24 de diciembre de 2012

Varias formas de ver la vida o diferentes perspectivas desde donde ahora mirar.



Había nacido Jacques Tissot en Nantes, bretaña francesa, en el año 1836 y estudiaría Arte en París del gran pintor clásico Ingres. En el año 1860 París era el centro del mundo. Volvía la ciudad a relucir más brillante que nunca gracias al Segundo Imperio de Napoleón III. Y en la ciudad de la luz fragante, del esplendor y la fascinación más mundana, el joven pintor Tissot retrataría ese mundo maravilloso, atrevido y complaciente. Y todo seguiría así, esplendoroso, hasta que la más cruel de las primeras guerras más crueles de Europa sobreviniera inesperada, desnudando desde entonces la inocencia de los europeos para siempre. En el año 1870 se desbocaría el horror en los campos de Francia como nunca había sucedido antes. La guerra Franco-Prusiana detonaría la mayor convulsión social que transformaría luego a Europa por completo, tanto que ésta no terminaría de sufrirlo hasta el fin de la Segunda Guerra mundial casi un siglo después. Después de la defenestración más asolada que Alemania hiciera padecer a Francia, los jóvenes franceses sólo pudieron resistir o en la desesperada comuna o marchar del país.

Así que Jacques Tissot se marcharía a Londres y entonces cambia del todo allí, hasta su propio nombre lo cambia por el tan británico James. Ahora James Tissot retratará a la satisfecha sociedad inglesa que, por entonces, comenzaba a desarrollar gracias a la debilidad de sus vecinos un gran imperio mundial, uno que la llevaría a dominar el mundo como antes imperio alguno hubiera alcanzado a mantener ni tecnológica ni comercialmente jamás. Y en el Londres más cultivado, arrebatador, arrogante y autosatisfecho, el exiliado pintor francés conoce a la maravillosa, fascinante y hermosa Kathleen Newton. La exquisita, bella y divorciada Kathleen acabaría siendo la modelo y compañera perfecta de Tissot durante toda la década de los años setenta decimonónicos. Y se dedicaría entonces él a pintar y a pintarla. La soltura, el perfecto dibujo, la naturalidad y el realismo con el que retrata a la alta sociedad y sus costumbres hizo de Tissot un pintor muy demandado entonces. Con sus lienzos mundanos llega a plasmar la mejor imagen de la vida de aquel Londres poderoso, una vida desenfadada, frívola y socialmente muy superficial. Una de sus obras de Arte es paradigmática de la sociedad que él retratase entonces.

Su óleo Demasiado pronto del año 1873 es una muestra de aquella sociedad tan banal. Causaría sensación la imagen escenografiada por Tissot porque el autor representa el instante preciso del momento ofuscado, ese en el que los invitados a una fiesta llegan antes de su hora. En la obra se observa lo incómodo de la situación representado ahora por los gestos y posturas de los personajes retratados. Y todo seguiría así, tan maravillosamente vivido por el pintor y su amante en aquella sociedad tan superficial... Todo hasta que la cruel enfermedad de Kathleen -una tuberculosis al parecer- la llevaría a un suicidio en el año 1882. A los veintiocho años de edad fallece ella dejando a Tissot en la encrucijada más pavorosa de su vida londinense. Entonces él deja de pintar y se vuelve a París. Y tomaría luego una de las decisiones personales que más transformarían su vida y su creación. Marcha a Palestina donde permanece durante casi diez años trabajando. Todo lo cambiaría entonces el pintor allí: su técnica, los colores, el trazo, la temática, y hasta su propia vida. Retrata ahora la vida de Jesús tan compulsivamente como antes lo hubiera hecho de su anterior mundo apasionado.

Existió una vez según cuenta el Génesis un rey de Mesopotamia tan cruel y despiadado, que quiso demostrar entonces su gran poder construyendo la torre más alta y grande del mundo. Así fue como se realizaría la famosa Torre de Babel. Al parecer, las tradiciones judaicas sitúan a Nemrod como uno de los bisnietos de Noé además del primero de todos los hombres que llegaría a ser el más poderoso de la Tierra. El primer rey y el primer señor que dominaría las tierras de la mesopotamia postdiluviana. Casi todas las versiones legendarias lo presentaban como un hombre depravado, opuesto a toda divinidad o devoción piadosa. Algunas leyendas cuentan el final del malvado Nemrod a manos de Sem; otras que se arrepentiría incluso; y otras que Esaú -nieto de Abraham- terminaría decapitándolo. En el año 1882 el pintor Tissot pintaría una escena infantil de juegos como una representación de ese malvado rey bíblico sanguinario...

James Tissot regresa a París y más tarde a Londres para exponer sus nuevas obras, acuarelas la mayoría, sobre Tierra Santa. Pero poco después se muda a la abadía cisterciense de Clairefontaine en la población francesa de Bouillon. Allí acabaría sus años -fallece en 1902- pintando la temática espiritual que ya no abandonaría jamás. Una de sus obras más curiosas fue la que dibujase una vez representando la visión que tuviese Jesús desde la propia cruz en donde fuese colgado. Una audaz -y hasta sacrílega para algunos- visión de lo que el dios de los cristianos viese antes de morir crucificado. Todo un alarde pictórico y sentimental donde dejaría plasmada el pintor la visión divina... Esa visión sobrenatural que, se supone, nadie pudiera siquiera imaginar... Salvo él, que la mostraría decidido y convencido de que toda mirada tiene una perspectiva diferente. Una perspectiva subjetiva que pudiera ahora ser vista así, de otra forma, de un modo muy distinto y nuevo ahora, muy diferente a como la hubiésemos visto antes, en alguna que otra ocasión, donde nuestras atormentadas vidas, entonces, tan solo miraran una parte...

(Todas las obras de James Tissot: acuarela Vista desde la Cruz, 1896, Nueva York, EEUU; Obra Adoración de los pastores; Óleo El pequeño Nemrod, 1882; Óleo Mujer joven en una barca, 1870; Obra Recepción, 1885; Óleo La mujer de Moda; Retrato de Kahtleen Newton, 1880; Autorretrato de James Tissot; Obra Demasiado pronto, 1873; Cuadro Jesús en Betania, 1894.)

Vídeo de la película rodada en Palestina en 1912 sobre la Vida de Cristo -Del pesebre a la Cruz- por el director Sidney Olcott:

2 comentarios:

elpresley dijo...

Evidentemente a este magnífico pintor le cambió la forma de ver la vida la muerte de su joven esposa.

Muy amena y culta tu entrada que tengo el placer de leer con algo de retraso, ya en el comienzo de este 2013.

Un abrazo.

Arteparnasomanía dijo...

Todo creador guarda un motivo. No siempre confesable. Otros, evidentes.

Otro abrazo.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...