19 de diciembre de 2009

Un deseo, una solicitud y una tentación fatídica.




Orfeo fue un personaje de la mitología griega. El dios Apolo le ofreció muchos dones y una lira con la que Orfeo componía cantos tan poderosos que hasta las fieras se tranquilizaban. Orfeo se enamoró de la ninfa Eurídice, la cual en una ocasión fue sorprendida por un pastor que quiso forzarla. En la huida ella fue atacada por una serpiente y murió inmediatamente. Orfeo, enloquecido, solicitó a Zeus, el dios más importante del Olimpo, la posibilidad de bajar a los infiernos a buscarla y poder así recuperarla. Hades, el dios del inframundo, accedió a que Orfeo pudiese entrar en el infierno y llevarse a su mujer. A cambio sólo le puso una condición: que no la mirase mientras la sacaba del infierno, que esperase hasta que estuviese fuera de sus puertas. Pero cuando estaban llegando a las puertas él no pudo resistir la tentación y giró la cabeza para ver si su mujer lo seguía. En ese momento Eurídice desapareció para siempre. Esta célebre leyenda mítica es una alegoría del hombre que no puede resistirse a la tentación. A pesar de lo que se nos avisa, siempre creemos que hay una oportunidad, que no se nos va a condenar por ello. Pero la vida y la muerte obedecen a leyes inapelables e irreversibles. A pesar de ello seguimos, como Orfeo, creyendo que podemos mirar atrás y no pasará nada, que sólo se nos reprochará levemente nuestra temeridad humana, pero eso sólo es una ilusión, una muestra clara más de nuestra absoluta debilidad terrena.

(Imagen del cuadro "El mito de Orfeo" de Marc Chagall; "Lamento de Orfeo" de Alexandre Séon; "Orfeo y Eurídice" de Rubens.)

9 de diciembre de 2009

Un relato, un obra de Arte, una Natividad perdida y un deseo.


El gran pintor italiano Michelangelo Merisi de Caravaggio (1571-1610) pintó en 1609 esta Natividad con San Francisco y San Lorenzo para el oratorio franciscano de San Lorenzo en Palermo (Sicilia, Italia). De una composición sobria y nada convencional, sólo el ángel ofrece un claro símbolo sagrado a la imagen, estando el resto de los personajes dibujados con perfiles más humanizados que de costumbre en esta escena universal. El diecisiete de octubre de 1969 fue robado del oratorio de San Lorenzo en Palermo, y desde entonces este lienzo se encuentra perdido. Es como una metáfora. Para muchos de los que alguna vez la navidad fue algo significativo, y se perdió en la bruma de los años, representa tal vez un símbolo, casi un desconocido presagio. Al parecer un miembro arrepentido de la mafia italiana, Francesco Marino Mannoia, explicó en un juicio en 1996 cómo fue el robo: se arrancó del marco con una hoja de afeitar, lo que pudo ocasionarle al cuadro algunos desperfectos. "Cuando el comprador lo vió se echó a llorar y decidimos destruirlo, ya que era invendible", afirmó Mannoia. Otro mafioso, Salvatore Cangemi aseguró que no se destruyó, que se expone en las reuniones de la Mafia. El caso es que no se ha recuperado durante todos estos años. Sin embargo, los Carabineros italianos no se muestran vencidos sino que confían en recuperarlo. "El hecho de que muchas de estas obras hayan desaparecido desde hace tantos años no nos desalienta y continuaremos buscándolas siempre", dice un responsable de Carabineros para la Tutela del Patrimonio Cultural. "No estaré satisfecho hasta que no encontremos la Natividad de Caravaggio" declaró hace años el general Carabinero Conforti. Así como estos agentes policiales expresan su deseo por recuperar esta obra de Arte desaparecida, algunos puedan, interiormente quizá, desear también recuperar esa otra emoción perdida, esa otra natividad extraviada, u olvidada, alguna vez.

(Óleo sobre lienzo de 1609, Natividad de San Francisco y San Lorenzo, de Caravaggio, perdido desde 1969)

6 de diciembre de 2009

Un colorido intenso, una época impresionista y un pintor desconocido.



Un gran representante del impresionismo español fue el pintor catalán Hermenegildo Anglada Camarasa (1871-1959). Junto a Sorolla y Zuloaga fue uno de los grandes pintores del primer arte novocentista español. En París estableció su estudio, influenciándose por autores franceses como Degas y Toulouse Lautrec. Desconocido sin embargo para el gran público, en esta pequeña selección de su obra se observa su estilo particular, que puede compararse con el tan conocido y valorado pintor del movimiento de la secesión vienesa Gustav Klimt. Pero, en el Arte como en la vida, la gloria y el reconocimiento no siempre reparten su bendición a todos por igual. He aquí una muestra de ello.

(Imágenes de obras de Anglada Camarasa: Granadina -Museo de Arte de Catalunya, Barcelona-, Sevillana -Museo de Bellas Artes de Buenos Aires, Argentina-, Desnudo bajo la parra -Museo Bellas Artes de Bilbao-, Retrato de Sonia Klamery-Museo Reina Sofía, Madrid-, y Los ópalos -Museo de Bellas Artes de Buenos Aires, Argentina-.)

28 de noviembre de 2009

Un deseo, un poeta, una luz, aunque es de noche.

Que bien sé yo la fuente que mana y corre,
aunque es de noche.
...
Su origen no lo sé, pues no lo tiene,
mas sé que todo origen de ella viene,
aunque es de noche.
...
Bien sé que suelo en ella no se halla,
y que ninguno puede vadearla,
aunque es de noche.
Su claridad nunca es oscurecida,
y sé que toda luz de ella es venida,
aunque es de noche.
...
La corriente que nace de esta fuente,
bien sé que es tan capaz y omnipotente,
aunque es de noche.
...
Esta eterna fuente está escondida
en este vivo maná por darnos vida,
aunque es de noche.

Aquí se está llamando a las criaturas,
y de esta agua se hartan, aunque a oscuras,
porque es de noche.

Esta viva fuente, que deseo,
en este maná de vida yo la veo,
aunque es de noche.

(Adaptación del Cantar del alma, de San Juan de la Cruz, 1542-1591)

(Imagen de El caminante sobre el mar de nubes, del pintor alemán Caspar David Friedrich, 1774-1840, Hamburgo, Alemania.; Cuadro del mismo pintor, Puerto de Noche, Museo Hermitage, San Petersburgo, Rusia.)

27 de noviembre de 2009

El beso: La escena más romántica en el Arte.




En toda la historia del Arte el beso no fue representado en todo su simbolismo erótico hasta la llegada del Romanticismo. Uno de los primeros creadores fue Francesco Hayez (1791-1882), pintor italiano que consiguió en sus creaciones una escenificación muy apropiada para las grandes gestas históricas y dramáticas. De hecho el cine tuvo en él un ejemplo para los montajes cinematográficos que después hicieron alarde en el público. Hasta mediados del siglo XIX, pero sobre todo a finales de ese siglo, no se atrevieron los pintores a plasmar en un cuadro el gesto tan antiguo y al mismo tiempo tan íntimo como es el contacto labial de los amantes. Otros pintores anteriores plasmaron en sus obras besos más castos y puros, besos en la mejilla, en las manos, en la frente, besos inocentes aunque, a veces, cargados de deseo. Pero la expresión más realista del beso enamorado no fue llevada al Arte hasta los pintores románticos y postimpresionistas. Después, la ópera, el teatro y el cine fueron avanzando en la más auténtica representación del único gesto que no confunde mientras se lleva a cabo, como otros.

(Imagen del cuadro de Francesco Hayez, El beso, en la Pinacoteca de Brera, Milán, Italia; Cuadro de Theodore Gericault (1791-1824), Museo Thyssen-Bornemisza; Obra de Théophile Alexandre Steinlen (1859-1923), El Beso; Cuadro de Gustav Klimt (1862-1918), El Beso; Imagen del cuadro de Franz Von Stuck, El beso de la Esfinge; Fotograma de la película Lo que el viento se llevó, 1939.)

22 de noviembre de 2009

Un arrepentimiento, un destino, una ópera y el Arte.




Un guión cinematográfico (Blade Runner, 1982) utilizó un concepto, "La puerta de Tannhäuser", para referirse a la entrada a un destino inevitable y fatal. Pero antes un compositor fue el responsable de hacer mención a la leyenda del poeta alemán Tannhäuser (1205-1270). Richard Wagner (1813-1883) compuso la ópera Tannhäuser, donde el poeta-personaje lleva una vida disoluta y vagabunda. Encuentra en su vagar un lugar "Venusberg" (montaña de Venus), el reino de la diosa del amor. Ahí disfruta sin parar de los placeres más ocultos, pero, cansado ya de los disfrutes que la diosa le aporta, decide dejarlo arrepentido. En su deseo de cambiar peregrina a Roma. El papa Urbano IV lo recibe pero le dice que es tan imposible redimirlo como que su bastón papal floreciese. Él se marcha decepcionado y vuelve a Venusberg. Al cabo de unos días el papa observa como su bastón florece. Urbano IV le envía inmediatamente un mensajero para que regrese a Roma a recibir el perdón. Pero, ya es tarde, Tannhäuser ya no está, ha desaparecido. Es el pontífice el que acaba siendo condenado. Esta leyenda inspiró a muchos poetas y músicos alemanes. Hasta que llegó a inspirar a un famoso guionista de ciencia-ficción, creando una puerta sin regreso, una puerta inevitablemente fatal.

(Imagen del cuadro del pintor John Collier (1850-1934) "Tannhäuser en el Venusberg"; imagen del cuadro pintado por Renoir "Richard Wagner"; imagen del papa Urbano IV (1195-1264.)

19 de noviembre de 2009

Un famoso pintor retratista, un divorcio imposible y una extraordinaria mujer.



Giovanni Boldini fue un pintor italiano (1842-1931) , retratista de la alta sociedad de fines del siglo XIX. Deslumbró con su maestría sobre todo en sus modelos femeninas, señoras donde la belleza se trazaba a la altura de su alcurnia. Una de sus modelos fue Lady Colin Campbell (1857-1911), llamada originalmente Gertrude Elizabeth Blood, que, aunque de familia irlandesa distinguida, acabó sus días siendo conocida por tan alto nombre. Todo empezó con un viaje a Escocia de Gertrude en 1880 y conociendo a Lord Colin Campbell (1853-1895). Se casaron al año siguiente y el matrimonio sólo duró tres años. El almibarado Lord quiso ocultar su maléfica enfermedad venérea. Para cuando ella lo supo tuvo que medicarse con mercurio y pidió el divorcio. Él, avergonzado por la publicidad y el escarnio, contraatacó acusándola de infidelidad, no con uno, sino con cuatro amantes. La justicia de la época denegó razones a ella y el divorció no se llevó a cabo. Se separaron no obstante y ella acabó dedicada a la literatura. Su talento y belleza la ayudaron, aunque no pudo mantener su prestigio social. Él tuvo que marcharse a la India donde acabó su vida a los cuarenta y pocos años. La vida es retratada aquí por el Arte. Boldini siempre magnificó a sus modelos femeninas, un crítico dice de él: "Las mujeres tuvieron siempre un rol de primer plano en su vida, al retratarlas exaltaba sus mejores características, alargaba piernas, manos, pies, para exaltar su atractivo natural".

(Imagen del cuadro de 1894 de "Lady Colin Campbell" de Giovanni Boldini, Londres; Fotografía de 1890 de Lord Colin Campbell; Autorretrato de Boldini.)

17 de noviembre de 2009

Una obra de Arte, una modelo y un gran pintor.




El más grande pintor francés del siglo XV fue Jean Fouquet (1420-1481). Situado entre el gótico tardío y el renacimiento, es considerado el iniciador de la escuela francesa de la pintura. Educado en Italia, donde desarrolló gran parte de su obra. En 1450 le encargaron un díptico, el Díptico de Melun, del cual una de sus tablas es la representación de la Virgen María con el Niño. Es un cuadro muy curioso. De colores significativos y determinados. Las figuras principales son de un blanco virtuoso y puro, los ángeles de un tono azul o rojo, dependiendo que fuesen querubines o serafines. Según una leyenda la modelo de la Virgen fue la cortesana y amante del rey francés Carlos VII, Agnès Sorel, la mujer por entonces más hermosa de Francia. Por aquellos años, 1429, el rey fue coronado gracias además a otra mujer, Juana de Arco (1412-1431), la joven y santa heroína de Orleans que se creyó ungida por Dios para salvar a Francia. Murió sacrificada en la hoguera por los mismos enemigos del país, pero esto no impidió al rey conseguir el objetivo que ella se propuso: expulsar a los invasores ingleses de Francia.

(Imagen del cuadro "La Virgen con el Niño, separado del díptico original, actualmente en el Museo de Bellas Artes de Amberes (Bélgica); Autorretrato del pintor Jean Fouquet -también al parecer situado originalmente en el díptico- y que se encuentra en el Louvre, París; Cuadro del pintor Ingres "Juana de Arco en la coronación de Carlos VII".)

14 de noviembre de 2009

Un séptimo arte, un crimen y un misterioso final.




