6 de marzo de 2012

Como dos gotas de agua, como dos creadores alineados, unidos, separados...



En el otoño del año 1974 la poetisa norteamericana Anne Sexton abriría la puerta del garage de su residencia en Weston, Massachusetts, se subiría a su automóvil aparcado, se acomodaría, por última vez, en él, encendería la radio y, por fin, giraría la llave del indiferente, paciente, asesino y cómplice motor. Ocho años antes había ganado hasta el prestigioso premio Putlizer por su obra Live or Die. Pero su vida habría sido ya, desde mucho antes aún, una antesala desdeñosa, alienante, incompleta, desdibujada, desatinada o imposible. Con veintiséis años fue diagnosticada de una terrible depresión. La Literatura fue lo único que pudo mantener entonces a ella revestida, a cubierto, absorta, lúcida y requerida hasta que la tozuda desnudez de su alma la traicionara desleal e insosteniblemente.

En uno de sus más graves ataques psicóticos, durante el año 1890, cuando ahora Vincent Van Gogh se encontraba en el asilo de Saint-Paul-de-Mausole, en Saint-Rémy-de-Provence, su hermano Theo le aconsejaría que viajara a París, con él, para que allí le atendiera el doctor Gachet. Y allí, durante algunas semanas, sentiría revivir y se entregaría a su pintura. Entonces volvería a seguir... Una noche de ese verano, sin embargo, tomaría sus pinceles y su atril y se encaminaría hacia un campo solitario, indiferente y estrellado. Pero no sólo entonces sus útiles de pintar se llevaría con él, también otra cosa acabaría llevando aquella fatídica y serena noche. Le acompañaría un revólver, un arma que, ahora, llevaría asida a su deseo... Según parece, bajo un cielo inspirador en otras veces se apuntó a sí mismo y disparó. Moriría al día siguiente, junto a Theo, que solo pudo oírle decir, serenamente: La tristeza durará por siempre; y, hacia el final del todo, mencionar: desearía morir así.

Dos desesperados creadores unidos en el infinito por la inspirada emoción de lo incomprensible, de lo desgarradoramente incomprensible. Dos creadores que, con su vociferante y apaciguadora fuerza interior, depusieron ambos su aliento eterno de la enrevesada, vasta, sin sentido y desolada superficie de lo humano. Y lo hicieron además con lo único, tal vez, que podría justificar siempre todo entre sus vidas: su salvadora, aguijoneante y sublime creación.

Poesía La noche estrellada, de la poetisa Anne Sexton (1928-1974):

La ciudad no existe
salvo allí donde un árbol de pelo negro
se remonta como una mujer ahogada hasta el cielo encendido.
La ciudad está en silencio. La noche bulle con once estrellas.
Oh, noche estrellada... Así quisiera
yo morir.

Se mueve. Todas están vivas.
Hasta la luna se hincha
en sus grilletes anaranjados
para apartar a los niños, como un dios, de su ojo.

La vieja serpiente invisible engulle las estrellas.
Oh noche estrellada...
Así quisiera yo morir:

bajo la impetuosa bestia del nocturno manto,
succionada por ese dragón inmenso, para separarme
de mi vida sin bandera,
sin vientre,
sin llanto.

(Extraído y traducido gracias al blog Up Pictura Poesis)

(Óleo del pintor Vincent Van Gogh, Noche estrellada, 1889, Museo de Arte Moderno de Nueva York.; Retratos de la poetisa norteamericana Anne Sexton y del pintor holandés Van Gogh.)

6 comentarios:

lur dijo...

El hastío, los desengaños o encontrarse totalmente fuera de lugar en este mundo suelen ser los motivos que llevan a una persona a realizar ese tipo de acto.
En el caso de personas creativas todas esas razones unidas a una sensibilidad mas acentuada les puede llevar a su autodestrucción.
Interesante entrada, un saludo.

sacd@ dijo...

Como dos gotas de agua evaporadas, que se mantienen suspendidas en el tiempo. Un saludo.

Arteparnasomanía dijo...

Muchas gracias por tus palabras lur. La creatividad es un sensor especialmente sensible... Saludos.

Arteparnasomanía dijo...

Muy acertada metáfora, sacd@, para describir en pocas palabras lo que representan las vidas de estos extraordinarios creadores. Gracias. Un saludo.

Pepe Becerra dijo...

Comprendo perfectamente la desesperada acción de estos creadores. ¿Quién no ha pensado alguna vez bajarse de este mundo en que todo gira tan rápido y alrededor de cosas tan miserables como el dinero o la posición social?
Recibe un cariñoso saludo.

Arteparnasomanía dijo...

Muchas Gracias, Pepe Becerra; gracias además por decir lo que otros no saben...o no se atreven. Me alegro de responderte, y de enviarte otro igual de estimado saludo.

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