22 de agosto de 2010

De las calles de Sevilla a los boulevares del cine americano de entonces.






El novelista español Vicente Blasco Ibáñez (1867-1928) tuvo una vida tan prolífica como su extensa obra literaria. El mundo del cine le atrajo tanto al escritor español que varias de sus novelas fueron filmadas en el Hollywood de los primeros años del cine mudo. Una de ellas fue la película The Temptress (1926), basada en su novela La tierra de todos escrita en el año 1922. La productora Metro Goldwyn Mayer le encargó el proyecto al cineasta sueco Mauritz Stiller (1883-1928), que un año antes se había traído con él a la actriz Greta Garbo (1905-1990) de su Suecia natal. Junto a ella comenzó el rodaje en 1926. Sin embargo, los desencuentros de los productores con el director Stiller hicieron que le retiraran pronto de la dirección del film.

Para el papel protagonista masculino contaron con un actor desconocido de origen español, ahora de 39 años pero que, desde catorce años antes -en 1912-, habría comenzado a trabajar en el cine pionero norteamericano de entonces. Antonio Garrido Monteagudo Moreno (Madrid, 1887- Los Ángeles, 1967) pasaría entonces de las calles de Sevilla a las grandes avenidas de la Nueva York de comienzos del siglo XX. Conoció allí a su mecenas norteamericana, la viuda Charlotte Morgan, que le ofreció la posibilidad de estudiar y luego poder trabajar en alguna compañía comercial, hasta que una oportunidad en el teatro como actor secundario le llevaría al cine. Su acento español no fue un impedimento entonces para intervenir en una producción muda, la obra cinematográfica del influyente director D.W.Griffith Two daughters of Eve del año 1912.

A partir del año 1929, como muchos otros actores del cine mudo, Antonio Moreno se enfrentaría con la cruel realidad del cine sonoro, algo que para los actores de habla no inglesa fue una dificultad añadida de conseguir papeles importantes. Es por lo que tuvo ahora que aceptar papeles secundarios o dedicarse a películas rodadas en español para el mercado hispanohablante, o rodar, como director, algunas películas en México... Intervino incluso en una película española, María de la O, rodada en España en el año 1936. A pesar de todo eso consiguió mantenerse en la industria cinematográfica norteamericana, eso sí, sólo en papeles muy secundarios y con un muy claro tono hispano.

Antonio Moreno fue el primero en ofrecer la imagen de Latin Lover en el Hollywood que, luego, encumbraría a otros actores latinos en ese estereotipo. Sin embargo, supo él mantener un equilibrio entre seducción y sensibilidad. Probablemente, de haber tenido una pronunciación y un inglés perfectos, hubiese disfrutado de otra carrera que la que tuvo después de los años veinte. También, gracias a su especial estilo, Antonio Moreno protagonizaría la película muda norteamericana It, del año 1927. Esta cinta fue una adaptación de la obra literaria del mismo nombre de la novelista Elinor Glyn (1864-1943). Esta escritora estadounidense supo verlo idóneo para la película, ya que simbolizaba esos nuevos aires de ruptura que vivía la joven sociedad norteamericana de los años veinte. La actriz Clara Bow (1905-1965) fue la elegida también por Elinor Glyn para encarnar a la protagonista femenina, a ese tipo de chica que, desde entonces, se denominó It... Con este término se empezó a representar la imagen de una mujer que ofrecía ese extraño magnetismo que atraía a los dos sexos, esa actitud cuasi masculina y muy moderna que caracterizaba aquellos años tanto en el peinado femenino como en el vestir.

Al final de su vida el actor Antonio Moreno, aquel que había cautivado con su apostura elegante, atractiva y masculina las cintas del cine mudo, acabaría haciendo solo papeles marginales y de corta duración en algunas grandes producciones del Hollywood de los años cincuenta. Como la que hiciera del maduro hacendado mexicano don Emilio Figueroa en la gran película del director John Ford, Centauros del desierto, una magnífica cinta del oeste protagonizada en el año 1956 por el mítico John Wayne. Diez años después fallecía el olvidado actor español en aquel Beverly Hills de los sueños rotos, ese mismo lugar que una vez le viera a él brillar en su cielo engañoso, un firmamento por entonces estrellado, mítico, esplendoroso... y efímero.

(Cuadro de Vicente Blasco Ibáñez, del pintor valenciano Alejandro Cabeza; Imagen fotográfica de estudio del actor español Antonio Moreno, 1919; Imagen fotográfica de Greta Garbo; Cartel de la película The Temptress, 1926, basada en la novela La tierra de todos, de Blasco Ibáñez; Imagen del rodaje de la película The Temptress, con Mauritz Stiller a la izquierda y la pareja Garbo y Moreno; Imagen de la actriz Clara Bow; Cartel de la película It, de 1927; Fotograma del film Centauros del Desierto, 1956, donde aparece de espaldas Antonio Moreno en el papel del maduro mexicano don Emilio Figueroa; Fotografía de Mauritz Stiller y Greta Garbo a la llegada a Nueva York en 1925; Abajo: Vídeo de la película española María de la O, 1936; en este caso con un Antonio Moreno ya de cincuenta años casi, y rodada en España por el director Francisco Elías e interpretada por la gran bailaora Carmen Amaya, 1913-1963.)

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