Ya lo decía Sherlock Holmes: "cuando hayas eliminado lo imposible, lo que quede, por muy improbable que sea, ha de ser la verdad". William Desmond Taylor (1872-1922) fue un director de cine mudo que alcanzó gran éxito en los primeros años de Hollywood. El 2 de febrero de 1922 apareció muerto en su mansión de Alvarado Street, en pleno Hollywood. Su vida, como la de todos los miembros de esa Meca Dorada, fue un mosaico de relaciones frustradas, hijas abandonadas, cruces peligrosos, etc. Había tantos posibles culpables como testigos. El caso no fue resuelto pero se llevó por delante muchas otras vidas y reputaciones. Nunca se descubrió al asesino. Mary Miles Minter (1902-1984) fue una actriz de cine mudo que mantuvo una apasionada relación con el director asesinado, pero no se pudo probar su participación ni nada por el estilo. Ésta falleció en la más absoluta soledad e ignorancia. Pleiteó toda su vida para evitar que fuese presentada como sospechosa. Otra desconocida actriz Ella Margaret Gibson (1894-1964), que participó como Miles Minter en algunas películas de Desmond Taylor, confesó en su lecho de muerte en 1964 que fue ella la que disparó y mató a William Desmond aquel febrero de 1922. Estas son las historias de la vida real, de esas personas que no llegaron a ser estrellas del Cine, que sólo consiguieron, si acaso, ser brillantes en algunos escasos momentos de sus vidas.

(Imagen fotográfica, 1920, de William Desmond Taylor, dedicada a Mary Miles; fotografía de la actriz Mary Miles Minter; imagen del rodaje de la pelicula dirigida pr W. Desmond Taylor "La hora de las brujas" de 1921; imagen de la actriz Ella Margaret Gibson.)

10 de noviembre de 2009

Una santa, un misterio y el arte de su pintura.




Fue en la década de los años veinte cuando los integrantes del grupo de Arte "La nueva objetividad", un movimiento artístico que rechazó el expresionismo asumiendo una tendencia más realista, descubrieron la identidad del pintor George de la Tour. Este pintor francés (1593-1652) se mantuvo durante casi tres siglos totalmente desconocido y sus obras asignadas a otros autores. Pero su tenebrismo, su capacidad para el contraste entre lo oscuro y lo visible, le han hecho merecedor de genio de la pintura. Pero hay un misterio que se encuentra también en lo que describe en sus obras. Estas dos pinturas suyas representan a María Magdalena. En ambas no se vislumbra su rostro del todo, en ambas está vestida de blanco y rojo (pasión y pureza), en ambas mira a la luz, y en ambas se manifiesta claramente su vientre encinto. Es un misterio que ya desde entonces, siglo XVII, se nos presenta en la historia sagrada y profana. Otros autores han retratado a la santa que descubrió al Mesías resucitado. Una de las siguientes imágenes se ha tratado de atribuir tanto a la identidad de la santa como a la autoría de Leonardo da Vinci. Reconocida sin embargo como obra de un discípulo de Leonardo, Giampietrino, y titulada como "Retrato de mujer", esta pintura tiene firmes defensores de ser original de da Vinci y representar a la Magdalena. Un misterio, una leyenda y una historia que se cruzan, pero que el Arte ha sabido, a veces, poner de relieve o sesgadamente el sempiterno e impenitente enigma: ¿quién fue realmente y qué relación mantuvo con Jesús de Nazaret?

(Imagen de los cuadros de George de la Tour: "Magdalena en la penumbra", Museo del Louvre, y Magdalena arrepentida, Museo Metropolitano de Nueva York; cuadro "Santa María Magdalena" del Greco, Museo Bellas Artes de Budapest; "Retrato de Mujer (Magdalena)" , atribuido a Leonardo da Vinci, colección particular; cuadro "Encuentro de María Magdalena con el Señor", de Martin Schongauer (pintor alemán 1448-1491), Museo de Unterlinden, Francia.)

8 de noviembre de 2009

La seducción seducida y el triunfo inevitable de aquélla.


En la ciudad helénica de Alejandría del siglo IV después de Cristo se originó una leyenda que, como todas, sólo la verdad es lo único que no la asiste. Pero, sin embargo, en 1839 una escritora religiosa alemana publicó un relato, "La historia de Pafnucio y Thaís", en esta narración la monja benedictina cuenta la conversión de la cortesana egipcia Thaís a causa del monje cenobita Pafnucio. Posteriormente Anatole France (1844-1924), escritor y poeta francés, desarrolló una obra inspirada en ese relato donde adornó y desacralizó un poco la historia, convirtiéndola en un folletín propio para la ópera que otro francés, Jules Massenet (1842-1912), creara también. Ha pasado a la historia de la música su famosa "Meditación de Thais", un solo de violín magistral e inspirador. La leyenda cuenta como la fama de cortesana de Thaís llegó hasta oídos del joven monje que, ilusionado con su dedicación conversora, quiso redimir a la perdida. Realizó su trabajo tan celoso y fiel que asombró a Thaís quedando ésta seducida por el santo acontecer. Se convirtió y se recluyó en un monasterio. Pero él, maravillado por tan extraordinaria mujer, no pudo más que reconocer la inevitable personalidad atrayente de ésta. Después de haberla dejado él no puede olvidarla. Han pasado muchos años y aún así él no puede olvidar su belleza, su cautivadora y completa belleza. Le reprenden y le exijen ayuno y rezos. El monje reza y duerme, y en uno de sus sueños ella se le aparece. Decide ir a verla al monasterio, pero al llegar sólo puede encontrarla ya moribunda. Ella lo reconoce y le agradece haberla salvado. Él además le invoca con tiernas palabras de amor pero ella expira feliz y alejada ya de las pasiones que la dominaron. Al final, la Iglesia hizo santa a la cortesana egipcia y él sólo pasó a ser personaje de una leyenda, una ópera, y parte de una sinfonía maravillosa.

(Imagen de la pintura de Auguste Raynaud, "Regando el jardín"; y cuadro de Ovidio Murgía de Castro (1871-1900), hijo de la famosa poetisa gallega Rosalía de Castro, "Cabeza de Monje", Museo de Bellas Artes de La Coruña, España.)

6 de noviembre de 2009

La inocencia, el espurio interés, la concentración maléfica y el Arte.


La seducción taimada a la inocencia, representada ésta en el cuadro deVermeer (1632-1675) por la dama, es una de las más ruines formas de seducción. En esta pintura Vermeer nos presenta un escenario equilibrado y sobrio, seguro y confiado, donde el caballero simboliza la morada del interés desalmado. No hay ninguna sensualidad en la imagen de ella, sólo se intuye. Es la jarra del caballero y la copa de ella las que simbolizan la desmesura y la eventualidad del momento. Hay una silla enfrente de ella, se supone que la utilizada por el caballero con su laud, que se vislumbra algo. La atmósfera de la habitación es de una misteriosa sencillez. La ventana abierta nos ofrece la imagen de su vidriera, ésta representa la Templanza a través de sus atributos: la escuadra -el obrar recto-, y la brida -la represión de los afectos-. Pero la seguridad que manifiesta la expresión del caballero hace pensar que el pintor deseaba marcar en éste el poder oculto de la escena. Así es, él mantiene la jarra en clara actitud decisiva y tajante contra la dama que, sumisa y entregada, realiza el acto al que ha sido invitada. La pintora austríaca Friedl Dicker (1898-1944) compuso un remedo del mismo cuadro en 1943 mientras se encontraba recluida en un getto de la Segunda Guerra Mundial. Acabó sus días sin embargo en Auschwitz. En el getto de Terezin (República Checa) aprovechó para enseñar a los niños recluidos el arte. De no haber fallecido entonces hubiese sido una de las grandes figuras pictóricas del siglo XX.

(Imagen del cuadro "Dama bebiendo con un caballero", de Vermeer, 1659, Museo de Berlín; Cuadro de "Estudio sobre Vermeer...", de Friedl Dicker, Museo Juif, Praga.)

4 de noviembre de 2009

La Vanidad y la Moderación, en la vida y en el arte.




El poeta desconocido español Andrés Fernández de Andrada, nacido en Sevilla en 1575 y muerto en Méjico en 1648, fue militar y acabó sus días en la próspera Nueva España desconocido de todos y en la más solitaria de las pobrezas. Ha pasado a la historia de la Literatura por un único y famoso poema, "Epístola moral a Fabio". En él alaba la moderación, la huida de la vanidad y de los reconocimientos sociales y dignidades materiales. También recoge la más bella de las reseñas líricas a la brevedad de la vida y sus metáforas. En unos fragmentos dice así:

Busca, pues, el sosiego dulce y caro,
como en la oscura noche del Egeo
busca el piloto el eminente faro;
que si acortas y ciñes tu deseo
dirás: "Lo que desprecio he conseguido;
que la opinión vulgar es devaneo."
.....
Quiero, Fabio, seguir a quien me llama,
y callado pasar entre la gente
que no afecto a los nombres ni a la fama.
.....
Flor la vimos ayer hermosa y pura,
luego materia acerba y desabrida,
y sabrosa después, dulce y madura.
.....
Una mediana vida yo posea,
un estilo común y moderado,
que no le note nadie que le vea.
.....
Ya, dulce amigo, huyo y me retiro
de cuanto simple amé: rompí los lazos;
ven y sabrás al alto fin que aspiro
antes que el tiempo muera en nuestros brazos.

Versos de la Epístola moral a Fabio, de Andrés Fernández de Andrada.
(Imagen del cuadro de Tiziano (1477-1576) La Vanidad, Pinacoteca de Munich, Alemania; pintura del pintor español y novohispano Miguel Cabrera (1695-1768), Serie de las Castas, Museo de América, Madrid; Grabado de Sevilla en el siglo XVI; Mural "La Conquista" del pintor mexicano Diego Rivera (1886-1957.)

1 de noviembre de 2009

El Arte y sus creadores: una gran pintora heroica y un mediocre y cruel pintor.




En la historia de la pintura han habido pocas mujeres creadoras. Pero algunas, casi siempre por un padre pintor, han pasado merecidamente, aunque no muy conocidas, a las reseñas del Arte. Una de ellas fue Artemisia Gentileschi (1597-1654), hija del pintor Orazio Gentileschi (1563-1639). De un gran talento artístico, su padre la confió a un maestro pintor para que aprendiese y desarrollara su arte, ya que las Academias de entonces no admitían en ningún caso a las mujeres. El preceptor elegido por Orazio fue Agostino Tassi (1566-1644), un pintor italiano clásico, paisajista y experto en los "trampantojos", o técnicas pictóricas para engañar la vista del espectador. En el año 1612 Tassi violó a Artemisia. Como ya estaba casado, el padre de ella lo acusó ante un tribunal eclesial. Los métodos que se utilizaban para observar la credibilidad de los testigos eran brutales. Artemisia tuvo que sufrirlos además. Al final Tassi fue condenado, pero pocos meses, y el drama vivido por ella se representó en la historia del feminismo como una lucha más de la mujer. En algunos de sus cuadros, por ejemplo "Judith decapitando a Holofernes" (leyenda bíblica de la iniciativa de la judía Judith ante el jefe enemigo babilonio Holofernes), se observa la fuerza del obsesivo deseo lógico de venganza de Artemisia. Ella se casó, poco después, con un pintor mediocre y de ese modo pudo salvar su prestigio y honor. Fue una extraordinaria pintora que supo reflejar, dentro de un mundo varonilmente influenciado, su propio estilo, su fuerte, conseguido, vibrante, bello y dramático estilo.
(Cuadros de Artemisia Gentileschi "Magdalena penitente" y "Susana y los viejos", Galería palatina, Florencia y Colección Schönborn, Alemania, respectivamente; Cuadro del pintor Agostino Tassi "Competición en la Colina Capitalina", Museo Capitolino, Roma; Cuadro de Orazio Gentileschi "José y la mujer de Putifar", Colección real del Castillo de Winsord, Inglaterra; Cuadro de Artemisia Gentileschi "Judith decapitando a Holofernes, Galería de los Uffizi, Florencia.)

31 de octubre de 2009

Un mismo río, un mismo lugar y un tiempo distinto.






Los escenarios de un mismo lugar son tan diferentes con el tiempo como una vida es tan diferente a otra. Así, en el encuadre de la imagen, se busca el momento más que el lugar, por esto lo importante no es el espacio sino el tiempo. Lejos del tipismo es como se encuentra el alma de las cosas. Es como se enmarca la realidad en estas imágenes, aunque éstas sean más calmosas, desasosegadas, casi poéticas, que la realidad misma. O, ¿es también así la realidad?
(Fotografías del muelle de ambas orillas del río Guadalquivir a su paso por Sevilla; imágenes del mismo lugar hace 100 años; imagen de un grabado del siglo XVI de Sevilla.)

29 de octubre de 2009

¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿Adónde vamos?


