2 de agosto de 2010

Una leyenda de cine, sus mitos, su erótica, su belleza y su censura.



Una de las primeras adaptaciones cinematográficas de una novela fue Tarzán de los Monos. Escrita por el norteamericano Edgar Rice Burroughs (1875-1950) en el año 1914, cuatro años después, en 1918, el director de cine mudo Scott Sidney la filmaría con Elmo Lincoln en el papel de Tarzán y Enid Markey en el de Jane. En los fotogramas de esa película muda se observa ahora como Jane viste acorde con la moralidad de los primeros años del siglo XX, contrastando absolutamente con la liberalidad que, apenas diez años más tarde, se conseguirían en los filmes de esa misma leyenda literaria. Pero, sin duda, la mejor película de esa famosa leyenda universal lo fue Tarzán y su compañera del año 1934, protagonizada por Johnny Weismüller (1904-1984) y Maureen O'Sullivan (1911-1998). Dos años antes, O'Sullivan había protagonizado la primera película de las seis que hiciera junto a Weismüller, Tarzán el hombre mono. En esas dos primeras producciones cinematográficas, la del año 1932 y 1934, los directores habían realizado unos filmes verdaderamente para adultos, tanto por el propio guión como por las secuencias y fotografías de los mismos. Para el año 1935 la industria cinematográfica norteamericana empezaría a autocensurarse, presionada mucho por las influencias puritanas estadounidenses.

Las siguientes películas de estos dos actores, La fuga de Tarzán del año 1936 y Tarzán y su hijo del año 1939, y siguientes producciones de Tarzán, fueron obras cinematográficas más dirigidas al público infantil, con un vestuario de la protagonista más adecuado con las nuevas exigencias morales establecidas. En Tarzán y su compañera del año 1934 se filmaría una escena bajo el agua donde Jane está totalmente desnuda, acompañando a Tarzán en una danza acuática muy seductora y artística. Pero Maureen O'Sullivan no la rodaría, ella sería suplantada por una nadadora olímpica de entonces, Josephine McKim (1910-1992). Ya fuese porque O'Sullivan no quisiera mostrar sus encantos, o porque prefirieron que fuese una profesional quien hiciese mejor el espectáculo submarino, el caso es que Jane, en esta secuencia desnuda, no fue la Jane real. De todas formas poco importaba, ya que esa secuencia fue suprimida del filme y no recuperada, hasta sesenta años después, gracias a la Productora Turner. La belleza de estas imágenes nos muestran y evidencian la estúpida y anti-artística forma de los prohombres de aquellos años por cercenar el arte cinematográfico. También, el enorme cambio social en las costumbres sexuales, una nuevas costumbres, muy estrictas, que empezaron a producirse a partir de la segunda mitad de la década de los años treinta, y que no acabarían sino hasta casi cuarenta años después, muy cerca de finales del apesadumbrado siglo XX.

(Fotograma de la película Tarzán el hombre mono, 1932; Fotograma de Tarzán y su compañera, 1934; Fotograma de La fuga de Tarzán, 1936; Fotograma de Tarzán y su hijo, 1939; Escenas tanto de Tarzán y su compañera, 1934 y de La fuga de Tarzán, 1936, en donde se observa el cambio de vestuario de Maureen O'Sullivan; Fotograma de El tesoro de Tarzán, 1941, de Johnny Weismüller y Maureen O'Sullivan; Cartel de Tarzan y su compañera, 1934; Cartel de La fuga de Tarzán, 1936; Fotografía de la nadadora olímpica Josephine McKim, 1928; Cartel de la primera película de Tarzán, Tarzán de los monos, 1918; Fotogramas de la película muda Tarzán de los monos de 1918, con los actores Elmo Lincoln y Enid Markey en los papeles de Tarzán y Jane.)

1 comentario:

don fernando dijo...

Bonito reportaje que a los menos jóvenes nos hace recordar sus épocas pasadas de adolescencia ocupadas por las primeras películas y aventuras de este tipo. Un abrazo

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