13 de agosto de 2012

El paso salvador sobre lo incierto o el puente entre realismo e impresionismo en el Arte.



Jean-Baptiste Camille Corot (1796-1875) fue un pintor francés que comenzaría a crear sus paisajes dentro del clasicismo más academicista del primer tercio del siglo XIX. Pero un viaje a Italia le hace descubrir la luz meridional más poderosa..., y fue por entonces como una revelación, como un elemento imprescindible de lo que él buscaba deseoso sin saberlo. Impregnado del realismo que aflorase después de las guerras napoleónicas, pensaba Corot que debía haber algo más allá del realismo todavía, algo que le interesaba a él aún mucho más que otra cosa o nada en el mundo: la emoción que subyace justo después de la impresión de un paisaje. Y es ahora cuando, recorriendo toda Francia por entonces, no puede dejar ya de sentirse entusiasmado por lugares que responden a esa pulsión inevitable de su ánimo. Entonces busca, recorre, se sitúa delante y ¡mira! No dejará de mirar desde ese lugar hallado que él cree ahora debe ser la mejor perspectiva para inmortalizar un escenario. Porque, sin embargo, no es ahora el momento, no es el instante del día lo que más le interesaba a Corot; eso que luego los impresionistas descubrirán emocionados... No, ahora no. Para Corot, a cambio, ahora lo importante es el espacio... Es decir, es el objeto deseado y el lugar expuesto desde donde desea verlo.

Y una vez solo no, una sóla vez no lo experimentaría, sino muchas veces encuentra él ese lugar en su madurez artística, cuando, por ejemplo, a partir del año 1855, su obra sea reconocida oficialmente ¡a los 59 años de edad! Por entonces, deambula Corot por las orillas del río Sena, al norte de París, sintiendo ahora la majestuosidad de una naturaleza calmada, serena y poderosa. Y así recorre el río Sena hasta llegar a Mantes, muy cerca de Limay, una pequeña población a 25 kilómetros de París. Allí, en el siglo XI, fue construido un puente que uniría las dos orillas del Sena, una extraordinaria construcción medieval de mucha envergadura por entonces, casi 37 arcos recorrían su estructura material. Sería remodelado el puente en el siglo XVIII, reduciendo a trece los arcos ahora. Este puente francés sobre el Sena -inmortalizado por Corot- sería inutilizado -destruyendo dos de sus arcos- por el ejército francés en el año 1940 para evitar, inútilmente, que los alemanes lo cruzaran camino de París. Al menos en cuatro ocasiones Corot pinta el puente de Mantes. En todas las veces desde la misma posición en el margen del río. Tan sólo cambia una vez la orilla desde donde lo pinta, y tiene sentido ya que la única vez que cambia de orilla es en un lienzo fechado en el año 1855, quince años antes de que hiciera todos los demás entre 1868 y 1872. Pero hay más curiosidades.

La primera es el título de estas obras de Corot sobre el puente francés. En algunas publicaciones -y entradas de internet- se confunde la geografía del puente llamándolo, equivocadamente, El puente de Nantes. Esta población -Nantes- es otra ciudad francesa situada mucho más al oeste del país, a orillas de otro río francés, el Loira, pero que nunca pintaría Corot puente alguno sobre ella. Mantes es el distrito de Limay, y su puente -realmente el de Limay- llegaría a ser más conocido, sin embargo, por aquel topónimo -Mantes- que por el de su distrito. Es evidente que Nantes resultaría más sonoro que Mantes por ser más conocido tal vez -es una gran ciudad-, y, supuestamente, lo que llevaría al error. Esta inexactitud se indica incluso en uno de los museos donde radica la obra más temprana, la del año 1855, El Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba, que continúa titulando la obra como El puente de Nantes. Pero, además, la inercia de un quizá más idealizado título -hay que reconocer que suena mejor- sigue manteniendo en una reconocida web sobre Arte el equivocado nombre de la población francesa. Y toda esta confusión es como una metáfora de su propio creador, como una nebulosa incertidumbre que llevará a confundir también al artista entre el Realismo iniciador de su tendencia y el Impresionismo triunfante posterior.

Porque Corot se situaría siempre entre esas dos aguas nebulosas. Tal vez por ello se obsesionaría tanto con los puentes en su vida. Los buscó para sentirlos, los buscó para entenderlos, los buscó para salvarlos... ¿Para salvarse él también? Porque no consiguió Corot definirse del todo nunca como artista, ¿fue un romántico?, no; ¿fue un pintor realista?, tampoco; ¿un impresionista?, en absoluto. ¿Qué fue? Todo eso y nada de eso exactamente. Fue un extraordinario artista y creador. Pero, sobre todo, además, fue un gran ser humano... Otro pintor francés, esta vez claramente realista, Honoré Daumier, tuvo la desgracia de quedarse ciego en el año 1870. Corot le ayudaría pensionándolo en sus últimos años de vida. También atendería a la viuda de otro pintor realista: Millet. Por todo esto, además de ofrecernos su maravillosa visión emotiva de aquellos sutiles paisajes sosegados, conseguiría él, sin ninguna duda, la gloria.

(Óleo El puente de Mantes, del pintor Jean-Baptiste Camille Corot, 1870, Museo del Louvre, París; Fotografía actual del puente de Limay en Mantes, Francia, 2005; Tarjeta postal con la imagen del puente de Mantes, tomada desde el lugar opuesto al que lo plasmara el pintor, principios de siglo XX; Fotografía actual del puente de Limay, de Mantes, desde el mismo lugar de la tarjeta postal anterior, Francia; Cuadro El puente de (Nantes), 1855, de Camille Corot, realmente el Puente de Mantes, Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba; Óleo El puente de Mantes, 1870, Camille Corot, Colección Gulbenkian, Lisboa, Portugal; Lienzo El río Sena y el viejo puente de Limay, 1872, Camille Corot, Museo de Los Ángeles, EEUU; Autorretrato, de Camille Corot, 1834.)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Una gran entrada!!, tanto a nivel educativo mostrándonos al artista, sus obras e incluso las pequeñas inexactitudes de sus retratos, como la categoría humana del autor.
Gracias de nuevo por hacernos participes de tus conocimientos, ah y comentarte, que siempre me olvido, tu buen gusto musical.

Un abrazo.

Arteparnasomanía dijo...

Estas inexactitudes no demuestran lo que algunos piensan: que los blog amateur son una fuente de errores. No, sólo aquellos que no verifican los datos. Porque todo está en internet, el error y la verdad. Sólo hay que cotejar ambas. Muchas gracias por tus palabras. Por lo demás, no es nada fácil, siempre tengo que estar a la altura de...mi blog.

Un abrazo.

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