En 1897 el pintor Paul Gauguin (1848-1903) pintó en las islas Marquesas de la Polinesia francesa, donde él creyó encontrar el Paraíso, este magnífico cuadro que bautizó como el título de esta entrada. ¿Qué quiso expresar el pintor? La búsqueda del motivo último de todo o la desesperación por no entender nada de nada. Muchos autores han plasmado en sus obras ese sentimiento. Thomas Stearns Eliot (1888-1965) fue un poeta norteamericano que se trasladó a vivir a Inglaterra. De gran formación clásica y literaria concibió uno de los poemas más enigmáticos y desalentadores de la Literatura. Es el desgarro, como su vida le enseñó, pero es también la esperanza, el anhelo, la última exhalación de vida que se desgrana en un verso. Todo eso y mucho más esbozó en su "Tierra Baldía", de la que extraigo unos versos:

"Aquí no hay agua, sólo roca,
roca y no agua, y el camino arenoso.
El camino sube serpenteando las montañas,
que son montañas de agua sin roca.
Si hubiese agua nos detendríamos a beber.
Entre las rocas no puede uno pararse ni
pensar.]
El sudor es seco y los pies sobre la arena
si sólo hubiera agua entre las rocas
muerta montaña, boca de cariosos dientes
que no pueden escupir.]
Aquí no puede uno ni pararse, ni acostarse,
ni sentarse.]
No hay silencio siquiera en las montañas
sino el seco estéril trueno sin lluvia.
No hay soledad siquiera en las
montañas,]
sino ceñudos rostros rojos que gruñen
entre dientes]
desde los umbrales de casas de tierra
apisonada.]
Si hubiese agua,
y no roca.
Si hubiese roca
y tambien agua,
y agua,
un manantial,
un pozo entre las rocas,
si sólo se oyera rumor de agua
no la cigarra
ni la hierba seca cantando
sino rumor de agua sobre roca
allí donde canta el zorzal entre los pinos
drip drop drip drop drop drop drop,
pero no hay agua."

(Imagen del cuadro ¿De dónde venimos? ¿Quienes somos? ¿Adónde vamos? de Paul Gauguin, Museo de Bellas Artes de Boston, USA; Fragmento de la obra poética Tierra Baldía, de T.S.Eliot.)

28 de octubre de 2009

Una Torre, una pasión, un arquitecto y un crimen.






Nunca aquella torre almohade, que los cristianos de Fernando III admiraron por primera vez en 1248, pudo imaginar que fuese la inspiración de un arquitecto norteamericano de finales del siglo XIX. Stanford White (1853-1906) se formó y desarrolló profesionalmente en uno de los momentos más brillantes de la cultura americana. Por entonces, el naciente imperio americano demandaba construcciones a la altura de su grandeza. Millonarios y arribistas plasmaban en desproporcionadas y originales construcciones aquello que querían demostrar: poder y dinero. Pero, al final, el arte no es más que copia bienintencionada. Para un centro comercial, cultural y de ocio Nueva York necesitaba añadir un magnífico y desbordante edificio. Stanford White fue el elegido para la modificación del Madison Square Garden. Y él imaginó que no quedaría nada mal una torre como la sevillana Giralda. La construyó en 1890 y se veía desde cualquier punto de la gran ciudad, antes de que otros edificios lo impidieran. Pero Stanford White, que fue un gran artista y arquitecto, no tuvo una vida personal muy correcta para la época. Galán impenitente, se enamoró en 1901 de una corista y actriz, Evelyn Nasbit (1884-1967), una hermosa, excitante y perversa mujer. Mantuvieron un romance extramarital, pero nunca Stanford dejó a su mujer. Evelyn, manejada por una madre viuda y desheredada, persiguió un matrimonio que la elevase social y económicamente. De ese modo conoció al millonario heredero Harry Kendall Thaw (1871-1947), un hombre un tanto desquiciado y mal criado, poco atractivo, pero de interés conyugal. Así, se casaron en 1905 y empezaron las obsesivas y permanentes muestras de celos enfermizos de Thaw. Éste no podía soportar la idea de saber la vida que había tenido su mujer con Stanford. Evelyn soportó además la violencia de su marido y, cuando ella en un momento desesperante le dijo que volvió a ver a Stanford, Harry Thaw enloqueció. Fue una mentira, nunca se volvieron a ver después de la boda. El hecho es que una noche de verano de 1906, en el mismo edificio que Stanford White diseñó con su torre copiada, Harry Thaw disparó a éste mortalmente con un arma de fuego. Fue juzgado y dado por enajenado mental y de ese modo sólo estuvo en un manicomio algún tiempo. Se separó de Evelyn y ésta no obtuvo nada, ni siquiera el millón de dólares que su suegra le prometió por testificar en el juicio que sí tuvo una relación extramarital con Stanford. Al final de su vida dejó escrito en sus memorias: "Stanford White fue el mejor hombre que conocí en mi vida".

(Imagen del cuadro del pintor James Carroll Beckwith (1852-1917) "Retrato de Evelyn Nesbit", Colección Cooley Galery, USA; imagen de Evelyn Nesbit; imágenes del Madison Square Garden a principios del siglo XX, con la torre-giralda imitada, Nueva York, USA, edificación que fue destruida en los años veinte; imágenes de Stanford White, Evelyn Nesbit y de Harry Thaw; fotografía de la original Giralda, Sevilla, España.)

25 de octubre de 2009

Una obra maestra, una leyenda y un rechazo.



Cuando el rey Felipe II de España (1527-1598) se planteó en 1579 una pintura para su Palacio del Escorial imaginó la historia de un mártir cuyo heroico sacrificio fuese un gran ejemplo para todos. Doménico Theotokopuli, el Greco (1541-1614), fue el elegido por el monarca. La historia, una leyenda basada en un relato escrito por San Euquerio de Lyon (siglo V) que narra, según la insegura tradición oral, la muerte del romano Mauricio de Egipto (siglo III) y de toda su legión completa. Mauricio era el comandante de una legión romana de Egipto. La legión, compuesta de 6.600 miembros, todos cristianos según la leyenda (algo bastante raro), fue llamada a Europa por el emperador Maximiano (250-310) para luchar contra unos enemigos, mayoritariamente cristianos. La legión tebana se negó a matar a sus correligionarios. Maximiano mandó ejecutarlos a todos. La Iglesia hizo santo a Mauricio y la leyenda pasó a formar parte del martirologio cristiano. El Greco realizó una extraordinaria escenificación pictórica del momento en que Mauricio delibera con sus subordinados mientras al fondo comienzan a degollar a sus hombres. El pintor sitúa en primer plano un aspecto demasiado humano y poco sagrado para un sacrificio de tal envergadura. Y esto no era exactamente lo que deseaba Felipe II. En la imagen, el Greco describe a los personajes vestidos de la época del pintor y con rasgos propios de héroes del momento (Juan de Austria, Duque de Saboya, Alejandro Farnesio, generales de éxito en la lucha contra la herejía y los enemigos del imperio español). El rey Felipe II le pagó los 800 ducados al pintor y éste se volvió a Toledo sin que el cuadro fuese expuesto en su lugar originalmente pensado. En cambio se confeccionó otro cuadro con la misma temática, pero justo a la inversa toda la escenificación. Este otro pintor elegido esta vez, Rómulo Cincinnato (1502-1593), aprendió del error del Greco aunque no consiguió ni su maestría artística ni su genialidad. El Greco fue siempre un pintor controvertido y rebelde. En este cuadro dejó, además, un rasgo más de su carácter, lo firmó dibujando una hoja de papel que muerde una víbora (en la parte inferior derecha), alusión patente, al parecer, a la inquina de los envidiosos.

(Imagen del cuadro "El Martirio de San Mauricio y la Legión Tebana", del Greco, Palacio de El Escorial, Madrid; imagen del cuadro para el altar de la Basílica del Escorial "Martirio de San Mauricio", Rómulo Cincinnato, Palacio de El Escorial, Madrid.)


24 de octubre de 2009

El Prerrafaelismo o la nostalgia de la vida.




El difícil equilibrio entre el pasado y el futuro. El valor del recuerdo de los que antes que nosotros plasmaron la belleza, al parecer, de una forma más sensible, más conseguida, más perfecta. Así lo pensaron unos artistas a mediados del siglo XIX en Inglaterra. Fueron los llamados Prerrafaelistas, por considerar que lo que creó el eximio pintor del Renacimiento Rafael Sanzio (1483-1520) en su última etapa, y posteriores tendencias en el Arte (manierismo y neoclacisismo), se alejaba de la Naturaleza y de los principios pictóricos que ellos veneraban y que suponían un regreso al estilo idílico medieval anterior a Rafael. Llegaron a crear una hermandad en 1848 los autores victorianos Willian Hunt, John Everett Millais, Dante Gabriel Rossetti (1828-1882) y su hermano Michael. Ford Madoz Brown (1821-1893), aunque no perteneció a la confraternidad prerrafaelita, si mantuvo una estrecha relación y por supuesto un estilo y una misma tendencia artística. En la primera imagen el pintor Madox Brown recrea una escena de la literatura creada por Byron (1788-1824), Don Juan, obra poética que no acabó del todo y que se inspira en el famoso personaje. En el cuadro el protagonista, Don Juan, naufraga en una de las islas griegas, las Cícladas, y es salvado por la joven Haydee. Mantendrán una tortuosa e infeliz historia de amor. Para los prerrafaelistas el destino fatal del amor era un tema recurrente. Consigue en la escena Madox inspirar un ambiente rocoso y desamparado a la vez que acogedor y compasivo por la figura de Haydee, que socorre al protagonista como una dolorosa decidida.
(Imagen de "Don Juan descubierto por Haydee", de Ford Madox Brown, Museo de Orsay, París; Grabado a lápiz con la imagen de Madox Brown, pintado por Rossetti; Autorretrato de Dante Gabriel Rossetti; "La bella mano", de Rossetti, Museo de Arte de Delaware, USA.)

22 de octubre de 2009

Dos pensadores de la filosofía universal, tres cosmógrafos y el Arte.





La influencia de la poco conocida sabiduría griega del siglo III fue decisiva, sin embargo, en toda la filosofía posterior, llegando incluso hasta comienzos del renacimiento. Plotino (205-270), filósofo alejandrino, fue verdaderamente el engranaje que unió, de alguna forma, la antigüedad griega más conocida con el pensamiento tanto occidental como oriental posterior. Su inspiración ha sido variada y amplia en las diferentes escuelas, tendencias y hasta religiones, que hicieron suyo parte del pensamiento neoplatónico de Plotino. Uno de los pensadores más curiosos, siglos después, que utilizó parte de su saber fue el filósofo alemán Nicolás de Cusa (1401-1464). A pesar de ser un personaje importante de la Iglesia Católica, de Cusa manejó la idea del principio neoplatónico de la identidad de lo múltiple. Plotino insistió en demostrar cómo a partir de la unidad más absoluta, el Uno, se desarrollaba la variedad de lo real, de lo existente. Nicolás de Cusa señaló que los contrarios coinciden en el infinito, de esta forma interpretó de alguna manera la infinitud del universo. También se adelantó un siglo a la teoría heliocéntrica posterior, afirmando que en el universo todo se mueve y que la Tierra no está inmóvil en su centro. En el siglo XVI los pensadores y astrónomos del renacimiento comenzaron a mirar al cielo con otros ojos, más especuladores y analíticos. Copérnico (1473-1543), astrónomo polaco, fue el primero en describir la teoría del Sol como centro del sistema planetario. El desconocido Petrus Apiano (1495-1552), cartógrafo y astrónomo alemán, fue el primero en observar que la cola de un cometa siempre está del lado contrario al Sol, adelantándose también hasta 1531 al describir la trayectoria del famoso cometa que el cosmógrafo inglés Edmund Halley (1656-1742) anunciaría mucho más tarde, en 1678, y por lo cual lleva su nombre.
(Imagen del grabado "Nicolás de Cusa atraviesa la imagen medieval del Universo", siglo XVI; imagen de Nicolás de Cusa; busto de Plotino, filósofo griego, museo Ostia, Roma; Reloj astronómico de la obra "Astronomicum Caesareum" de Petrus Apiano, siglo XVI; imagen de la fotografía de la NASA del cometa Halley.)

21 de octubre de 2009

Un pintor historicista, un sistema térmico y un baño romano.




El hipocausto fue un invento romano que permitía mantener una temperatura elevada en una habitación concreta. Desde un horno situado en el exterior se hacía circular el aire caliente obtenido por el subsuelo de la estancia. En los baños romanos, tanto públicos como privados, se distribuían normalmente tres habitaciones o zonas diferentes a distinta temperatura. El usuario entraba en el frigidarium o zona fría, compuesta por una piscina con agua fría, que no se usaba hasta el final, pasaba a continuación a la habitación templada o tepidarium , donde se adaptaba el cuerpo al calor que en la siguiente habitación, el caldarium, iba a soportar. En el tepidarium se uncía el cuerpo con aceites perfumados antes de pasar a la piscina caliente del caldarium. Luego se regresaba al tepidarium, donde se volvía a untar el cuerpo con aceite, para pasar definitivamente al frigidarium que permitía cerrar los poros a la vez que se obtenía la reacción física tan beneficiosa y buscada por los romanos. El pintor Lawrence Alma-Tadema (1836-1912), aunque nacido holandés vivió en casi toda Europa, residiendo parte de su vida en Inglaterra, donde recibió incluso un título nobiliario. Su fascinación por la antigüedad de Grecia y Roma fue una característica de casi toda su obra pictórica, en la cual aparecen escenas de costumbres cortesanas, históricas y legendarias. Sin embargo, su composición nunca decepciona y del mismo modo impacta su color, su textura y sus personajes, éstos de una mirada huidiza e indolente.

