía saberlo, pero no lo desveló jamás, lo dejó para que aquel sueño de antes lo despejara, si acaso, después de entregarnos a su impúdica, deseosa y esclarecedora suerte.

(Óleo El sueño, Francisco de Goya, 1790, Museo de Dublín, Irlanda; Caníbales preparando a sus víctimas, 1800, Goya, Francia; Lienzo El albañil herido, 1787, Goya, Museo del Prado; Lienzo El conjuro de las brujas, 1798, Goya, Fundación Lázaro Galdiano, Madrid; Cuadro Perro semihundido, 1823, Goya, Museo del Prado.)

6 comentarios:

sacd@ dijo...

Hola. El perro semihundido, mira inocentemente como el sueño de Ganimedes sale volando, agarrado a las atroces garras del águila. Toda su ilusión puesta en los ilustrados, destrozada en la garra de lo humano.
Un saludo.

Arteparnasomanía dijo...

Hola sacd@, ¡cuánto tuvieron que sentir algunos creadores para expresar así este rasgo humano! El Arte les ayudó, al igual que, a veces, ahora lo sigue haciendo. Saludos.

PACO HIDALGO dijo...

Aunque comente poco, sigo todos tus post; este sobre Goya es fantástico, ese mundo interior, ese mundo de sueños y fantasmas que salen fuera en las obras que analizas... Un cordialísimo abrazo desde ArteTorreherberos.

Arteparnasomanía dijo...

Lo sé, Paco Hidalgo, gracias por tu seguimiento. Todo un lujo. Goya ha sido el principal creador, el primero, que le dio al Arte su dimensión más cercanamente humana, que comprendió el padecimiento, el secreto, y el privilegio de vivir. Un abrazo especial.

Joaquinitopez dijo...

Robert Hughes en una hermosa aunque me temo que poco valorada monografía sobre Goya dice algo que me parece básico para enteder al pintor. No recuerdo la cita exacta, perdona, pero la idea es que sólo se le puede entender después de un sufrimiento personal muy intenso. Sinceramente creo que tiene toda la razón.
Un abrazo

Arteparnasomanía dijo...

Hola Joaquinitopez, gracias por tu comentario, expresa, aún más, dos cosas: que el Arte se crea por una emoción muy intensa, ésta cuanto más sufrida mayor; y que para comprenderlo, finalmente, es preciso haber sentido lo mismo que, de haber sido uno el artista, hubiera llevado a sentir el mismo sentido del cuadro. Un abrazo.

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