16 de diciembre de 2014

La ilusión impenitente por encontrar un Tiziano perdido en España..., ¿la única ilusión?



La historia nos cuenta que el rey Felipe II de España habría encargado, antes del año 1559, una obra de Arte sobre el entierro de Cristo al gran pintor Tiziano. Documentalmente se sabe que el rey español escribió a su embajador en Italia, Claudio de Quiñones, una carta el 20 de enero de 1559 para comunicarle que, aún, no había llegado a Madrid la pintura encargada al maestro veneciano. Desde Venecia, debía haber salido el cuadro meses antes con destino a España. Pero, la verdad, es que nunca llegaría. Meses después, en julio del año 1559, el propio rey Felipe II escribiría de nuevo al pintor para solicitarle que le enviase otra pintura de la obra perdida. Y es cuando Tiziano reaccionará tan pronto como pueda para cumplir los deseos del monarca. A finales de septiembre de ese mismo año, sólo dos meses después de la misiva, le enviaría Tiziano al rey de España la nueva pintura sobre el mismo tema, el entierro de Cristo. Y es en ese momento de finales del año 1559, cuando se recibiera en Madrid la grandiosa creación manierista de Tiziano, cuando realmente se llegaría a saber en España el maravilloso tesoro que el mundo se habría perdido antes...

La grandiosa imagen del año 1559 es una excelente creación pictórica, realizada, con mucha seguridad, por el taller de Tiziano en Venecia. Es decir, por varios pintores a sueldo del gran maestro que llevaron a cabo las sutilezas, matices y formas que éste habría conseguido asimilar durante años de genialidad. Es lógico pensar en la autoría técnica del taller, al comprobar el resultado de crear una maravilla como esa obra... en tan solo dos meses de trabajo. Sin embargo, la verdad nunca se sabrá del todo. En cualquier caso, es igual. Escribí una vez que la autoría no es lo más importante en el Arte, que sólo es el Arte lo importante. Lo que sí es importante es la historia creativa que hay detrás de un cuadro, es decir, el momento y el lugar donde habrán sido creadas las obras de Arte. Porque, ¿quién fue la mano concreta...?, es algo muy difícil de saber con certeza absoluta en muchas de las creaciones artísticas de la historia. Pero, no es la duda de quién pintase algo tan maravilloso de lo que ahora se trata. En este caso, es seguro que fue la firma de Tiziano. Pero lo que ahora quiero contar sobre todo es el hecho de que una obra, creada meses antes de la de 1559, otro entierro de Cristo parecido, fuese extraviada por entonces en su viaje de Venecia a España.

Así que, desde entonces, el furor de querer encontrar una pieza tan excelsa, perdida en aquellos años de mediados del siglo XVI, pasaría al  inconsciente colectivo de un pueblo, el español, muy dado al misterio, al hallazgo, al deseo, a la suerte y a la fortuna. Sobre todo cuando el propio pintor Tiziano (1485-1576) crease, además, otra obra muy parecida años después, en 1572, en este otro caso para el secretario por entonces del rey Felipe II, Antonio Pérez, un personaje de infausto destino en la historia de los personajes antipáticos de España. También mostrará esta otra obra de Arte las extraordinarias virtudes estéticas y creativas de Tiziano y su taller. Era una práctica corriente en los grandes artistas disponer de un taller con pintores a sueldo para componer sus obras. Aunque, siempre se sabría que la idea de la obra era del maestro, no se pagaría lo mismo por una obra realizada por éste que una por sus alumnos. Sin embargo, Tiziano no distinguiría ese detalle, algo más frecuente al final de su vida.