(Imagen del cuadro "En el Tepidarium" de Alma-Tadema, Galería de Arte de Lady Lever, Inglaterra; fotografía de un hipocausto en una ruina romana de Normandía, Francia; Cuadro "Plegaria", de Alma-Tadema, Galería de Arte Guildhall, Inglaterra.)

20 de octubre de 2009

La Proporción Áurea en el Arte o la medida de la Belleza.








Los griegos comprendieron que la proporción entre diferentes partes de un mismo conjunto formal mantenía una relación fija, una constante, y que ellos expresaron con la letra Phi de su alfabeto. Es el conocido como número áureo o de oro. Efectivamente existe, por ejemplo, una relación entre un segmento total y dos medidas que lo comprenden. El segmento "a+b" se relaciona con "a" en la misma medida (constante Phi) en que el segmento "a" se relaciona con "b". En el rectángulo áureo el lado más corto (b) es igual al lado más largo (a) (en la imagen del rectángulo áureo mayor, "a" corresponde a "1") dividido por Phi; siendo por tanto esta constante Phi la relación entre (a+b) y (a), (Phi=a+b/a). Y esto se da siempre que vayamos a perseguir la belleza proporcional y equilibrada. El arte lo manifiesta en sus obras clásicas habitualmente, de una u otra forma. En la Naturaleza se da en todas sus criaturas, en la arquitectura se observa en sus equilibrios estéticos más ortodoxos. Leonardo Da Vinci (1452-1519) en su Hombre de Vitrubio expresa claramente esta realidad geométrica y artística. Un pintor francés puntillista (tendencia del Arte que se sitúa después del Impresionismo y que se caracteriza por utilizar multitud de puntos cromáticos, con una originalidad tal que los autores buscan resaltar lo principal dejando la impresión de lado, señalando más lo esencial para ellos), George Pierre Seurat (1859-1891), en su cuadro La Parada no nos permite observar ni regularidad, ni equilibrio ni proporción áurea alguna, sin embargo se aprecia como el cuadro de Seurat se puede dividir en rectángulos áureos que a su vez vuelven a subdividirse. Por último, destacar un magnífico cuadro del extraordinario pintor denominado El Greco (1541-1614), Laocoonte, donde el genial autor cretense no sólo nos regala su estilo inconfundible, y precursor ya de creadores mucho más tardíos, sino que nos representa en esta pintura, como muestra, parte de las observaciones que el número áureo determina en el equilibrio y diseño de una obra de arte.

(Imagen proporción Áurea, relación y Rectángulo Áureo; Hombre de Vitrubio, Leonardo Da Vinci, Louvre; La Parada de Seurat, Colección Clark, Nueva York; Laocoonte de El Greco, National Gallery de Washington.)

18 de octubre de 2009

Homenaje a lo que nos permite comunicar en Internet: Las Manos.





No hubo posibilidad de desarrollar la inteligencia hasta que las manos no fueron adaptadas totalmente en el homo sapiens. Aunque éstas no bastaron para conseguir el éxito. Los Neardentales fueron un claro ejemplo de ello. Pero nos acompañaron en toda nuestra historia. Sin ellas las obras aquí expuestas no pudieron realizarse, quizás por esto los autores más diversos la homenajearon pintándola. Desde la antiguedad el ser humano en su fascinación por sus apéndices anatómicos ha dejado huella de la maravillosa capacidad de maniobrabilidad de éstas. No sabemos bien por qué pero la mano que represanta Van Gogh nos es más grata que la de Rivera, la de Durero que la de Bayeus y Subías. ¿O tal vez si?

(Imágenes de: Pintura rupestre, Cueva de las Manos, Rio Pinturas, Santa Cruz, Argentina; Dibujo (1476) "Estudio de las Manos de una Mujer" de Leonardo Da Vinci, Castillo de Windsor, Inglaterra; Dibujo (1508) "Study of Praying Hand" de Alberto Durero, Viena (Austria); "Cuatro Manos" de Francisco Bayeu y Subías (1734-1795), Museo del Prado, Madrid; "Dos Manos" de Vincent Van Gogh, Particular, Holanda; "Las Manos del Doctor Moore" de Diego Rivera (México, 1886-1957), Museo Arte de San Diego, EEUU; "Mano apresando un pájaro" de Joan Miró (1893-1983), Particular.)

15 de octubre de 2009

La espalda del cuerpo humano y su culminación a lo largo de la Historia del Arte.






La espalda refleja la fragilidad y al mismo tiempo la culminación del cuerpo. Aquí el modelo es anónimo o ligeramente sesgado. Lo importante no es el individuo ya, sino una parte común y diferente a todos. Es la capacidad, muy particular, de una especie muy bien adaptada al bipedismo, que configura anatómicamente tanto la belleza de la forma como la técnica del conjunto mecánico. Así los autores expresan, en cada estilo y tendencia, una única y atrayente intimidad, una innata forma primitiva de obsesiva y deseosa intimidad.

(Imágenes, de izquierda a derecha, de arriba a abajo: Baile Bacante, Pompeya; Desnudo, Miguel Angel, Florencia; Charon crossing the shades, Pierre Hubert Subleyras (1699-1749), Louvre; El Aseo de Venus, Rubens, Colección Vaduz; Desnudo, Francesco Hayez (1791-1882), Milán; Desnudo, Baldomero Sáenz, siglo XIX, Particular; Pescador, Frédéric Bazille (1841-1870), Zurich; Mujer frente al espejo, Toulousse Lautrec (1864-1901); Joven con gato, Renoir (1841-1919), Museo d'Orsay, París; La Luna y la Tierra, Gauguin, Moma, Nueva York; Alla Toeletta, Giovanni Boldini (1842-1931), particular; Desnudo, Edvard Munch, Oslo; El desnudo y el dinero, Frantisek Kupka (1871-1957), Národni Galerie, Praga; Mujer ante el espejo, Kupka, Praga; Joven cogiendo naranjas, Hans von Marées (1837-1887), Galería Nacional de Berlín; Modellpause, Lovis Corinth (1858-1925), Dresde; Autorretrato con desnudo, Laura Knight (1877-1970), National Portraid Gallery, Londres; Bestiarium, Francesco Clemente, (1952- ), Museo Arte Moderno, Frankfur; Fotografía actual, modelo desnudo de espalda.)

14 de octubre de 2009

El Romanticismo: Un poeta, una oda y un gran pintor.




En el noroeste de Inglaterra se encuentra el condado de Cumbria, uno de los más hermosos del país. Fue conocido antiguamente por la región de los lagos y también es una de las zonas más montañosas de Inglaterra. Aquí se situaron a principios del siglo XIX un pequeño grupo de poetas ingleses que iniciaron la corriente romántica. Fueron denominados los poetas lakistas. Uno de ellos fue William Wordsworth (1770-1850) que sostuvo en su vida una inquietud casi mística por la inmortalidad, pero que sobre todo supo plasmarla bellamente en sus versos. Uno de ellos, utilizado en un célebre guión cinematográfico (Esplendor en la Hierba, 1961), lo expresa con justificación y evocación:

Pues aunque el resplandor que en otro tiempo fue brillante
hoy esté por siempre oculto a mis miradas,
aunque ya nada pueda hacer volver la hora
del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores,
no debemos afligirnos pues, por siempre,
la belleza permanece en el recuerdo.
(Oda X, Los Signos de la Inmortalidad, fragmento)

(Imágenes del gran pintor romántico inglés Joseph Mallord William Turner, 1775-1851, precursor ya de los impresionistas posteriores. Cuadros: Julieta y su nodriza, colección privada; la bahía de Baia, con Apolo y la Sibila, The Tate Gallery, Londres; Dido constituye Cartago, National Gallery, Londres.)

12 de octubre de 2009

Un Emir, un Califa, un collar, una literatura y un templo universal.








El poder del imperio islámico pasó, en el año 750, de la dinastía Omeya inicial a la de los Abasíes, y de Damasco (Siria) la capital se trasladó a Bagdad en Mesopotamia. Fue una lucha sangrienta a muerte, y los Abasíes persiguieron a todo sospechoso de pertenecer a la anterior familia gobernante. Sólo uno de ellos logró escapar y llegó hasta el norte de África, cerca del estrecho de Gibraltar, a donde pasó a España, que por entonces llevaba ya poco menos de cuarenta años bajo poder musulmán. Abderramán I (731-788) fue ese Omeya que consiguió establecerse y dominar todo Al Ándalus o la Hispania musulmana del siglo VIII como Emir independiente de Bagdad. Uno de los Califas de la disnastía abasí de Bagdad fue Harún al-Rashid (766-809) que gobernó desde 786 hasta el final de sus días. Llegó a ser el más famoso Califa abasí de Bagdad, en donde el Califato consiguió un desarrollo cultural y económico muy importante. Tan relevante fue su figura que pasó a ser inmortalizada gracias a un relato que ha pasado a ser conocido como Las Mil y Una Noches. Su esposa fue Zobeida y con ella el Califa inspiró varias de las historias que se contaban y recopilaban en estos cuentos árabes llenos de fantasía y esplendor. Inicialmente estos relatos se originaron en Persia y después se tradujeron al árabe en el siglo IX, desarrollándose y adaptándose a lo largo de toda la historia. Este Califa abasí regaló en una ocasión un extraordinario collar de perlas, el Dragón, a su esposa Zobeida. Tuvo el califa dos hijos que a su muerte lucharon por el poder, lo que ocasionó una guerra civil y un saqueo del Palacio califal de Bagdad. Este saqueo enajenó el famoso collar. Tiempo después, en Al Ándalus, en el año 822, fue proclamado Emir de Córdoba Abderramán II (792-852), bisnieto del primer Emir independiente Omeya de Córdoba. Los emires disponían de un gran harén donde vivían las concubinas que podían ser las madres de los futuros herederos del monarca musulmán. Una de esas concubinas de Abderramán II fue una favorita que dispuso el Emir antes incluso de comenzar a reinar. Se llamaba al-Sifa, y según algunos historiadores fue una mujer de especial belleza e inteligencia. Abderramán II le regaló el collar de Zobeida, por el cual el Emir cordobés llegó a pagar una excesiva cantidad de dinero (diez mil dinares). Este collar fue, a la caída del califato cordobés en 1031, trasladado a la corte del reino musulmán de Valencia. Rodrigo Díaz de Vivar (1043-1099), también conocido como el Cid, acabó conquistando en 1093 este reino valenciano. Y es por lo que su esposa, Doña Jimena (1054-1115), pudo lucir el famoso collar en su cuello antes de que el condestable Álvaro de Luna (1390-1453), un alto funcionario al servicio del rey castellano Juan II (1405-1454) terminara por poseerlo. Finalmente, su majestad Isabel I de Castilla (1451-1504), reina Católica de España, recibió el collar de Zobeida, la esposa del gran Califa Abasí Harún al-Rashid. Abderramán II contribuyó a ampliar la mezquita cordobesa, el templo musulmán erigido por su bisabuelo Abderramán I en 785 en el lugar donde se encontraba una basílica visigoda cristiana. Los arquitectos musulmanes utilizaron las antiguas columnas romanas que habían por cientos en la ciudad de Córdoba, antigua capital de la bética romana, para sostener los arcos que se requerían para construir la mezquita, inicialmente más pequeña. Las columnas romanas eran sólidas pero un poco cortas para la altura luminosa que se debía proporcionar a una sala de esas dimensiones. El técnico constructor resolvió el problema suplementando a las columnas pilastras que servían de apoyo a arcos que debían sostener el tejado. Estas pilastras están enlazadas a media altura por arcos de herradura; el caso es que fue una idea novedosa colocar los arcos inferiores libremente sobre el espacio, sin mampostería de relleno. Los arcos superiores son más pesados que los inferiores y éstos en dicha forma de herradura están diseñados sobre una distancia menos amplia que los superiores, que son de medio punto, pareciendo además que todo el conjunto quisiera ensancharse, místicamente, hacia arriba. Después Córdoba fue reconquistada por el rey castellano Fernando III en 1236, y el templo musulmán adaptado a templo catedralicio cristiano. Hoy, la amañada manera de conciliar artísticamente el monumento ha hecho que perdure a lo largo de los siglos, conservado por la nueva religión que, ahora, hace tañir las campanas en vez de alzar su voz a Dios el almuédano árabe.

(Imágenes del cuadro "Harún recibe a Carlomagno" del pintor Julius Köcbet (1827-1918), museo Maximilian de Munich; y del cuadro "El baño Turco" de Ingres (1780-1867), Louvre; fotografías de la catedral de Córdoba, antigua mezquita árabe cordobesa; sello conmemorativo al Emir Abderramán II, con su imagen.)

