17 de diciembre de 2013

La creación dentro de la creación o cuando el autor inmortaliza dos veces el Arte.



¿Qué llevaría al pintor francés Georges Seurat (1859-1891) a pintar una parte de una de sus obras dentro de otro cuadro suyo, aunque fuese -magistralmente- tan sólo una parte inclinada de aquélla? Este creador neoimpresionista siempre quiso ser original y elaborado en su trabajo, delimitando cada nuevo artificio pictórico con una plástica perfección milimétrica. En su época estaba triunfando absolutamente el Impresionismo. Sin embargo, él consideraría esa tendencia demasiado intuitiva o azarosa, para nada determinada a como él entendía que todo Arte debía requerir para serlo: disponer de la medida perfecta, de la cantidad correcta de precisos elementos de forma y color. Y así fue como el Puntillismo llegaría a ser una nueva tendencia artística impresionista, aunque por muy poco tiempo, para sorprender con su alarde tan modernista. Cuando crea en el año 1886 una de sus obras más representativas, Tarde de domingo en la grande Jatte, los críticos argumentaron la frialdad de sus paisajes o la falta de vitalismo de sus figuras despersonalizadas. Así que Seurat, decidido a demostrar lo contrario, al año siguiente crea su obra Las modelos. Quiso mostrar ahora la viveza del cuerpo desnudo femenino con la perfección estilística de su recurso tan moderno. Pero, no pudo menos que reivindicar su gran obra puntillista del año anterior. Así que la pinta de nuevo parcialmente en un segundo plano de su nueva obra, para dejar claro ahora que la creación no puede ser vista con los ojos del prejuicio sino comprendida con los ojos racionales de una nueva impresión...

Pero es que la creación dentro de la creación ha sido un recurso muy utilizado en el Arte. A veces exageradamente. Como la que llevara a David Teniers (1610-1690) a pintar no una ni dos, sino decenas de obras dentro de una gran creación pictórica barroca. La reproducción de obras de Arte dentro de una creación final puede tener muy diferentes interpretaciones. Una es la de Seurat, la que el autor desea destacar alguna obra suya particularmente. Pero otra es cuando el pintor desea ahora destacar la de otro autor o autores diferentes. Aquí pueden haber dos posibles resultados: el que la obra reproducida dentro de otra obra sea fiel a la de su original creador, o el que no lo sea...  Porque el creador final, el último, es el que la pinta ahora de nuevo, no el que lo hizo entonces... Y es por lo que el pintor atrevido -el último- puede decidir ahora, justamente, ser o no ser fiel al original. En este caso fue una generosa muestra de aprecio lo que hizo Teniers, en su gran lienzo de la galería de pinturas, al ser ahora fiel a sus colegas.

Pero no ser fiel en absoluto también lo es. En esos casos hay también parte de generosidad, porque no hay que olvidar que, en esos casos, probablemente, sea aún mucho mayor la genialidad que en el otro... Y es mayor porque lo que el creador siempre debe hacer es crear no copiar. La maestría de Teniers consistió en realizar su obra utilizando lienzos de otros pintores como partes elementales de su composición: hay genialidad en esto sobre todo por la gran cantidad de lienzos retratados en su obra. Pero, sin embargo, Vermeer (1632-1675) hizo otra cosa. Representaría en su óleo Alegoría de la fe una crucifixión del pintor barroco flamenco Jacob Jordaens, pero esa obra transpasada no fue para nada fiel a su original...  Y, después de pensarlo, entiendo que debe ser así mejor el resultado, que la no fidelidad a la obra existente no se trata de no generosidad o desprecio, sino de todo lo contrario. Porque para ver la obra original no hace falta más que ir a un museo o verla en una imagen. Además, haberla copiado puede crear una controvertida e inútil comparación... Pero, ahora no, Vermeer sólo la expuso narrativamente en su cuadro algo desdibujada, muy diferente al original, adelantándose así a su tiempo, como un alarde entonces expresionista para representar, gráficamente, la visión solo esbozada de otra cosa.

