4 de noviembre de 2009

La vanidad, la poesía y la moderación en la vida y en el Arte.




El desconocido poeta español Andrés Fernández de Andrada, nacido en Sevilla en 1575 y muerto en Méjico en 1648, fue militar en los tercios españoles y acabaría sus días en la próspera Nueva España (México) desconocido de todos y en la más solitaria de pobreza. Ha pasado a la Historia de la Literatura por un único y muy famoso poema elegíaco, Epístola moral a Fabio. En él alaba la moderación y la huida de la vanidad, de los reconocimientos sociales o de las dignidades materiales. También recoge en su verso inspirado la más bella de las reseñas líricas a la brevedad de la vida y sus metáforas. En unos fragmentos aquí seleccionados, dicen así sus versos salteados:

Busca, pues, el sosiego dulce y caro,
como en la oscura noche del Egeo
busca el piloto el eminente faro;
que si acortas y ciñes tu deseo
dirás: "Lo que desprecio he conseguido;
que la opinión vulgar es devaneo".
.....
Quiero, Fabio, seguir a quien me llama,
y callado pasar entre la gente
que no afecto a los nombres ni a la fama.
.....
Flor la vimos ayer hermosa y pura,
luego materia acerba y desabrida,
y sabrosa después, dulce y madura.
.....
Una mediana vida yo posea,
un estilo común y moderado,
que no le note nadie que le vea.
.....
Ya, dulce amigo, huyo y me retiro
de cuanto simple amé: rompí los lazos;
ven y sabrás al alto fin que aspiro
antes que el tiempo muera en nuestros brazos.

Versos de la Epístola moral a Fabio, de Andrés Fernández de Andrada, poeta español.

(Imagen del cuadro de Tiziano (1477-1576) La Vanidad, Pinacoteca de Munich, Alemania; Pintura del pintor español y novohispano Miguel Cabrera (1695-1768), Serie de las Castas, Museo de América, Madrid; Grabado de Sevilla en el siglo XVI; Mural La Conquista, del pintor mexicano Diego Rivera 1886-1957.)

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