9 de octubre de 2009

Modelos, ilustraciones, arte y grandes artistas.




Elizabeth Ruth Grable (1916-1973) no pudo imaginar siendo una niña, cuando su madre ya la había introducido en el mundo del espectáculo, que triunfaría por una imagen de Pin Up más que en el cine. Betty Grable sería admirada gracias a una guerra y a una famosa pose atrevida ya por aquel entonces (1940). Se denominó pin up a las modelos dibujadas o fotografiadas en sugerente actitud para ser colgadas de la pared, o en el interior de la puerta de la taquilla de algún soldado movilizado en la Segunda Guerra Mundial. Ya habían sido descubiertas años antes en todo el mundo. En París se editaron en el período de entreguerras (1920-1939) tarjetas postales con picantes escenas de modelos semidesnudas o casi. En Argentina se popularizaron antes de 1939 ilustraciones de chicas coquetas y estilizadas del gran dibujante argentino Guillermo Divito (1914-1969). Pero la guerra mundial, especialmente entre 1942 y 1945, impulsó definitivamente a las Pin Up; tanto que hasta el ejército norteamericano editó una publicación sólo para los soldados, el conocido semanario Yank. El objeto era evidente, subir la moral del guerrero; aunque es de suponer que no sólo subiría eso. Hubo un gran artista peruano, Joaquín Alberto Vargas (1896-1982), que triunfó con estas ilustraciones en los Estados Unidos. Sus obras fueron posiblemente las más altas jamás expuestas: se copiaban incluso en el metal del fuselaje de los aviones norteamericanos destinados en misiones de guerra.

(Imagen de Betty Grable en su famosa pose, 1940; modelo del dibujante Vargas; pin up del dibujante norteamericano Gil Elugren (1914-1980); dos modelos de Vargas; Pin up de Elugren; fotografía de la cabecera del semanario Yank en 1945, en ella aparece la actriz y modelo Norma Jean (Marilyn Monroe) en una fábrica de armamento; modelos en tarjetas postales originales, editadas en París en la década de 1930; dos ilustraciones de los años treinta, de pin ups, del dibujante argentino Divito.)

8 de octubre de 2009

Una Orden, un estilo, unas ruinas y un misterio.




Cuenta la leyenda que cuando el último gran maestre de la Orden del Temple fue ejecutado en París, en marzo de 1314, maldijo y sentenció a morir antes de que acabase ese año a los dos responsables, según él, tanto de su fatal destino como de la abolición de la orden templaria, que había logrado existir exitosamente durante cerca de dos siglos. Efectivamente, antes de finalizar 1314 tanto el papa Clemente V como el rey francés Felipe IV murieron según había vaticinado en su cadalso Jacques de Molay. Los caballeros templarios, además de cruzados en Tierra Santa, fueron grandes constructores de castillos e iglesias por toda Europa. En España hay muchos vestigios de sus obras. En el estilo arquitectónico del románico, que se desarrolló entre los siglos XI y XIII, se dieron cabida muchas representaciones simbólicas de todo tipo. Los templarios no fueron ajenos a esas libertades artísticas, tampoco los únicos. Algunas poblaciones de España se originaron como enclaves templarios, donde se construían primeramente un castillo y después una iglesia. Es el caso de la población soriana de Castillejo de Robledo. La iglesia permanece en gran parte desde su construcción a comienzos del siglo XIII, no así el Castillo, que sólo hoy es una ruina de la fortaleza que fue, construida un siglo antes que la iglesia. Fue habitado a la extinción del Temple por la orden de los Caballeros Hospitalarios de San Juan. En el ábside de la iglesia, que se muestra en las imágenes, se pueden observar los canecillos o figuras salientes que representan cabezas, animales o incluso escenas eróticas cargadas de simbolismo. Un historiador del Arte, el español Juan Antonio Gaya Nuño (1913-1976), escribió sobre estos canecillos de Castillejo de Robledo: "Son la escena más erótica que haya esculpido el románico".

(Imagen de la iglesia de la Asunción de Castillejo de Robledo en Soria; ruinas del Castillo templario de Castillejo de Robledo.)

6 de octubre de 2009

El hielo, la supervivencia, el liderazgo y la vida.



El escritor Jorge Luis Borges (1899-1986) lo expuso ya magistralmente escribiendo: "Cuatro son las historias. Una, la más antigua, es la de una fuerte ciudad que cercan y defienden hombres valientes [...]. Otra, que se vincula a la primera, es la de un regreso. El de Ulises, que, al cabo de diez años de errar por mares peligrosos y de demorarse en islas de encantamiento, vuelve a su Ítaca [...]. La tercera historia es la de la busca. Podemos ver en ella una variación de la forma anterior. Jasón y el vellocino [...].
La última historia es la del sacrificio de un dios. Attis en Frigia, se mutila y se mata; Odín, sacrificado a Odín. Él mismo a Sí mismo, pende del árbol nueve noches enteras y es herido de lanza; Cristo es crucificado por los romanos.
Cuatro son las historias. Durante el tiempo que nos queda seguiremos narrándolas, transformadas."
Ernest Henry Shackleton (1874-1922) fue un marino y explorador británico. Comenzó realizando expediciones a la Antártida que tuvo que abandonar, sin conseguir el objetivo de alcanzar el Polo Sur. Cuando Amundsen (1872-1928) lo logró en 1911, ya no le quedaba a Shackleton otra osadía que recorrer diametralmente a pie todo el continente helado. Organizó una expedición en 1914 y a bordo de una goleta de madera embarcó a 28 personas, incluido él. Nunca consiguió su objetivo; la goleta quedó atrapada ferozmente en el hielo. El reto, ahora, era sobrevivir. El éxito de la expedición fue ése. Su nombre ha pasado a la historia porque logró que todos sus hombres pudieran vivir. Todos. Para reclutar a su tripulación, previendo la dureza de la aventura, publicó un anuncio que decía: "Se buscan hombres para viaje peligroso. Sueldo bajo. Frío extremo. Largos meses de completa oscuridad. Peligro constante. No se asegura retorno con vida. Honor y reconocimiento en caso de éxito." Shackleton fue sobre todo un líder más que un explorador, un capitán más que un piloto, alguien que pone por encima de cualquier cosa su responsabilidad y su tenacidad para con los subordinados. Cuando compró la goleta la rebautizó Endurance, pensando tal vez en la leyenda de su escudo familiar: Fortitudine Vincimus, "vencemos gracias a la resistencia". Lo que venció fue el regreso no la culminación. Con ello, sin quererlo exactamente de ese modo, consiguió la gloria.

(Imágenes del fotógrafo de la expedición, Frank Hurley: el Endurance en el mar de Weddell y atrapado y escorado en el hielo; Shackleton (primero por la izquierda) con parte de su tripulación en un campamento en el hielo después de abandonar el barco; imagen de Ernest Shackleton.)

3 de octubre de 2009

La provocación, el erotismo, la imagen y el arte.











La oposición, la belleza, la osadía, la insinuación, la decisión, el descaro, la provocación, el orgullo, la entrega, la lujuria, la confianza, la ternura, la fortaleza, la lascivia, la sorpresa, la fiereza, la pasión, la sensualidad, la naturalidad y el deseo. Estas son unas muestras, en ese orden, de lo que la imagen y el arte nos pueden representar, por ejemplo, en algunos conceptos. Eso es lo que desde la antigüedad hasta la actualidad selecciono en estas imágenes. En varias de ellas se observa o la conexión de la imagen con el observador o la indiferencia con éste. En ambos casos, la fuerza de lo que simboliza siempre es la misma, da igual que la imagen del personaje nos mire o no. En otras, además, nos mira de un modo distinto, una nos comunica afirmación y anhelo, otras frialdad y despego. En otras incluso la autosuficiencia que demuestra sólo nos atrae la mirada ávida, pero incompleta. En todas el autor busca provocar. Desde el estilo más elaborado hasta la tendencia más abrupta. La comunicación más primitiva y más impactante, la más provocadora, ésa es la representación erótica que ofrece tanto el arte como la imagen publicitaria.

(Imagen de relieve egipcio; escultura de venus griega; Cleopatra, de Luca Giordano (1634-1705); Gran Odalisca, de Ingres (1780-1867); Olympia, de Manet (1832-1883); Desnudo, de Anselmo Miguel Nieto (1881-1964); Desayuno en la hierba, de Manet; Safo, de Charles August Mengin (1853-1933); El Sueño, de Gustave Courbet (1819-1877); Aquiles y Briseida, de Agostino Carracci (1557-1602); Desnudo sentado, de Vera Rockline (1896-1934); Desnudo, de Henri Manguin (1874-1949); Columna rota, de Frida Kahlo (1907-1954); Madonna; Venus adentro, de Gunilla Elam, pintora sueca actual; Ilustración del artista Aubrey Beardsley (1872-1898); Kim Bassinger; Marilyn Monroe; Desnudo, de Max Hermann Pechstein (1881-1955); Desnudo, del pintor actual americano Hellmut Soltau.)

1 de octubre de 2009

La Roma antigua, Eros, la Arqueología y el Arte.



Cuando Domenico Fontana (1543-1607) descubrió accidentalmente los frescos de Pompeya y Herculano dice la leyenda que volvió a cubrirlos por temor a que no le creyesen, o por todo lo contrario...; la moral de aquellos años no lo hubiese soportado. No fue, sin embargo, hasta principios del siglo XVIII cuando oficialmente se descubrieron las ruinas de lo que fueron dos de las aglomeraciones urbanas romanas más conservadas gracias, no obstante, a la catástrofe que las sepultó: la lava consecuencia de la erupción del Vesubio el 24 de agosto del año 79, D.C. El militar e ingeniero aragonés Roque de Alcubierre (1702-1780), al servicio del Rey Carlos de Nápoles (Carlos III de España después), fue el primer hombre que descubrió y se preocupó de salvar y dar a conocer los restos sepultados. En 1819 un conservador napolitano consiguió reunir unos restos hallados en las excavaciones, que se llevaban a cabo en Pompeya desde el siglo anterior, y los guardó en un lugar especialmente creado para ellos. Lo llamó el Gabinete de los objetos obscenos. Poco después, en 1823, este recinto especial pasó a llamarse Gabinete de los objetos reservados. En 1860 Alejandro Dumas (1802-1870), nombrado por el libertador italiano Garibaldi (1807-1882) jefe de excavaciones y museos de Nápoles, le cambió el nombre por el de Colección Pornográfica, palabra que de todos modos ya había inventado 2.300 años antes el pintor griego de Éfeso Parrasio.

(Fresco procedente de la casa del Centenario, Pompeya, Museo Arqueológico Nacional de Nápoles; fresco de las Termas de Pompeya; fresco de Pompeya también en el Museo Arqueológico de Nápoles; imagen de una sala o comedor íntimo (triclinium), donde se aprecian los lechos en donde los pompeyanos comían y bebían recostados, Pompeya.)

30 de septiembre de 2009

El Daguerrotipo y la Fotografía: más de 150 años de Historia.


Louis Daguerre (1787-1851) fue un artista francés que no alcanzó ninguna relevancia en el Arte. Pero fue un incansable curioso de la imagen y su representación. Ideó el Diorama o efecto por el cual una imagen podía visualizarse en profundidad y con tres dimensiones. Con ayuda del litógrafo y químico francés Niépce (1765-1833) lograron fijar imágenes en placas metálicas sensibles a ciertos elementos químicos. Con posterioridad, Daguerre logró accidentalmente que una placa guardada en su armario consiguiese una calidad no obtenidad antes. Así descubrió y desarrolló el Daguerrotipo. A partir de 1838 evoluciona su industrialización y es en la década de 1840 cuando se utiliza para la obtención de imágenes fotográficas. Conseguía que el proceso de objetivación (exposición de la luz al objeto) se redujese a 30 minutos, cuando los procedimientos anteriores, más rudimentarios, necesitaban hasta 2 horas. Se fueron disminuyendo los tiempos y el invento se popularizó. Se precisaba que la placa fuese guardada bajo cristal para que el oxígeno del aire no deteriorara el proceso químico del daguerrotipo. Sólo tenía un inconveniente, cada imagen era única, sólo existía el positivo. Si se quería una copia había que obtenerla de nuevo. Eso acabó con el invento.

(Imagen del daguerrotipo de la fachada principal del Museo del Prado, Madrid, en el año 1851, del autor Albiñana. Fotografía actual del Museo del Prado.)

29 de septiembre de 2009

Un mismo tema y su variación en el tiempo: Arte y Leyenda.







Salomé se cita en el Nuevo Testamento como la hijastra de Herodes Antipas (20, A.C.- 39, D.C.), tetrarca (gobernante) de Galilea en los tiempos de Jesucristo. Fue famosa porque su belleza y su danza azoraba a Herodes, y éste no podía resistirse a nada que ella le pidiese, ¡hasta la cabeza de Juan el Bautista!, profeta judío y posterior santo encarcelado por denunciar a Herodes de su concubinato con Herodías. El tema se ha representado a lo largo de la historia del Arte. En esta muestra quiero visualizar como los autores se dirigen por su tendencia y estilo muy parejadas por su época y convicciones. La expresión es diversa, la idea es la misma, ¿o no?

