25 de septiembre de 2009

El destino, los amantes... y el Arte.





Cuando el poeta y escritor latino Ovidio (43 a.C - 17 d.C.) escribiera su gran obra Metamorfosis, no pudo imaginar que dieciséis siglos después tres creadores del Arte plasmaran, en tres obras maestras de la Pintura Universal, una de las escenas más dramáticas de aquella mitología griega y romana. Adonis fue un personaje mítico que procedía de Oriente Próximo (Siria), y que no llegaría a Grecia sino modificado a través de su paso antes por Egipto y Chipre. La diosa griega Afrodita (Venus en Roma) quedaría prendada de la extraordinaria belleza de Adonis. Pero una vez no quiso ella que él acudiese a una cacería imprevista, una a la que Adonis estaría, sin embargo, muy predispuesto trágicamente -acabaría transformado él por los dioses vilmente- a marchar ahora entusiasmado. 

Tres maestros de la pintura italiana del siglo XVI, Veronés, Tiziano y Carracci, seducidos todos ellos por una misma épica pasión, quisieron plasmar ese momento concreto que los dos amantes tuvieron antes de la despedida. Pero, cada uno de ellos idealizaría una escena muy diferente. El Veronés (1528-1588) pintaría en el año 1580 una situación muy relajada, incluso esperanzada entre los dos amantes mitológicos. Tiziano (1477-1576), en el año 1553, plasmaría, sin embargo, una gran tensión entre ellos, una gran fuerza desgarradora, además, en la forma en la que ahora Venus trataría así de evitar que Adonis se marchase de su lado. Pero, sólo Carracci (1560-1609) consigue, en el año 1590, a cambio de los otros dos, realizar aquí otro genial ardid muy diferente: la resignación, el plegarse ahora al destino inevitable...

Porque ambos personajes mitológicos retratados -en el extraordinario lienzo de Carracci- lo entienden ahora así. Hasta Cupido sonreirá maliciosamente, indicando incluso la herida que su certera flecha habría producido en Venus...  Adonis ahora mirará a Venus por última vez, y ella se vuelve ahí así para mirarlo, convencida del todo, sabiendo ella ya ahí, por completo, que todo estaría ya acabado para siempre...  El Arte retrata con frecuencia manifiesta la contradictoria naturaleza humana, pero, sólo algunos creadores conseguirán, muy genialmente, ir mucho más allá de lo que retratan. Como Carracci, y su metafórica escena del desamor más inevitable...

(Imágenes de las obras: óleo Venus y Cupido, 1580, del pintor Veronés; lienzo Venus y Cupido, 1553, del pintor Tiziano; óleo Venus, Adonis y Cupido, 1590, del pintor Annibale Carracci. Las tres obras se encuentran en el Museo del Prado, Madrid.)

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