1 de junio de 2010

Un pintor provocador, una modelo compartida, un pintor desconocido y un asesino.





La personalidad provocadora del pintor realista francés Gustave Coulbert (1819-1877) le llevaría por primera vez a plasmar claramente en un cuadro el monte de Venus y el sexo de una mujer en el año 1866. Cuadro al que titularía El Origen del Mundo, y que como modelo utilizaría además la amante-modelo que su amigo y colega norteamericano, James McNeill Whislert (1834-1903), le cedería para pintarlo. Algo por lo cual ambos pintores dejaron de hablarse, cuando éste comprobase finalmente el resultado... Whislert también la pintaría a ella antes, pero esta vez vestida, en sus obras conocidas como Sinfonía en Blanco Nº 1 (The White Girl) (1862)  y  Sinfonía en Blanco Nº2 (The Litte White Girl) (1864).  La modelo, Johanna Heffernan, era amante de James Whislert, aunque, al parecer, este pintor norteamericano también mantendría un romance con el escritor Oscar Wilde y con otro ambiguo pintor, mucho más joven, llamado Walter Richard Sickert (1860-1942). 

Aunque nacido Sickert en Munich, desarrollaría toda su labor artística en Inglaterra. Fue un importante artista perteneciente al Grupo de Londres, y un representante muy destacado del impresionismo inglés. Pero, a pesar de sus obras de Arte, acabaría este pintor siendo, tristemente, más conocido por haber estado relacionado con Jack el Destripador, el famoso asesino de mujeres en el Londres de finales del siglo XIX. Muchos creen sin dudar que él fue aquel misterioso asesino; incluso, el propio pintor estuvo muy interesado en ese extraño y criminal caso.

La verdad nunca se sabrá del todo..., pero el hecho es que muchas mujeres murieron siendo desgarradas y acuchilladas, incluso en sus vaginas, por ese criminal enigmático del que sigue todavía sin desvelarse su identidad real. Los pintores, como los creadores en general, son personalidades muy complejas, unos seres que, como todos los demás humanos, no dejarán de ser susceptibles de poseer ese lado oscuro y tenebroso que, a veces, traspasará la barrera de la sociedad bienpensante. Un aspecto ese de sus vidas -las de los artistas- que no sólo expresarán y reflejarán en sus obras de Arte, sino que, también, lo harán en sus propias y -a veces- atormentadas vidas descreídas...

(Cuadro Autorretrato, de Gustave Coulbert; Cuadro El Origen del Mundo, de Gustave Coulbert; Obras del pintor James Whistler: Sinfonía en Blanco, nº 1 y nº 2; Óleo Autorretrato de James Whistler; Cuadro Minnie Cunnigham at the old Bedford, del pintor Walter Richard Sickert; Autorretrato del mismo Sickert; Fotografia de Walter Richard Sickert.)

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