(De arriba a abajo, de izquierda a derecha: La danza de Salomé, de Benozzo Gozzoli (1421-1497); Salomé con cabeza del Bautista, de Lucas Cranach el Viejo (1472-1553); Salomé de Tiziano (1477-1576); Salomé de Gustave Moreau (1826-1898); Danza de Salomé, de Franz von Stuck (1863-1928); Salomé, de Julio Romero de Torres (1874-1930); Salomé, de Lovis Corinth (1858-1925); Salomé, de Wilhelm Trübner (1851-1917); Salomé, de Julius Klinger (1876-1942); Salomé, dibujo de Picasso (1881-1973); Queen Salomé, de Dalí (1904-1989); Salomé, de Francis Picabia (1879-1953); Salomé, del pintor barcelonés Iago Pericot, nacido en 1929.)


27 de septiembre de 2009

Un monasterio, un sueño, un terremoto y una Historia.







El primero de noviembre de 1755 se produjo uno de los terremotos más fuertes de la historia europea. Sus efectos en Lisboa y Portugal fueron devastadores, pero el radio de acción llegó a muchas poblaciones españolas. Una de ellas fue la portuaria Palos de la Frontera (Huelva), desde donde salió en 1492 la expedición que España patrocinó y un gran marino pilotó en la Historia. Cerca de esta población se encontraba un pequeño monasterio franciscano que sufrió el movimiento telúrico y quedó prácticamente destruido a consecuencia del seísmo. Años después, entre 1835 y 1845, se decretó en España la supresión de las órdenes religiosas y se obligó a los franciscanos a abandonar el monasterio, dejándolo además, por tanto, en el mayor de los desamparos. A pesar de la poco fidedigna reconstrucción realizada por unos duques ilustrados y el respaldo de algunos políticos decimonónicos sensibles a la Historia, sólo se pudo representar una falsa copia de lo que realmente fue ese monasterio. Hoy, sólo los arcos de estilo mudéjar y color arcilloso pueden recordar el edificio donde un hombre cargado de un sueño se refugió de la falta de comprensión y apoyos. Sólo queda el símbolo. Posiblemente no sea poco.

(Edificio del monasterio de La Rábida, Huelva, España; monumento a Cristóbal Colón; murales pintados recientemente en homenaje al descubrimiento de América; claustro mudéjar; refectorio o comedor de frailes donde también cenó Colón; entrada y pequeña estancia donde Colón deliberaba con el padre Marchena; sala capitular o principal del monasterio.)

26 de septiembre de 2009

La Inspiración y la Vida...



Nicolás Poussin fue un pintor francés (1594-1665) de vida y obra misteriosa. Casi toda su vida la pasó en Italia, allí pintó grandes cuadros cargados de mitología, leyenda y misterio. En el Museo del Prado se encuentra El Parnaso, pintado en 1630; en el parisino Louvre está el otro, La inspiración del poeta, pintado alrededor de 1629. Gustavo Adolfo Bécquer, nacido en Sevilla en 1836 y fallecido en Madrid en 1870, tuvo una corta, inspirada y triste vida. Él escribió una de las odas, de las rimas, más elocuentes de esa musa incolora y arrebatadora que es la Inspiración, algo misterioso y absurdo, como la vida...:
Sacudimiento extraño
que agita las ideas,
como huracán que empuja
las olas en tropel;
murmullo que en el alma
se eleva y va creciendo,
como volcán que sordo
anuncia que va a arder;
deformes siluetas
de seres imposibles;
paisajes que aparecen
como a través de un tul;
colores que fundiéndose
remedan en el aire
los átomos del iris
que nadan en la luz;
ideas sin palabras,
palabras sin sentido;
cadencias que no tienen
ni ritmo ni compás;
memorias y deseos
de cosas que no existen;
accesos de alegría,
impulsos de llorar;
actividad nerviosa
que no halla en qué emplearse;
sin rienda que la guíe,
caballo volador;
locura que el espíritu
exalta y enardece;
embriaguez divina
del genio creador...
¡Tal es la inspiración!

(Fragmento de la Rima III, del eximio y gran poeta Gustavo A. Bécquer; pinturas de Nicolás Poussin, Museo del Prado, Museo del Louvre.)

25 de septiembre de 2009

El Destino, los amantes y el Arte.



Cuando el poeta y escritor latino Ovidio (43 A.C - 17 D.C.) escribió su obra Metamorfosis no pudo imaginar que dieciséis siglos después tres creadores del arte plasmaran, en tres obras maestras de la Pintura Universal, una de las escenas más dramáticas de la mitología griega y romana. Adonis fue un personaje mítico procedente de Oriente Próximo (Siria) y no llegó a Grecia sino modificado a través de su paso antes por Egipto y Chipre. Afrodita (Venus en Roma) quedó prendada de Adonis, y no quiso que él acudiera a la caza a la que estaba dispuesto a marchar. Tres maestros de la pintura italiana del siglo XVI, Veronés, Tiziano y Carracci, influidos por la misma pasión quisieron plasmar el momento que los amantes tuvieron antes de la despedida. Pero, cada uno idealizó una escena diferente. El Veronés (1528-1588) pintó en 1580 una situación relajada y esperanzada; Tiziano (1477-1576) en 1553, sin embargo, plasmó una gran tensión y fuerza en la forma en la que Venus trata de evitar que Adonis se marche; sólo Carracci (1560-1609) consigue en 1590 realizar otro ardid: la resignación, el plegarse al destino inevitable. Ambos personajes lo entienden así, hasta Cupido sonríe maliciosamente indicando la herida que su flecha ha realizado en Venus. Adonis mira por última vez a su amada y ella se vuelve sabiendo que todo ya está acabado. El Arte retrata la naturaleza humana pero sólo algunos pintores consiguen ir más allá de lo que retratan.

(Imágenes de las obras: Venus y Cupido de Veronés; de Tiziano; y Venus, Adonis y Cupido de Annibale Carracci. Las tres obras se encuentran en el Museo del Prado, Madrid.)

22 de septiembre de 2009

Existencialismo, leyenda y arte.


Cuando los griegos idearon su Olimpo impenitente para explicar todo lo que el mundo y su propia naturaleza les mostraba, no pensaron que muchos siglos después fuese una filosofía utilitarista y personal la que haría famoso a uno de sus héroes. Condenado por su astucia y providencialidad Sísifo fue obligado a subir una gran piedra sobre sus hombros a lo alto de una montaña para, volviendo los dioses a hacerla rodar abajo, retornar al inicio repitiendo la ascención a la cumbre una y otra vez. ¿Qué sentido podía tener esa condena? Es la condena en sí el sentido. Los dioses no podían arriesgarse a que la sagacidad de Sísifo le permitiese escapar, pensar; este trabajo sin fín lo distraería eternamente. El filósofo francés Albert Camus (1913-1960) en un famoso ensayo, El mito de Sísifo, expone una interpretación metafísica moderna: hay un instante en que el ciego héroe, después de dejar la piedra en la cumbre, es libre un momento en lo alto, imaginando la belleza del paisaje. Escribe Camus, "uno debe imaginar feliz a Sísifo", y es así que se libera, efímeramente, de la desesperación.
En 1548 le encargaron al pintor Tiziano (1477-1576) una serie de cuadros (Las Furias) que mostrasen el castigo a los criminales. Sólo terminó dos, Sísifo y Ticio; éste último fue un gigante, hijo de Zeus, que violó a la amante del dios. Fue condenado a que los buitres le devorasen las entrañas eternamente, concretamente el hígado ya que en la Antigüedad se consideraba esta víscera la sede de los deseos brutales y de la voluntad de poder.

(Cuadros Sísifo y Ticio, ambos del genial pintor Tiziano Vecellio; ambos en el Museo del Prado, Madrid.)

20 de septiembre de 2009

El Simbolismo en el Arte, un gran pintor sevillano y los diez mandamientos.









El poco conocido pintor sevillano José Villegas y Cordero (1844-1921) perteneció a la generación Simbolista de finales del siglo XIX. Muy conocido sin embargo en todo el mundo y particularmente en Europa. Se educó en Sevilla, Roma y París. En Roma tuvo un taller en donde realizó gran parte de su obra. Nombrado Director del Museo del Prado en 1902 se marchó a Madrid donde terminó la serie "Decálogos". Este conjunto de cuadros, basados en los diez mandamientos bíblicos, el pintor Villegas los adapta a su estilo y representación simbolista. Fue expuesto en Sevilla en 1916 causando tanto apoyos como rechazos. Ha sido un extraordinario artista, un gran pintor sevillano, no reconocido sino en los círculos más allegados al arte. Valga este pequeño reconocimiento para ensalzar a tan excelso hombre y pintor.

(Imágenes de la Serie el "Decálogo",de izquierda a derecha y de arriba a abajo:
Muere la Materia, no el Espíritu-Primer mandamiento, Amarás a Dios-; Los Males Nos Circundan y Abrazan -Segundo, No usar nombre de Dios en vano-; Descanso -Tercero, Santificar las fiestas-; Ayuda a Tu Madre -Cuarto, Honrar a tus padres-; Perdona a Tu Prójimo -Quinto, No matarás-; Únete a Quién Elegiste -Sexto, No fornicarás-; El Trabajo Ilumina el Camino de la Vida -Séptimo, No robarás-; Haz Luz que Salve al Inocente -Octavo, No mentirás-; Aparta Toda Tentación que Dañe a Tu Prójimo -Noveno, No desearás la mujer de tu prójimo-; Bendice el Pan que Produce Tu Fatiga -Décimo, No codiciarás los bienes ajenos-. Imágenes además de dos creaciones complementarias al Decálogo: La Creación y La Muerte; imagen del pintor Villegas y Cordero; imagen del cuadro "En el embarcadero" -Colección particular-; imagen del cuadro "La muerte del maestro, 1884, actualmente en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.)

19 de septiembre de 2009

Un artista enigmático, una leyenda universal y un cuadro.




El gran dibujante, grabador, pintor, escultor, litógrafo que fue el francés Gustave Doré (1833-1883) sólo tiene parangón con una personalidad misteriosa que no dejó de reflejar en casi todas sus obras. Un tema que abordó fue el de un personaje de un libro publicado en el siglo XVI, Orlando Furioso, del autor Ludovico Ariosto (1474-1533). En el grabado de Doré aparece el héroe Ruggiero atacando al dragón con su lanza para liberar a Angélica. Este mismo tema utiliza el magnífico pintor Jean Auguste Dominique Ingres (1780-1867), Museo del Louvre, París. En las interpretaciones de esta obra hay desde un simbolismo fálico, expresado en la lanza que hiere al dragón y en la esclavitud sexual de Angélica, hasta el mismo épico drama basado en la mitología griega de Perseo rescatando a Andrómeda. Por último un grabado de Gustave Doré, Enigma, donde el artista manifiesta toda su inquietud misteriosa. Un campo de batalla, un ángel abrazando a un hombre con figura de león... Ése es el reto, ése el enigma. Ése es el Arte.

(Imagen ilustración de Gustave Doré en el libro Orlando Furioso; imagen de Gustave Doré; Pintura de Ingres, Ruggiero y Angélica (1818), Museo Louvre; ilustración de Doré, Enigma, actualmente en el Museo D'Orsay de París.)

Una poesía, una bella ciudad y dos caballeros.




Cuando Sevilla fue el puerto europeo de América dio muchos hombres que allá marcharon a descubrir, a amar y hasta morir. Uno de ellos fue el famoso poeta español Gutierre de Cetina, nacido en Sevilla en 1520 y muerto en Puebla (Méjico) en 1557. Con dieciocho años partió antes a Italia en donde, a las órdenes del virrey de Sicilia Fernando Gonzaga, participó en la batalla de Argel junto al afamado ya por entonces don Hernan Cortés, recién homenajeado con el marquesado del Valle de Oaxaca. Viajó a Méjico con un tío suyo que era Procurador General de Nueva España en 1547, enamorándose de ese maravilloso país. Regresó el poeta a España en 1554 y volvió definitivamente a Méjico en 1556, donde encontró la muerte un año después apuñalado por un rival celoso, al parecer debajo de las ventanas de su amada doña Leonor de Osma. Es muy conocida una poesía, su famoso madrigal o composición poética, que no la compuso para Leonor sino para la joven condesa Laura Gonzaga, a la cual conoció en 1545, y que ésta poco después lo abandonó por otro caballero.
Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué, si me miráis, miráis airados?
Si cuanto más piadosos,
más bellos parecéis a aquel que os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.
¡Ay tormentos rabiosos!
Ojos claros, serenos,
ya que así miráis, miradme al menos.

(Imagen de Gutierre de Cetina, poeta sevillano; de la ciudad de Puebla de los Ángeles, en México; del monumento erigido en honor a Hernán Cortés en su ciudad natal, Medellín (Badajoz); imagen de la giralda sevillana, patria chica del poeta.)

17 de septiembre de 2009

Un andaluz virreinal, un Castillo y un templo mejicano.





