1 de octubre de 2009

La Roma antigua, Eros, la Arqueología y el Arte.



Cuando Domenico Fontana (1543-1607) descubriese accidentalmente los frescos de Pompeya y Herculano dice la leyenda que volvió a cubrirlos por temor a que no le creyesen, o por todo lo contrario..., la moral de aquellos años no lo hubiese soportado. No fue, sin embargo, hasta principios del siglo XVIII cuando oficialmente se descubriesen las ruinas de lo que fueron dos de las aglomeraciones romanas más conservadas gracias, no obstante, a la catástrofe que las sepultaría: la lava consecuencia de la erupción del Vesubio el 24 de agosto del año 79. 

El militar e ingeniero aragonés Roque de Alcubierre (1702-1780), al servicio del Rey Carlos de Nápoles (Carlos III de España después), fue el primer hombre que descubrió y se preocupó de salvar y dar a conocer los restos sepultados. Luego, en el año 1819, un conservador napolitano consiguió reunir unos restos hallados en esas excavaciones, que se llevaban a cabo en Pompeya desde el siglo anterior, y los guardaría en un lugar especialmente creado para ello. Lo llamó el Gabinete de los objetos obscenos...

Poco después, en el año 1823, ese recinto especial pasaría a llamarse Gabinete de los objetos reservados. En 1860 Alejandro Dumas (1802-1870), el escritor más famoso de Francia, fue nombrado por el libertador italiano Garibaldi (1807-1882) jefe de las excavaciones y museos de Nápoles, y le cambiaría el nombre por el de Colección Pornográfica, palabra que, de todos modos, ya había inventado 2300 años antes el pintor griego de Éfeso Parrasio.

(Fresco procedente de la casa del Centenario, Pompeya, Museo Arqueológico Nacional de Nápoles; fresco de las Termas de Pompeya; fresco de Pompeya también en el Museo Arqueológico de Nápoles; imagen de una sala o comedor íntimo (triclinium), donde se aprecian los lechos en donde los pompeyanos comían y bebían recostados, Pompeya.)

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