Un comerciante italiano de Arte en la corte del duque de Baviera, Niccoló Stoppio, le escribiría en el año 1568 al banquero alemán Max Fugger: Tiziano no solo pide el mismo precio de siempre por sus obras, sino incluso mayor que las de antes a pesar de que, como todo el mundo sabe en Venecia, ya apenas ve, de que el pulso le tiembla y de que no puede terminar ningún cuadro sin recurrir a sus ayudantes. Tiziano no hace sino dar alguna que otra pincelada, pero los vende como si fueran totalmente suyos y engaña a sus clientes tanto como puede.  El tema religioso del entierro sagrado de Cristo lo había tratado ya el gran artista veneciano en el año 1520, antes de nacer incluso el propio rey Felipe II. Le había encargado su primer mentor, el italiano duque de Mantua, una composición que describiese el momento en el que transportaron el cadáver de Cristo a su tumba. Sin embargo, no alcanzaría esa imagen temprana la maestría artística de las otras dos obras posteriores. Sirva incluso esta comparación del mismo pintor como muestra además para admirar lo que es una obra maestra de Arte. Nos ayudará especialmente esta obra de entonces, la del año 1520, realizada por el mismo pintor veneciano, para compararla ahora con la del año 1559, cuarenta años o más de distancia temporal, para entender algo más la sutil diferencia entre un mismo genio y una genial obra.

Primero es el instante elegido, algo buscado por el pintor para fijar la imagen de una concreta escena. Porque es el momento de mayor dramatismo el elegido en la obra de 1559 por el gran Tiziano. Con toda seguridad una elección del maestro, y sólo de él -muestra de lo que es el Arte, independientemente de su ejecución-. Luego estará la composición, donde una magnífica tumba romana, ligeramente escorzada, tallada en piedra y labrada con motivos legendarios, se situará en un primer plano bajo el cuerpo tan humanizado de Cristo. Y la tumba y las figuras están representadas en una estética diagonal maravillosa, comprendida desde el ángulo inferior izquierdo del brazo caído del cadáver hasta la mano izquierda elevada de la Magdalena, ésta en el extremo superior derecho de la obra. Todo el conjunto muy aprisionado y compactado en el lienzo. Está visible sobre todo el sentido principal de la obra -Cristo yacente-, el sentido que el pintor crea con la posición más ladeada que de un cuerpo moribundo -y de casi todo el encuadre- pudiera hacerse por entonces. Los colores manieristas y venecianos harán el resto en este gran tesoro artístico del Arte. En ambas obras expuestas en el Museo del Prado, la del año 1559 y la del año 1572, se decidirían además los colores por el propio maestro Tiziano..., y así se ven ahora aquí las maravillosas tonalidades elegidas por él.

Pero, nunca se hallaría en España cuadro perdido alguno de Tiziano con esa representación o con cualquier otra. Sin embargo, el pintor más famoso del siglo XVI habría originado en España un anhelo poderoso por encontrar una obra como esa, la que guardaba El Escorial y luego guardaría el Museo del Prado desde el año 1837. Si no había llegado al rey Felipe II entonces la obra de Tiziano, el más grande y poderoso monarca de todos los tiempos, ¿dónde estaría la obra originaria? Y así, con esa vaga ilusión, dormiría el sueño de los deseos o anhelos más queridos de los hombres. Así, hasta que un día del año 2009 una restauradora de Arte, Cándida Buiza, encontrase un lienzo parecido al de Tiziano en el desván oscurecido del Museo de la Semana Santa de la ciudad leonesa de Sahagún. Y allí, olvidado y desahuciado, perdido ahora entre candelabros, mantos, ciriales y retablos, apareció muy cuarteado, deteriorado y sucio, aquel tesoro perdido y deseado durante siglos en España. Parecía mentira, habían pasado cuatrocientos cincuenta años y, por fin, aquel lienzo de Tiziano transportado desde Venecia a la corte madrileña se descubría ahora, ¡qué ilusión más grande, qué alegría de hallazgo artístico!