En la capital de México se encuentra un edificio del siglo XVIII, el Castillo de Chapultepec, situado en una de las maravillosas colinas de la ciudad. De gran historia para el país fue construido por el que fuera virrey de la entonces Nueva España (Méjico) durante 1784-1786 Don Bernardo de Gálvez y Madrid (1746-1786). Este gran militar y administrador español nació en la población malagueña de Macharaviaya y perteneció a una familia muy importante en la Historia de España. Contribuyó a la gobernación del territorio de La Luisiana, por entonces (1763) cedido a España por Francia, a la inestimable ayuda a los rebeldes norteamericanos frente a la enemiga Inglaterra, y, por último, a la administración del más grande virreinato que jamás haya tenido país alguno. Durante el período de Gobernador de Luisiana se arriesgó a reconquistar Florida (perdida frente a Inglaterra) en 1781 con tan sólo un barco, consiguiendo que esta península retornase al imperio español. Cuando murió en la Ciudad de Méjico fue enterrado en el templo mejicano de San Fernando, construido por los franciscanos años antes. La iglesia de San Fernando fue denominada así en honor de un rey conquistador Castellano-Leonés, San Fernando III, que en 1248 logró izar el pendón real en la torre Giralda sevillana.

(Pintura caligrafiada de Bernardo de Gálvez a caballo -museo del Castillo de Chapultepec, México; imágenes del Castillo de Chapultepec; imágenes de la iglesia de San Fernando en México; estatua erigida en homenaje al rey Fernando III en Sevilla.)

14 de septiembre de 2009

Una expedición de Vida: Una enfermedad, un pueblo y un gran hombre.




Cuando la corbeta María Pita abandonó el puerto de La Coruña el 30 de noviembre de 1803 nunca en toda la historia había sucedido que una travesía se hubiese originado para tratar de salvar miles y miles de vidas. Años antes el científico y médico inglés Edward Jenner (1749-1823) había descubierto que las ordeñadoras de vacas adquirían una variante leve de la viruela, y usando posteriormente esta leche vacuna con un niño infectado de viruela logró que no muriese. La vacuna no llegó a España hasta 1800, consiguiendo en esos años que médicos observaran las enormes ventajas de la vacunación. El rey por entonces de España, Carlos IV, promovió y financió una expedición para llevarla a todo el inmenso imperio hispano de aquel comienzo de siglo XIX. Fue su médico personal, Francisco Javier Balmis (1753-1819) el hombre que convenció al monarca y organizó tal maravillosa y humanitaria gesta. Duró la expedición hasta 1814, once años durante los que Balmis recorrió miles y miles de kilómetros en todo el continente americano y el pacífico hasta llegar a Filipinas; hasta China incluso. El problema en aquellos años era transportar la vacuna pero el doctor Balmis ideó algo insólito: inocularla a niños a los cuales, a lo largo de la travesía, se les iría traspasando la vacuna de unos a otros. Jamás se había realizado hazaña semejante, el propio descubridor de la vacuna, Edward Jenner, escribió: "No puedo imaginar que en los anales de la historia se proporcione un ejemplo de filantropía más noble y más amplio que éste." Al llegar a Caracas fueron recibidos con agradecimiento y cariño. El poeta venezolano Andrés Bello (1781-1865) dejó escrito un canto a la gloria de la expedición y de su paladín Francisco Javier Balmis.

Y a ti, Balmis, a ti que, abandonando
el clima patrio, vienes como genio
tutelar, de salud, sobre tus pasos,
una vital semilla difundiendo,
¿qué recompensa más preciosa y dulce
podemos darte? ¿Qué más digno premio
a tus nobles tareas que la tierna
aclamación de agradecidos pueblos
que a ti se precipitan? ¡Oh, cuál suena
en sus bocas tu nombre!... ¡Quiera el Cielo,
de cuyas gracias eres a los hombres
dispensador, cumplir tan justos ruegos;
tus años igualar a tantas vidas,
como a la Parca roban tus desvelos;
y sobre ti sus bienes derramando
con largueza, colmar nuestros deseos!

(Fragmento de la Oda a la Vacuna, del poeta venezolano Andrés Bello; imagen de Francisco Javier Balmis; de una Corbeta de la época; de Puerto Rico, primera parada de la Corbeta María Pita; mapa con la travesía americana, monumento a María Pita, que da nombre a la Corbeta, en una plaza de la ciudad de La Coruña, donde salió la expedición.)

Festival Aéreo en una de las ciudades más españolas...













La belleza de las invenciones del Hombre, la capacidad para conseguir el equilibrio y el orden son manifestaciones que nos maravillan siempre. Bajo este cielo luminoso y brillante, sobre una de las ciudades más antiguas, resistentes y leales del mundo estos hombres y mujeres de España demuestran que la pasión y el cerebro son una mezcla que ha contribuido a hacer al homo sapiens una de las especies más excepcionales que existen.

(Fotografías de las pruebas de una exhibición aérea sobre la ciudad de Cádiz, España.)

10 de septiembre de 2009

Arte en el Desnudo: El azar en los naipes del Arte...



Rubens, David, Botticelli y Delacroix, cuatro pintores de la historia universal del Arte. La primera pintura, El rapto de las hijas de Leucipo, una leyenda mitológica acerca de la hermandad, del amor desesperado, de la determinación y el arrojo. La segunda, Las sabinas, otra historia mítica de un pueblo de hombres que necesita crearse y busca mujeres sin reparar en arrebatarlas a otro. La tercera, Alegoría de la Primavera, inspiración del equilibrio y la belleza, de la pureza previa al destino inevitable. La cuarta, La muerte de Sardanápalo, la tragedia, la muerte y el sacrificio involuntario, la posesión egoísta y asesina. Temas que los grandes pintores siempre han escogido para plasmar su arte. Como la vida, como las pasiones inconfesables y los anhelos más queridos de los Hombres.

(Pinturas o fragmentos de: Pedro Pablo Rubens, 1577-1649; Jaques Louis David, 1748-1825; Sandro Botticelli, 1444-1510; Eugene Delacroix, 1798-1863.)

Poetas españoles de una generación...

Tengo miedo a este brazo que en la tierra navega,
tengo miedo a los topos de mis distritos subterráneos.
Tengo miedo a estas aves que mi carne circundan;
en sus temibles horcas permanezco.
Permanezco sin célula estrangulado por mi sangre
en las horas nocturnas en que galopan los desiertos,
en las horas nocturnas en que lloran los pozos
y se mueren los niños como flautas ajenas.
Cuando la Tierra aúlla como un enorme perro
ante las multitudes devoradoras que la acompañan,
he pedido mi ingreso en esas muchedumbres silenciosas
que se acercan sin rostro por las orillas de las tumbas.
Tengo miedo a mis ojos. Tengo miedo.
Tengo miedo a la aurora y a esta luz que la irrita.
Tengo miedo a las sombras que me levantan.
¡Oh noche dolorosa encallada en el aire a un pez
bajo los ojos!
Como blancas hormigas, como estrellas que mueren,
he pedido mi ingreso bajo tus diminutos ejércitos
caminantes.
Fragmento de Tengo miedo, del poeta español Emilio Prados (1899-1962).

Los maestros enseñan a los niños
una luz maravillosa que viene del monte;
pero lo que llega es una reunión de cloacas
donde gritan las oscuras ninfas del cólera.
Los maestros señalan con devoción las enormes
cúpulas sahumadas;
por debajo de las estatuas no hay amor,
no hay amor bajo los ojos de cristal definitivo.
El amor está en las carnes desgarradas por la sed,
en la choza diminuta que lucha con la inundación;
el amor está en los fosos donde luchan las sierpes
del hambre,
en el triste mar que mece los cadáveres de las gaviotas
y en el oscurísimo beso punzante debajo de las
almohadas.
Pero el viejo de las manos translúcidas
dirá: amor, amor, amor,
aclamado por millones de moribundos
dirá: amor, amor, amor,
entre el tisú estremecido de ternura;
dirá: paz, paz, paz,
entre el tirite de cuchillos y melones de dinamita;
dirá: amor, amor, amor,
hasta que se le pongan de plata los labios.
Mientras tanto, mientras tanto, ¡ay!, mientras tanto,
los negros que sacan las escupideras,
los muchachos que tiemblan bajo el terror pálido de
los directores,
las mujeres ahogadas en aceites minerales,
la muchedumbre de martillo, de violín o de nube,
ha de gritar aunque le estrellen los sesos en el muro,
ha de gritar frente a las cúpulas,
ha de gritar loca de fuego,
ha de gritar loca de nieve,
ha de gritar con la cabeza llena de excremento,
ha de gritar como todas las noches juntas,
ha de gritar con voz tan desgarrada
hasta que las ciudades tiemblen como niñas
y rompan las prisiones del aceite y la música,
porque queremos el pan nuestro de cada día,
flor del aliso y perenne ternura desgranada,
porque queremos que se cumpla la voluntad de la
Tierra
que dé sus frutos para todos.
Fragmento de Poeta en Nueva York, de Federico García Lorca (1899-1936).

(Imagen de García Lorca, tercero por la izquierda, y de Emilio Prados, segundo por la derecha.)

9 de septiembre de 2009

Una visión, un cuento y un enigmático pintor...





Sandro Botticelli (1444-1510) fue un pintor del renacimiento italiano al que no se le descubrió hasta el siglo XIX; su estilo inconfundible está situado en el paso del medievo al renacimiento. Con el trazo lineal de las figuras humanas, las caras ovaladas, el uso de veladuras y su riqueza cromática Botticelli nos muestra su universo imaginario y enigmático. En un encargo a su taller (los pintores no pintaban solos, disponían de discípulos que realizaban parte de las obras), con motivo de una boda muy importante de unas familias florentinas, Botticelli acudió a la literatura de Boccaccio (1313-1375) para inspirarse en el cuento "La historia de Nastagio degli Onesti". Este relato narra la tristeza de un joven que, abandonado por su amada, sale a pasear al bosque de Rávena para superar la triste realidad. Entonces tiene una visión fatasmagórica en un lugar del bosque, esta visión es la que ofrece el pintor en estas obras, tablas pintadas al temple. En la primera el joven meditabundo pasea, de pronto (se repite su figura en el cuadro) se sorprende al ver a una joven perseguida por perros salvajes y un caballero armado; éste le cuenta a Nastagio que están condenados durante años a realizar esta escena ya que él se suicidó al ser rechazado también por la joven perseguida, y ambos por lo tanto son condenados. En la segunda, el caballero toma el corazón de la joven en sus manos, horrorizando a Nastagio que no deja de ver como se repite la escena de la persecución; en una tercera se observa que la escena se reproduce otra vez cuando el joven invita a su amada y su familia para que vean lo que él ha visto. Esto causa un cambio en la amada y su familia accediendo a casarse con Nastagio; la cuarta tabla muestra el feliz acontecimiento.
Los sueños o visiones o intuiciones que a veces tenemos no podemos reproducirlos en los demás; esta frustración tan humana consigue aquí el pintor Botticelli no obstante realizarla, llevarla a cabo, sublimando un relato del Decamerón escrito en 1350 por el gran escritor Boccaccio.

(Cuatro tablas de Sandro Botticelli (1483), las tres primeras en el Museo del Prado; la cuarta en colección particular en Florencia.)

8 de septiembre de 2009

Arte en el Desnudo: El azar en los naipes del Arte...


Jacopo Comin Tintoretto (1518-1594) fue un gran pintor veneciano del renacimiento italiano. Como hijo de un tintorero le pusieron el sobrenombre de Tintoretto. Educado en la escuela del gran maestro Tiziano evolucionó sin embargo hacia una linea manierista mucho más marcada que su maestro. Alrededor de 1560 pintó un óleo, sobre un lienzo de casi 2 metros de largo, llamado "Susana en el baño" (o Susana y los viejos) y que hoy se encuentra en el Museo de la Historia del Arte de Viena (Austria). Esta escena bíblica relata la historia de la honrada Susana (Libro de Daniel, 13). Ella es espiada, cuando se da un baño desnuda en su jardín, por dos ancianos, a la vez magistrados muy respetados. Acaba siendo tan deseada por éstos que no pueden resistirse a aprovechar la ocasión de proponerle acceder a sus lujuriosos deseos a cambio de no acusarla falsamente de ser ella la libidinosa. Al negarse ella la condenan sin dificultad; pero, entonces, Susana en un intento de salvarse, acude a su Dios que envía al profeta Daniel a defenderla. Éste, sabiamente, toma declaración a cada anciano por separado y termina por ponerlos en evidencia frente a todos, salvando así la vida de Susana. El pintor en esta espléndida obra ilumina eficazmente a Susana, desdibujando a su vez la figura de uno de los ancianos que aparece en la parte inferior izquierda, cercano al espectador. Muestra magistralmente Tintoretto en esta pintura el deseo inevitable.

(Imagen de la pintura "Susana en el Baño", de Tintoretto, 1560 -Museo de la Historia del Arte de Viena-.)

6 de septiembre de 2009

Un palacio, un general y un pintor español.