En su Galería de Pinturas el pintor flamenco Teniers reproduce audazmente obras de grandes maestros del Arte. Aparecen en su obra cuadros de Tiziano, de Giorgione, de Tintoretto, del Veronés, de Leonardo, etc... Y todos los reprodujo con enorme responsabilidad ya que, a diferencia de Vermeer, Teniers no pinta una creación diferente utilizando una obra ajena para, secundariamente, adornar otra..., no; ahora Teniers crea una gran obra cuyo único sentido son las propias obras retratadas. Algo muy diferente. Y en eso estuvo su genialidad. Uno de los cuadros retratados en su enorme lienzo es la obra Diana y Calisto del pintor Tiziano, la obra más grande que pinta Teniers en su lienzo y que se ve de frente y centrada. Pero, ¿cuál fue la elegida por Teniers de las dos obras que, de ese mismo título, pintara Tiziano? Porque este pintor veneciano pintaría dos obras parecidas con ese mismo título y temática. Una de ellas fue la creada en el año 1559 para el rey Felipe II de España. Era una obra inspirada en la serie Metamorfosis del escritor romano Ovidio. El lienzo permanecería en la corte española hasta que el rey Felipe V en el año 1704 lo dona al embajador francés. Pasa luego a los duques de Orleans, que la terminan vendiendo en la sangrienta Revolución francesa antes de ser guillotinado en el año 1791 uno de sus duques. La adquieren entonces unos aristócratas ingleses que la mantuvieron en sus salones egregios hasta que, finalmente, fuese vendida a la National Gallery de Londres. Pero, sin embargo, esta obra no fue la pintura que reprodujo Teniers en su Galería de Pinturas.

El pintor flamenco compuso su obra en el año 1653 basada en una galería de pinturas existente en Bruselas, la del archiduque Leopoldo Guillermo de Habsburgo, que aparece retratado. Fue la obra un regalo para su primo -otro Habsburgo-, el rey Felipe IV de España. Es decir, que crearía Teniers en su obra todas las pinturas que este archiduque poseía en su colección flamenca. Pero, si existía ya una obra llamada Diana y Calisto de Tiziano en la corte española, ¿fue ésa la que retrataría entonces? No, fue otra Diana y Calisto que Tiziano realiza en el año 1566 para el tio-abuelo del archiduque, el emperador Maximiliano II de Habsburgo. Esta es la obra que aparece en la gran creación barroca de Teniers y no la otra. Curiosamente la otra obra es la mejor creación artística de las dos, la cual llegaría incluso a cotizarse por muchos millones de euros cuando la adquirió la National Gallery. Pero el realizar obras parecidas es otra curiosidad del Arte, ya que nunca los artistas crean, en sus duplicadas obras, lienzos exactamente iguales ni en su composición ni en su calidad artística ni en su magisterio. Siempre habrá alguna diferencia, algún añadido o alguna variación. El caso es que la obra de Tiziano, inmortalizada por Teniers en su gran creación del año 1653, es la otra versión que aquel hiciera en 1566, la obra de Arte que hoy guarda entre sus muros el Museo de Historia del Arte de la ciudad de Viena, aquella metrópoli austríaca y vetusta desde la que los Habsburgo mantuvieron su anacrónico y debilitado sacro germánico imperio europeo.

(Óleo El archiduque Leopoldo Guillermo en su Galería de Pinturas, 1653, David Teniers el joven, Museo del Prado; Obra Diana y Calisto, 1559, de Tiziano, National Gallery, Londres; Cuadro Diana y Calisto, 1566, de Tiziano, Museo de Historia del Arte de Viena, Austria; Óleo La Crucifixión, 1622, de Jacob Jordaens; Óleo de Vermeer, Alegoría de la Fe, 1674, Metropolitan de Arte, Nueva York; Obra Tarde de domingo en la grande Jatte, 1886, Georges Seurat, Chicago, EEUU; Cuadro de Seurat, Las Modelos, 1887.)

4 comentarios:

Spaghetti dijo...

Magnífica selección de arte redoblado.
Mil gracias por este blog tan didáctico y enriquecedor.
Aunque no comente lo sigo siempre con verdadera pasión.
Un abrazo

Arteparnasomanía dijo...

Gracias a ti por tus comentarios. Es que, Spaghetti, el Arte es así: didáctico y enriquecedor...

Un abrazo!

lur jo dijo...

Increíble el trabajo que se tomó Teniers al realizar la galería de pinturas.

Ser fiel al creador de las obras, a parte de ser de una gran generosidad, como tú bien dices, supone desde mi humilde opinión, gran responsabilidad para éste último autor.

A mí personalmente, me gusta observar la creación dentro de la creación.

Un abrazo.

Arteparnasomanía dijo...

La creación dentro de la creación, pero no debemos olvidar que la creación sólo es una, la segunda.

Un abrazo.

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