Pero, tan sólo se quedaría en eso, en una vana ilusión, como las de hallar otras tantas cosas en la vida. Porque en este caso la decepción fue certificada además por la imparcial datación del lienzo hallado: finales del siglo XVIII o principios del XIX. ¿Fue entonces un involuntario fraude? Porque sólo fue el deseo..., ese tan inconsciente por necesitar encontrar un tesoro como ese, algo tan maravilloso, de poder ser verdad, y que llevaría a la estudiosa a querer, inconscientemente tal vez, cambiar así, con su deseo, el resultado incuestionable de una realidad tan poderosa. Inútilmente. La verdad científica e histórica dejaría agotada la ilusión de aquel maravilloso instante, de ese momento único en el desván añejo de un pequeño museo leonés aquella tarde. Se acabó, no era aquella excelsa obra renacentista, no era aquel Tiziano maravilloso perdido algún día de aquellos siglos antes. No, era una copia de esa obra, como algunas otras muchas que se hicieran de Tiziano, probablemente a mediados del siglo XIX, cuando el Museo del Prado exhibiese la original obra del pintor ante tantos ojos anhelantes. Y ahí terminaría la historia. ¿Terminó, también, la ilusión...? Nunca. Cada año se repetirá. Como en estas fechas navideñas incluso, cuando ahora los niños cantores de San Ildefonso la lleven, con sus agudas voces infantiles, a las anhelosas vidas de muchos otros seres expectantes. Personas que, como Buiza, esperen encontrar algún día su más deseado tesoro entre la suerte...

(Óleos todos del pintor Tiziano: Entierro de Cristo, 1559, Museo del Prado; Entierro de Cristo, 1572, Museo del Prado, Madrid; Entierro de Cristo, 1520, Museo del Louvre, París; Retrato de Felipe II, 1550, taller de Tiziano, Museo del Prado; Autorretrato del pintor Tiziano, 1562, Museo del Prado; Fotografía del cuadro copia del Entierro de Cristo de Tiziano, siglo XIX, anónimo, hallado en el museo de la Semana Santa de Sahagún, León, 2009, imagen de la web de Publico.com)

5 comentarios:

lur jo dijo...

Aunque como bien dices, la ilusión se repita cada vez que aparezca un lienzo, es bastante improbable que se encuentre aquella primera obra encargada por el rey Felipe II.

Por suerte la naturaleza humana nos premio con ese gran don -la ilusión-, consiguiendo por mediación de ella, una mejor forma de vivir.

Un fuerte abrazo.

Arteparnasomanía dijo...

Incluso se dice en algunas historias que el pintor la habría vendido antes y se lo calló. Es raro que una obra tan grandiosa pase desapercibida durante siglos. Lo único que no pasa...es la ilusión. ¡Suerte!

Un abrazo!

Anarkasis dijo...

Hum... quizás Cándida Buiza, no dio con a la persona adecuada para "encontrar" "valorar", mandar restaurar junto a... y montarle la historia que llaman "vestir el santo" de un "tiziano"
juas...
en la siguiente ocasión pregunte por Falomir, pero antes pase por caja en Dirección M.P.

Un iluso saludo

Cándida Buiza Diez dijo...

La investigación del cuadro "El entierro de Cristo está parada, pero lo que se sabe de él,según los informes del Centro de investigación de la junta de Castilla y león, los pigmentos aparecidos en dicho cuadro se usaban en el siglo XVI (concretamente "el azurita", que se encontró en la toca de la Virgen, donde había un repinte con el azul prusia. Porque no se investiga en el Prado?La tesis de una humilde pintora no es fiable, verdad? Los entendidos se equivocaron en la edad de él...

candida Buiza dijo...

Soy Cándida Buiza Diez, hoy me ha dado por echar un vistazo a los artículos que hay publicados sobre "el cuadro perdido de Tiziano", y me hace mucha gracia, ver como los amantísimos del arte como ustedes, tratan de forma frívola y con un humor un tanto burlesco a los que estudian el arte con verdadera vocación, ustedes no me conocen verdad? pues les diré que mi estilo de vida nada tiene que ver con la ilusión a la que hacen referencia,el protagonismo o la popularidad, eso a mi no me interesa. Lo que si me interesa, es que las obras de arte no se pierdan por exceso de vanidad, como he observado.
Lo que si es de mi interés es el conocimiento a traves de la investigación y con rotundidad le diré, al que hizo el articulo, que él, si se equivoco de siglo en la edad del cuadro, hay que estudiar un poco mas y olvidar la ilusion para no confundir la realidad. Espero conocer algún día no muy lejano su autoría. "Cambiar el humor tóxico por el respeto, es bueno para la salud mental" Si le parece correcto lo publique y sino, sigan usando el mismo humor.

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