El Senado de España se encuentra situado en un magnífico palacio en Madrid. En su Sala de Cuadros hay algunas pinturas con escenas historicistas que adornan sus paredes. Una de ellas es "La muerte del Marqués del Duero", del pintor español nacido en Orihuela (Alicante) Joaquín Agrasot y Juan (1836-1919). En el cuadro Agrasot muestra la escena de la herida mortal que una bala carlista enemiga ocasionó al general Manuel Gutiérrez de la Concha (Tucumán, Argentina 1808 - Montemuro, Navarra 1874). El general, a la sazón marqués del Duero, se adelantó decidido con su caballo sobre una colina al ver que la carga de la infantería liberal fallaba, exponiéndose el marqués en exceso y fatalmente. Esto sucedió en la batalla de Montemuro, lugar cercano a la población de Abárzuza en Navarra, en junio de 1874.
En España durante el siglo XIX se desarrollaron tres guerras carlistas, encuentros entre dos maneras de entender España y encabezadas por dos dinastías reales, una la liberal o más moderada de Isabel II, reina legítima, y otra tradicional y reaccionaria inicialmente comenzada por el infante don Carlos, hermano del rey Fernando VII, y sus sucesivos descendientes.
Joaquín Agrasot formó parte de la generación de pintores formados en Italia como su buen amigo Mariano Fortuny y Marsal (1838-1874). La influencia de este pintor fue muy importante en la obra de Agrasot y se enmarca en el realismo, dentro de una temática típica del momento como fueron el orientalismo, los desnudos y los retratos.


(Cuadro "La muerte del Marqués del Duero", 1884-Sala de cuadros del Senado de España-; Palacio del Senado en Madrid; Desnudo, 1871, de Joaquín Agrasot; Autorretrato del pintor Joaquín Agrasot, 1867.)

2 de septiembre de 2009

Versos de la vida, la lucha y el destino vano.



Campos de lucha otrora engalanada;
donde había huellas vanidosas y marcadas
ahora sólo destacan recuerdos de ignorancia
solitaria,
ya nada más que pasto amarillento.
Batallas donde el abrazo de otras almas
hermanadas,
hoy meros fantasmas despojados,
no tienen ya ni sangre ni trinchera ni alabarda;
sólo vacío donde llenar más vida inacabada.
Espejos rotos en los que se reflejan
multitud de miradas desoladas
que sin brillo,
agudas y pardas se sostienen.
Ancha es sin embargo la distancia,
aun para el recuerdo y la nostalgia,
de unas noches festejadas y sonadas
donde el entusiasmo desató,
olvidado,
emociones malhadadas.

31 de agosto de 2009

Una bella ciudad española, un gran pintor y una historia.






El enclave de la ciudad española de Segovia se remonta a muchos años de antigüedad, antes incluso de la llegada y asentamiento de los romanos. Sin embargo fue Roma quien erigió el magnífico Acueducto a finales del siglo I, D.C., una extraordinaria obra de ingeniería civil romana, la más grande catalogada en España.
Ignacio Zuloaga y Zabaleta (Éibar, Guipúzcoa, 1870-Madrid, 1945) fue un gran pintor español, universal y vitalista, formado originalmente con los impresionistas franceses. Pero pronto encontró su propio camino artístico influenciado por el momento que España vivía (finales del siglo XIX) y su decadentismo. El estilo de Zuloaga es dramático, realista, tanto que se le criticó por dar una visión demasiado oscura de su país. Contribuyó mucho a introducir el arte español contemporáneo en los Estados Unidos, y por lo tanto a ofrecer un mejor conocimiento de lo hispano en ese país, aunque sus obras de desnudos escandalizaron a la sociedad norteamericana. Recorrió toda España y gran parte del mundo. Andalucía le fascinó y vivió incluso durante 1892 y 1893 en Sevilla. En 1898 decidió instalarse en Segovia aprovechando que su tío Daniel, también artista y pintor, tenía una estancia y negocio en la ciudad.
En la antigua casa-palacio de los Ayala-Berganza, en el barrio de San Millán de Segovia, se cometió un macabro crimen en la primavera de 1892. Un francés que residía allí fue asesinado junto con su sirvienta por tres malhechores segovianos (Aquilino Vázquez, Enrique Callejo y Emeterio Salinas) que sólo pretendían robarle. Fueron ajusticiados en la última sentencia a muerte, por garrote vil, llevada a cabo en la ciudad. El pintor Zuloaga decidió alquilar esa casa en 1902 junto con un amigo, el también pintor Ramón Uranga, para instalar ahí su taller. Según cuenta una leyenda, su amigo Uranga decidió bajar al sótano por primera vez y le pareció ver entonces un aquelarre de viejas con velas en las manos adorando a Satanás. La visión duró poco, y Zuloaga sólo pudo recoger la historia que le contó su amigo en el cuadro "Las Brujas de San Millán". Los pintores abandonaron la casa, llamada también "La casa del Crimen" o de "las Brujas", y años después pasó a ser una carbonería antes de convertirse en 1999 en un hotel que lleva el nombre de los Ayala-Berganza, primitivos pobladores de la casa en los siglos pasados.

(Imágenes de la ciudad de Segovia; cuadros del pintor Ignacio Zuloaga: "Angustias con mantilla blanca y abanico" de la colección Gerstenmaier; "La Gitana y el Loro"-colección particular-; "Retrato del escritor Azorín" -Subastado en Sotheby's-; "La Oterito en su camerino" -Museo Zuloaga-; "Las Brujas de San Millán" -Museo de Buenos Aires-; imagen del pintor Ignacio Zuloaga; fotografía actual del palacio Ayala-Berganza en Segovia.)

30 de agosto de 2009

Una calle, un rey y una Estrella...




En los años finales del siglo XIII sucedió en Sevilla un triste trance trágico. El antiguo Alcázar árabe, sede de la monarquía del reino moro de Sevilla y transformado a la reconquista de la ciudad en 1248 en Palacio Real, era utilizado por los reyes castellano-leoneses en sus visitas a la ciudad. Muchos reyes gustaban de pasar temporadas entre sus hermosas paredes. Sancho IV (1257-1295) moraba en el Alcázar cuando un regidor de la misma, Bustos Tavera, hombre honrado y leal, pensaba casar a su única hermana, la mujer más bella de Sevilla, con un apuesto y valiente caballero. Pero el rey, galán impenitente, no podía dejar de poseer a tan bella mujer, Estrella Tavera. Cuenta la leyenda que, una noche que el regidor no estaba en su casa, el rey ayudado por sus fieles pretendió abusar de Estrella. Sorprendido por Tavera no osó éste descubrirlo, pero le impidió humillantemente la afrenta. Sancho IV ofendido quiso mandar condenarlo, pero los consejeros reales le dijeron que mejor era matarlo, ya que tan buen hombre y regidor muchas virtudes disponía en Sevilla y que el pueblo no lo entendería. Por esto ordenó mejor al apuesto y valiente caballero (a la vez pretendiente de Estrella) que asesinase a Bustos Tavera, escribiendo para ello este nombre en un papel que acabó entregándole. El asesino, arrepentido por el daño hecho al hermano de su querida Estrella, quiere confesar pero no puede denunciar al rey, su honor y lealtad se lo impide. A continuación un fragmento de la obra teatral "La Estrella de Sevilla", atribuida sin mucha seguridad al gran autor Lope de Vega (1562-1635):
"Caballero: Gran Señor, ¿por qué no acabas/ con la muerte mis desdichas,/ con tu rigor mis desgracias?/ Yo maté a Bustos Tavera; / mátame, muera quien mata./ Ten, Señor, misericordia,/ haciendo justicia.
Rey: Aguarda./ ¿Quién te mandó darle muerte?
Caballero: Un papel.
Rey: ¿De quién?
Caballero: Si hablara/ el papel, él lo dijera,/ que es cosa evidente y clara;/ mas los papeles rotos/ dan confusas las palabras./ Sólo sé que di la muerte,/ al amigo que más amaba,/ por haberlo prometido./ Pero aquí a tus pies aguarda/ Estrella mi muerte heroica,/ y aun no es bastante venganza."
......
"Rey: ¿Qué haré?,/ que me apura y me acobarda/ esta gente.
Consejero real: Hablad.
Rey: Sevilla,/ matadme a mí, que fui causa/ de esta muerte. Yo mandé/ matarle y esto basta/ para su descargo.
Caballero: Sólo/ ese descargo aguardaba/ mi honor, que el Rey me mandó/ matarle; que yo, una hazaña/ tan fiera, no cometiera/ si el Rey no me lo mandara.
Rey: Digo que es verdad.
Alcalde: Así/ Sevilla se desagravia,/ que, pues mandasteis matarle,/ sin duda os daría causa.
Rey: Admirado me ha dejado/ la nobleza sevillana."

(Imágenes de la calle donde tenían su antiguo palacio los Tavera, ya desaparecido; hoy, en su homenaje, se denomina Bustos Tavera la calle; fotografías del Real Alcázar sevillano, emblema Real situado encima de la puerta del León o de la Montería.)

27 de agosto de 2009

Una planta americana, una fábrica sevillana, un pintor español y un escritor inglés.





Con el descubrimiento de América se introdujeron en España muchas plantas autóctonas de ese continente nunca antes vistas en Europa. Una de ellas fue el tabaco. Sevilla detentó durante los siglos XVI, XVII y principios del XVIII el monopolio comercial con el Nuevo Mundo. A lo largo del siglo XVI empezaron a crearse pequeñas manufacturas de polvo de tabaco por la ciudad. En 1620 se decide, por razones sanitarias y monopolísticas, centralizar todas las pequeñas industrias en un sólo edificio, de carácter privado, situado intramuros de la ciudad; siendo en 1684 cuando la fábrica de tabacos pasa a ser administrada directamente por la Hacienda Real. Es en 1725 cuando surge la necesidad de ampliarla considerablemente dada la enorme demanda en Europa de tabaco. Para ello se cambia su emplazamiento a extramuros de la ciudad, en una gran superficie para que de albergue al edificio más grande jamás construido hasta entonces en España -y casi en Europa- después del Palacio Real del Escorial. La obra se inició en septiembre de 1728 y no finalizó completamente hasta el año 177o, ¡casi cuarenta y dos años después! Llegaron a trabajar en la manipulación del tabaco hasta 6.300 mujeres en su época de mayor áuge, no admitiéndose menores de dieciséis años y no habiendo límite para la jubilación; las mujeres hasta daban a luz en la fábrica y criaban a sus hijos ayudadas por sus compañeras. Eran registradas a la salida de cada día para ver si llevaban algo de su labor escondido en sus cuerpos.
Gonzalo Bilbao y Martínez (1860-1938) fue un extraordinario pintor sevillano, de tendencia impresionista, que realizó uno de los más famosos cuadros sobre las cigarreras sevillanas en su Fábrica. Cuadro de una maravillosa composición velazquiana; muy efectista por su colorido y fuerza escénica. Años antes un escritor inglés llamado Richard Ford (1796-1858), que había llegado a España por razones sanitarias (su mujer precisaba un mejor clima), reflejó en una literatura de viajes los trabajos de esas famosas cigarreras sevillanas del siglo XIX:

"Los fabricantes de puros en España son, de hecho, los únicos que trabajan de verdad. Los muchos miles de manos que se emplean en esto en Sevilla son principalmente manos femeninas: una buena obrera puede hacer en un día de diez a doce atados, cada uno de los cuales contiene cincuenta cigarros puros; pero sus lenguas están más ocupadas que sus dedos, y hacen más daño que los puros. Visítese el local.

Muy pocas de ellas son guapas y, sin embargo, estas cigarreras cuentan entre las personas más conocidas de Sevilla y, forman clase aparte. Tienen fama de ser más impertinentes que castas; llevan una mantilla de tira especial, que está siempre cruzada sobre el rostro y el pecho, dejando sólo la parte superior, o sea sus facciones más pícaras, al descubierto.

Estas damas son objeto de un registro ingeniosamente minucioso al salir del trabajo, porque a veces se llevan la sucia hierba escondida de una manera que su Católica Majestad nunca pudiera haber soñado."

(Imagen del edificio de la antigua Real Fábrica de Tabacos, hoy sede de la Universidad de Sevilla; las famosas cigarreras en una imagen de finales del siglo XIX; imágenes de los cuadros "Las Cigarreras" (1915) e "Interior de la Fábrica de Tabacos" (1911) -Museo de Bellas Artes de Sevilla-, ambos de Gonzalo Bilbao; cuadro del pintor Gonzalo Bilbao y grabado del escritor inglés Richard Ford.)

24 de agosto de 2009

Lírica del estío: el corazón, la vida y sus misterios...


Demudado corazón acribillado

lates arrítmico como la vida;
¿eres la vida?;
¿sólo bailas con música ajena?
¿Naciste para dar vida a la vida
o la vida te hizo a tí?

No te ocultes en tu ritmo,
prueba a sentir tu soledad;
no te deshagas aun moviéndote,
como las hojas en otoño transplantadas.

Despega hacia las nubes coloridas,
como el calor perdido de las olas.
Resucita de tus sueños...,
como los ángeles pueblan sus misterios.

(Imagen de la costa noroeste española.)
 
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